Espacios del Club de Periodistas

La clase obrera va al paraíso

El lecho de Procusto

Por Abraham García Ibarra

 

Tres entremeses para este ingrato tema:

  • En enero de 2014, la nota roja consignó que el secretario federal de Trabajo y Previsión Social, Alfonso Navarrete Prida sufrió un asalto dominical en la exclusiva colonia Polanco, Ciudad de México. La única prenda que le robaron fue un reloj; “fino”, se dijo nomás. El procurador capitalino, Rodolfo Ríos se rehusó a dar la marca. Indiscretos reporteros la identificaron: Patek Philippe, patentada en Suiza desde 1851. Clienta de esa casa fue la Reina Victoria. Algunos de sus diseños se cotizan hasta en 11 millones de dólares.
  • A principios de esta semana, un grupo de secretarios de Trabajo de varias entidades del país denunció que la secretaría federal de Trabajo y Previsión Social les ha venido escamoteando unos 200 millones de pesos correspondientes a su participación en una partida presupuestal etiquetada por la Cámara de Diputados al Servicio Nacional de Empleo. A la Ciudad de México se le han regateado 20 millones.
  • Navarrete Frida ha opuesto tenaz y acerada resistencia a la iniciativa del jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, de incrementar sustancialmente los salarios mínimos.

 Sobre títulos de posgrado y algunas imitaciones

Un marco de referencia obligada y varios actos de esta puesta en la tinta:

En ciertas charlas ochenteras con el ex procurador general de la República, Oscar Flores Sánchez, éste nos comentó con acento anecdótico que, “en corto”, el presidente José López Portillo observó que, en la gestión del gasto corriente de la Federación -del que salen los pagos a la burocracia- se incrementaba una categoría laboral de la que eran usufructuarios maestros y doctores, especialmente en Economía.

Se trataba de los cuadros de excelencia titulados en universidades extranjeras; preferentemente de los Estados Unidos.

Oficiosamente, dijo el también ex gobernador de Chihuahua, se asignó a una especie de “fiscalía especial” el cotejo de la autenticidad de esos títulos. Se consultó a la UNAM, instancia de revalidación de estudios en el extranjero, y a la Secretaría de Educación, responsable de la expedición de cédulas profesionales.

Resultado: Un buen número de aquellos pergaminos resultaron genuinos; otros currículums sólo reportaban “hizo estudios” (que quedaron truncos) y el resto eran constancias de asistencia a diplomados, seminarios o talleres ocasionales. Hasta ahí Flores Sánchez.

Cuando la tecnocracia alcanzó predominancia en el sector público, algunos de aquellos “doctores” fueron sacados a balcón.

Lo bueno cuenta: Navarrete Prida ya es Doctor

Las instituciones antes nombradas van a tener un nuevo postulante: El mexiquense secretario de Trabajo y Previsión Social, Alfonso Navarrete Prida. A mediados de julio regresó de Sevilla con su flamante título de doctor.

El boletín informa que los sinodales aprobaron al mexicano examinado cum laude. “Con alabanza”.

La nota indica que la tesis del funcionario mexicano versó sobre el delito de Trata de personas/ Análisis del Derecho Comparado desde la perspectiva mexicana.

Tomamos sólo una cita: El enfoque se esa tesis… desde las desigualdades sociales. Repetimos: Navarrete es titular de Trabajo y Previsión Social. En materia de desigualdades sociales tiene, pues, conocimiento de causa. Y mucho.

Sobre la prohibición o protección del Trabajo Infantil

Primer acto: La Organización Internacional del Trabajo (OIT) lleva el padrón de convenciones y recomendaciones a los Estados parte; es decir, a sujetos obligados.

En la revisión correspondiente a México encontramos que el Estado tiene algún tipo de compromisos ratificados pero no en vigor. Subrayamos uno que, por su naturaleza, la omisión nos parece monstruosa: El que se enfoca a la prohibición y protección del trabajo infantil.

En México, sin hablar de los ninis, diversas organizaciones civiles manejan cifras que hablan de más de tres millones de niños empujados al mercado laboral, invariablemente al margen de toda prestación establecida por los artículos Tercero y 123 constitucionales y sus leyes reglamentarias.

