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Capital Social: ¿Ciudad quebrada?

Voces del Director

Desde Filomeno Mata 8

Por Mours Salloum George (*)

 

Siempre resulta pertinente conservar algunas frases célebres de los políticos para cuando la cotización del bronce se abarate.

Hace meses, por ejemplo, el “poderoso líder” del “incorrupto” PRD-CDMX, Raúl Flores acuñó una irrebatible oración: Que el dinero no quiera dirimir una contienda política

Para darle marco a esa máxima, procuraremos varios contextos. Raúl Flores presentaría ese requerimiento a los órganos electorales contra la fascista y totalitaria Confederación Patronal de la República Mexicana, cuyo directivo en turno previno sobre los chapulines electorales que no acaban de cobrar en una tesorería pública y ya están buscando otra mejor fondeada.

Se quedó en botón la “rosa de la abundancia”

Más recientemente, cuando el jefe de Gobierno de la CDMX, Miguel Mancera cultivaba todavía la rosa de la abundancia que esperaba ver florecer en Los Pinos, miembros de su gabinete, mandos medios de su administración y legisladores amarillos locales y federales hacían cuentas alegres para el sexenio 2018-2014.

Cada ocasión electoral, a lo largo de veinte años, los miembros de las tribus entraban en pugna para saltar de la Asamblea Legislativa local a una Delegación. Los delegados, para cambiar de despacho a la asamblea. Los diputados federales a una senaduría y los senadores pujaban por la candidatura al gobierno citadino o algunas de sus rentables secretarías de gabinete.

Las expectativas presidenciales, al menos en el interior del PRD, impusieron una especie de tregua de Dios para dar la imagen de una voluntad unitaria, especialmente frente al enemigo común: Morena.

A Mancera, sin embargo, se le perdió la medallita. Las tribus amarillas han llamado nuevamente a zafarrancho.

Tres sedicentes perredistas disputan la candidatura a la jefatura de Gobierno-CDMX. En las delegaciones y los distritos electorales locales y federales, la mesa para la cena de negros está dispuesta. Los comensales traen un apetito de pelón de hospicio.

El tiempo principal del menú, es la sucesión del jefe Mancera. Para 2018, si no estamos mal informados, el oscuro objeto del deseo, son entre 250 mil y 270 mil millones de pesos, según quede establecido en los presupuestos de ingresos o egresos para el año que viene.

Edgar Amador Zamora pone los puntos sobre las jotas

Pero en la carta aparece un platillo expuesto al veneno de la codicia: Las facciones dominantes en la Asamblea Legislativa (una artificial a la que arriman su sardina PRI y aliados, y el PAN) quieren despacharse con la cuchara grande en la gestión de recursos públicos requeridos para la reconstrucción de la Ciudad de México después de los terremotos de septiembre.

En esa bolsa entrarían recursos propios de la administración citadina, de los previstos en el Fondo para la Reconstrucción de Entidades Federativas y algunas reservas específicas que darían un global de unos 10 mil millones de pesos. Más los que la Asamblea asigne a ese objetivo en el presupuesto del 18.

Los asambleístas mayoritarios se sacaron de la manga una Comisión Especial para la Reconstrucción, Recuperación y Transformación de la Ciudad de México. De hecho, en el control de este órgano dobletea el presidente de la Comisión de Gobierno, el perredista Leonel Luna.

Dados los usos y costumbres amarillos (de tufo electorero) hasta ahí todo quedaría en famiglia.

No ese ese el punto, no obstante. El punto es que el secretario de Finanzas del Gobierno-CDMX, Edgar Amador Zamora empieza a padecer la cruda por una borrachera que no se ha puesto.

Ese funcionario, con conocimiento de causas, pues es un experto en ingeniería financiera, ha advertido que, entre la los requerimientos para la reconstrucción y el calendario electoral, ambula el espectro de la quiebra de la Ciudad.

A los rapaces diputados a la Asamblea, el secretario de Finanzas exige que tengan como prioridad el tema fiscal ya que rebasar la capacidad técnica, conduciría a contratar deuda o crear pasivos.

Primera consecuencia en la visión de Amador Zamora: Si ponemos déficit, tarde que temprano la capital del país tendría que recortar plazas o subir los impuestos. No se puede entregar la administración en números rojos…

Cuando habla Amador Zamora del calendario electoral -no lo confiesa él, pero hay evidencias monumentales- no se necesita ir a Roma por la explicación: Desde 2016, hay una marcada tendencia de la Federación a regatear apoyos ingentes a la Ciudad de México.

Un renglón que más baila en esa danza es, verbigracia, el llamado Fondo de Capitalidad.

Asiste la razón a Raúl Flores: No es racional que el dinero pretenda dirimir las contiendas político-electorales. El horno no está para bollos. Pero, ¿quién hace entender a los insaciables chapulines amarillos?


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