Espacios del Club de Periodistas

¡Vuelve, Ernesto! Te perdonamos

EL LECHO DE PROCUSTO Por: Abraham García Ibarra

Lo que se supo en su momento, es que el secretario particular de Ernesto Zedillo Ponce de León, Liévano Sáenz exigió a los dueños y editores de El Financiero el cese de la periodista Teresa Weiser (+).

¿Cuál era el delito imputado a Teresa Weiser? Había asistido a un  desayuno del grupo 20 Mujeres y un Hombre, cuyo compromiso era mantener la privacidad de las conversaciones con sus invitados.

Aquella vez, no fue hombre el invitado. Fue la señora Nilda Patricia Velasco Núñez de Zedillo. Ella se sinceró y, a su manera, expresó ante sus anfitrionas su sentir de lo que creía debiera ser el papel de una esposa y madre, sobre todo, si se trataba de la cónyuge de un relevante hombre público.

Reportera al fin, Teresa Weiser hizo la crónica correspondiente y su medio la publicó. Por eso se pidió su cabeza.

La señora Velasco Núñez de Zedillo, obviamente, se había referido a su voluntad personal de discreción, distante de la frivolidad. En efecto, procuró un bajo perfil en aquel sexenio.

El episodio, no precisamente anecdótico, nos remite a la ocasión en que el presidente Ernesto Zedillo, dirigiéndose particularmente a sus colaboradores, recordó la conminación juarista en el sentido de que los servidores públicos deben vivir en una “augusta medianía”.

Por lo que se sabe, el ex presidente Zedillo es el único de los mandatarios sobrevivientes que no cobra la pensión asignada a esos ex servidores.

Restauración del título “Primera Dama”

Antípoda de doña Nilda Patricia, fue en el siguiente sexenio la zamorana Marta Sahagún Jiménez, después en Los Pinos esposa de Vicente Fox en segundas nupcias. “La señora Marta”, según le decía Fox, restauró la figura de “Primera Dama” y compartió con el guanajuatense lo que se tipificó en ese periodo como una “presidencia en condominio”, que pretendió heredar dinásticamente.

La mujer de Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa, Margarita Zavala Gómez del Campo, a pesar de tener luz propia como veterana militante político-partidista desde antes de habitar Los Pinos, limitó su protagonismo a las funciones que los usos y costumbres reservan a la esposa del Presidente, si bien ahora contiende en el interior del PAN por la candidatura presidencial para 2018.

En este sexenio, las cosas palaciegas no se distinguen precisamente por el recato. La colega Carmen Aristegui es acosada sistemáticamente por haber puesto a balcón el tema de La Casa Blanca. Que, por lo visto, no acaba de agotarse.

Ahora, preferentemente las revistas llamadas del corazón nos tienen al tanto de la agenda pinolera en su división femenina.

Los medios electrónicos e impresos, por su parte, nos tienen al día del retorno de Las chachalacas. Fox y Calderón andan como chivos en cristalería y tienen puntuales resonancias en las pantallas caseras. Las cosas ya no son como antes. Es cuanto.

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