En reservaciones agrícolas, particularmente las del noroeste donde se practica la agricultura de exportación -con base en el uso intensivo de fertilizantes y plaguicidas de alto riesgo-  se localizan miles de familias jornaleras (desde abuelos hasta nietos) reclutadas en las comunidades indígenas del sur-sureste de México. Una de las directivas de la OIT pretende la defensa y protección de las poblaciones indígenas.

Sobre el Derecho a la Sindicalización

Segundo acto: La propia OIT auspicia legislaciones sobre la Libertad Sindical y la protección del Derecho a la Sindicalización.

En México se tiene en el rango de Población Económicamente Activa (PEA) a más de 50 millones de  individuos. Datos actualizados a 2016 informan que sólo cuatro millones 410 mil obreros y empleados están sindicalizados: Un 8.3 por ciento.

El dato que hay que contar, es que en este sexenio el número de sindicatos registrados legalmente se elevó de dos mil 521 a tres mil 362.

El dato que hay que descontar, es que según es del dominio público, la mayoría de esos nuevos sindicatos son tipificados por la misma clase trabajadoras como esquiroles para desarticular organizaciones nacionales históricas “inconvenientes”; los que sus promotores usan para vender contratos de protección empresarial y los hay que usurpan la representación con fines de extorsión, según lo denuncian abogados patronales.

En algunos casos, contra sindicatos nacionales de vieja data que son titulares de lo que antes se respetaba como Contrato-Ley (industriales principalmente) se ha  dado registro, contra uno en particular, hasta más de 100 formaciones opositoras de nuevo cuño.

Noble fin: De la cuna a la tumba

Tercer acto (que presentaremos De la cuna a la tumba). Ya hablamos de la niñez trabajadora. Vamos a otro libreto, sobre el Derecho a la vivienda.

Los fondos para vivienda los administran principalmente el Instituto del Fondo para Vivienda de los Trabajadores (Infonavit) y, el correspondiente a la burocracia pública (Fovissstse). Se estima que, para 2017, ambas instituciones tendrían acumulados recursos por un billón de pesos.

Pongamos ese dato en el cuadro del Régimen de Jubilaciones y Pensiones, cuya gestión financiera fue privatizada en 1997. Volveremos a este punto.

Las privadas Administradoras de Fondos para el Retiro de los trabajadores (Afore) y las Sociedades de Inversión Especializadas del ahorro para el retiro (Siefore) están presionando al Congreso de la Unión para que la Subcuenta de Vivienda se traslade por ley a la cuenta global del Sistema de Ahorro para el Retiro (de los trabajadores; hay que repetirlo).

El nuevo SAR-Afore-Siefore tiene bajo su control tres billones de pesos acumulados. Las sociedades inversoras han metido al mercado especulativo un alto porcentaje de esos recursos.

Buitres rapaces planean sobre el botín

Sobre esos recursos giran, en primer lugar, el gobierno federal; le siguen empresas nacionales y la cobija alcanza para los corporativos extranjeros, que convierten dinero fresco en papeles de deuda.

Un dato estimado es que, desde que empezó a funcionar el nuevo SAR, que convirtió el régimen solidario en cuentas individuales (de capitalización individual, le llaman los especialistas) se han abierto más de 53 millones 300 mil de esas cuentas.

El último registro consultado, indica que ese rentable negocio lo comparten 13 Afore y 82 Siefore. Las Afore aplican una comisión a cada cuentahabiente de 1.5 por ciento por la administración de sus ahorros. La mayoría de esos entes son concesiones a la banca comercial, que se encuentra mayormente extranjerizada. Los titulares de las cuentas, en su mayoría, desconocen su estado bancario.

Desde hace al menos tres años, con el aval de la Secretaría de Hacienda, esas franquicias están pujando por que se incremente el porcentaje de cotización de 6 por ciento hasta 15 por ciento sobre los salarios. El ahorro voluntario está en otro casillero.

