Washington encontró al culpable de su fracaso en Afganistán

PAKISTÁN, (Sputnik), 06 de enero de 2018 .- Desde el 11 de septiembre de 2001 Pakistán está llevando un doble juego. Por un lado, Islamabad ayuda en la caza de los terroristas de Al Qaeda, mientras que por el otro da cobijo, entrena y socorre al movimiento Talibán y a la Red Haqqani, culpables de la muerte de miles de soldados y civiles, escribe Zalmay Khalilzad para The National Interest.

“La astuta política de Islamabad fue el factor clave que impidió [a los soldados estadounidenses] alcanzar el éxito en Afganistán. El final del apoyo brindado a los extremistas y a los insurgentes por parte de Pakistán es esencial si esperamos reducir la amenaza terrorista, contener la violencia y solucionar el conflicto”, escribe Zalmay Khalilzad.

Por su parte, el periodista ruso Dmitri Seróv considera en un artículo publicado por el portal Fondo de Cultura Estratégica que tras 16 años de intervención de EEUU en Afganistán parece que en Washington “decidieron encontrar a un culpable de su fracaso y este es Pakistán“.

La decisión de Trump de aumentar el contingente militar de EEUU desplegado en Afganistán apenas podrá compensar la pérdida de control que tiene sobre el país el Gobierno afgano, “que fue elegido de una manera democrática“.

Según varios expertos, el movimiento Talibán y la Red Haqqani controlan la mayor parte de Afganistán, incluida la frontera con Pakistán. La presencia de Daesh —grupo terrorista proscrito en Rusia y muchos países— complica aún más la situación en la región debido a sus enfrentamientos con los talibán.

“Lo más importante es que EEUU, que se encargó de asegurar el arreglo de la crisis creada por sus propias fuerzas, no tiene ni idea de cómo resolverla. Los soldados que participaron en la Operación Libertad Duradera solo se ganaron el odio de los civiles, que ven en ellos a unos ocupantes (…) Por eso la retirada de las fuerzas de la coalición encabezada por EEUU de Afganistán planeada por Barack Obama fue tal vez el mal menor de todas las desgracias que ha experimentado este desafortunado país”, recalca el periodista ruso.

Seróv opina que es posible que Trump haya puesto sus ojos en Pakistán para tratar de arreglar la situación en el vecino Afganistán. 
“Por lo visto, en Washington empiezan a pasar de las palabras a los hechos“, escribe el autor del artículo.

Recientemente, la agencia ABC informó de que el Departamento de Estado de EEUU aplazó el pago de 225 millones de dólares a Islamabad en calidad de ayuda hasta que el país no lanzara una operación contra la Red Haqqani en las zonas fronterizas con Afganistán.

Los tuits con críticas de Trump y las políticas aplicadas por su Administración en relación a Pakistán no pueden calificarse de obras maestras de la geoestrategia, opina Sérov.

El periodista destaca que la Red Haqqani es una agrupación de pastunes muy influyente que no reconoce la frontera afgano-paquistaní, llamada también la línea Durand. Esta delimitación dividió por la fuerza al pueblo pastún y hoy en día la Red Haqqani está muy bien implantada en Pakistán y lleva a cabo distintas actividades.

“Su líder puede influir en la toma de decisiones por parte del Talibán. Su gente se dedica al comercio, al bandidaje, al contrabando… y mantiene distintos intereses comunes con los talibanes. (…) Ver solo a terroristas en la Red Haqqani significa simplificar la realidad de forma inadmisible. Declararles la guerra implica abrir la caja de Pandora. Si los estadounidenses quieren que Islamabad empiece una guerra en su propio territorio contra los pastunes, esta idea confirma una vez más que no han sacado ninguna lección de su fracaso en Afganistán”, asegura.

VP/INTERNACIONAL/AM

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