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Mancera se siente orgulloso del Ejército y la Armada

El lecho de Procusto

Por Abraham García Ibarra

Todavía no se secan las ofrendas florales sobre las tumbas de Los muertos de Tláhuac, y el viernes 11 pasado el general secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos Cepeda advirtió que los soldados seguirán en las calles con o sin marco jurídico, “defendiendo a la ciudadanía”.

El presídium del templete era compartido por el comandante de la Marina Armada de México, almirante Vidal Francisco Soberón Sanz, a cuyos subordinados tocó ejecutar la Operación Tláhuac hace poco más de un mes.

La tribuna a los altos mandos de las Fuerzas Armadas fue montada por el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, doctor Miguel Ángel Mancera Espinosa, quien les expresó a sus homenajeados el orgullo que todos los mexicanos debemos de sentir de nuestro Ejército y de nuestra Marina Armada de México

El doctor en Derecho no había hablado tan claramente sobre los trágicos suceso de Tláhuac, de cuya operación se pensó originalmente le había tomado por sorpresa cuando andaba ensombrerado en cabalgata sobre las áridas región es del norte de México. Más concretamente, Chihuahua, quién sabe si en precampaña presidencial.

Para que el homenaje de Mancera al general Cienfuegos y al almirante Soberón fuera por todo lo alto y muy republicano, el jefe de Gobierno de la ciudad se asumió como presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), que lo es, a fin de que sus pares de todos los estados avalaran el reconocimiento.

Los mandatarios estatales presentes, en efecto, se volcaron en ovaciones en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento, cuando escucharon  decir “con o sin marco jurídico”, etcétera.

El tsunami de sangre y violencia que azota México

A las mismas horas, en otro escenario; éste el del foro La justicia que  México necesita/ Mitos y realidades del nuevo sistema de justicia penal, el ex presidente del Comité contra Desapariciones Forzadas de la ONU, Santiago Corcuera, deslindó que el tsunami de sangre y violencia en que el país está inmerso, no se debe a la puesta en marcha del sistema de justicia oral, sino a la equivocación de meter al Ejército en combate al crimen organizado; en tareas policiacas… Pero ésta es otra historia que podría opacar la euforia del doctor Mancera. Es cuanto.

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