Digamos ahora dos cosas: 1) Las Afore estarían obligadas a pagar la primera pensión en 2020, y 2) Con la ley en la materia de 1973, el IMSS paga ya de 75 a 100 por ciento de pensión con base al último salario del jubilado. Con la ley de 1997, las Afore pagarán a sus acreditados, si bien les va, 28 por ciento de su último salario.

La usura hipoteca las pensiones activas

A mayor abundamiento, en los dos últimos años, sobre unidades médicas familiares o centros administrativos de Seguridad Social planean ávidas parvadas de asesores, ofreciendo préstamos a cuenta de la pensión (directos, con descuento a nómina; o domiciliados en los bancos que operan las cuentas de pensión) a tasas de interés que llegan hasta más de 40 por ciento anual. Se prefigura ya una hipoteca sobre esa prestación, última de los trabajadores ahorradores.

¿Falta algo por decir? Sí: Que desde el mismo Estado se propicia una campaña de terrorismo mediático cargando sobre al régimen pensionario la crisis de liquidez de las finanzas públicas.

En memoria del golpista Pinochet

Ultimo acto (pero nos negamos a bajar el telón hasta que veamos el cambio de actores): Hablemos de la gran reforma “transformadora” de la Justicia cotidiana que, según sus exégetas, tiene como buque insignia la mueva Justicia Laboral.

Respecto de la segunda su impulsor, Enrique Peña Nieto, blasona que supera, con creces, la obra de los constituyentes de 1917 que instituyeron en Querétaro los Derechos Sociales del Pueblo Mexicano; nada más, pero nada menos.

Antes de entrar en materia, una observación: También como timbre de orgullo del Estado neoliberal se puso en cartelera la reforma a la Justicia Penal. Nomás hay qué como anda en estos días la divina tuerta. De la Reforma Educativa, ni hablar.

En pleno Centenario de la Constitución de 1917, hace seis meses Peña Nieto ponderó su propia obra (Alabanza en boca propia, es vituperio, dice la conseja popular) en eso de la Justicia Laboral.

Entre lagunas, contradicciones y los infaltables artículos transitorios se estimaría que eso entraría en vigor en 2018/ Año de sucesión presidencial. Será por eso que la Cámara de Diputados no etiquetó un solo centavo para el proceso de transición en 2017.

Desde que ojeamos y hojeamos la exposición de motivo de la iniciativa, suspendimos la primera lectura por el intenso tufo que nos hizo recordar los primeros bandos dictados por el golpista Augusto Pinochet a días del asalto al Palacio de la Moneda el 11 de septiembre de 1973.

Desde algunas visiones críticas, la reforma de la Justicia Laboral es básicamente una redistribución de competencias entre una burocracia, la administrativa, a otra burocracia, la judicial. En medio de las dos se mete ooootro adefesio burocrático no acreditado aún que funcionaría, si es que funciona, como órgano descentralizado de conciliación a nivel federal y estatal.

Ese mismo esquema presenta al Poder Judicial Federal y los poderes judiciales de los estados como instancias jurisdiccionales en materia laboral. Pongamos un dato a balcón: En la actualidad, existen en las Juntas de Conciliación y Arbitraje 451 mil asuntos en curso; sólo 30 por ciento en etapa de ejecución. ¿A quién se endosará más de 300 mil litigios sin sentencia?

De otro lado, sólo tomando esa estadística como referencia: ¿Tiene el Poder Judicial de la Federación y los correspondientes a las 32 entidades federativas jueces especializados en la materia para desahogar el rezago y asumir de inmediato los nuevos juicios-obrero patronales?

Sobre el nuevo órgano descentralizado conviene  alguna acotación: Sustituye a la Dirección de Registro de Asociaciones y Contratos Colectivos de Trabajo;  una de sus facultades es la toma de nota de decisiones electorales de asambleas sindicales: El reconocimiento de los directivos que, a su vez, detentarán y negociarán la titularidad de los contratos.

Hasta ahora, aquella dirección de la STPS ha hecho de la “toma de nota” un arma política: Benevolente con los charros; implacable con los independientes: A los amigos, Justicia y gracia; a los enemigos, justicia a secas.

¡Ah! que sexenio tan “transformador”. A partir de 2018, La clase obrera va al paraíso. Es cuanto.  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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