Espacios del Club de Periodistas

De cómo pequeñas magnitudes hacen una gran magnitud

Voces del Director
Desde Filomeno Mata 8

Por Mouris Salloum George (*)

De no aprender de los errores del pasado, sigue la sentencia filosófica inapelable: Repetirlos tercamente; por lo que se concluye que el hombre es el único animal capaz de tropezar dos veces con la misma piedra.

Para efectos actuales en tiempos electorales, vale retomar un certero señalamiento sobre el asesinato en marzo de 1994 de Luis Donaldo Colosio.

Desde el interior mismo del PRI, se escuchó una voz condenatoria: El gobierno no jaló el gatillo, pero generó el clima político para que el magnicidio fuera posible.

Si bien el atentado contra el Cardenal de Guadalajara Posadas Ocampo se registró diez meses antes, en el marco de la sucesión presidencial de 94 no existía una atmósfera tan crispada como la que impacta en estos días la pugna por Los Pinos.

Todo puede suceder antes o después del 1 de julio

Ya es conclusión la de que 2017 fue el año más violento de la década que corre. Los primeros ocho días de 2018 lo perfilan con un balance peor que el anterior en la columna de bajas con armas de fuego.

Asfixiados por la impotencia frente al desenfreno del crimen organizado, los responsables de garantizar a los mexicanos unas elecciones pacíficas, por omisión o comisión están auspiciando condiciones para que todo pueda suceder antes o después del 1 de julio.

Mal que bien, la conflictividad electoral del 2017 fue orientada y resuelta por los cauces institucionales al darse como cosa juzgada los resultados de los procesos de elección de gobernador en cuatro estados de la República.

El INE se ha refugiado en la posición del avestruz

Si de omisiones se trata, podría subrayarse una fundamental: El Instituto Nacional Electoral le ha sacado la vuelta a aplicar con energía las penalizaciones a las que lo faculta la ley, a partidos y candidatos que deliberadamente transgreden el régimen electoral. Entre esas sanciones está la cancelación del registro a los infractores.

Sobre la impunidad, esos beligerantes reinciden sistemáticamente en las mismas desviaciones, habida cuenta que, con los propios subsidios públicos pueden pagar las multas que les imponen la autoridad administrativa o la jurisdiccional. Del mismo cuero salen las correas.

Ese estado de permisividad se está expresando especialmente en la Ciudad de México, donde los actos de precampaña están siendo dinamitados por bandas mercenarias plenamente identificadas con imagen, nombres y patrocinios partidistas.

Aunque en primera instancias la CDMX tiene sus propios órganos electorales, no se puede pasar por alto que el Instituto Nacional Electoral, por mandato constitucional, tiene injerencia en los procesos electorales estatales y locales.

De la lengua se está pasando al garrotazo y el sillazo

Los violentos hechos en la Ciudad de México tienen dos beligerantes combatiendo cuerpo a cuerpo: El Partido de la Revolución Democrática y el del Movimiento Regeneración Nacional (Morena).

Con independencia de la manipulación de dictámenes y peritajes forenses por las instancias responsables, ya se produjo, como consecuencia de esos enfrentamientos, la primera baja mortal.

Resulta ocioso que la autoridad administrativa de la CDMX invite a los partidos a un pacto de civilidad, cuando está documentado que en uno de los escenarios de poder citadino, la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México, desde su instalación en 2015 es teatro de guerra entre las bancadas de los partidos nombrados.

Se apela a ese referente porque, en las refriegas escenificadas particularmente en la Delegación Coyoacán, se señala al ex delegado y asambleísta en funciones, Mauricio Toledo, como principal implicado, junto con su chalán Valentín Maldonado.

La imputación es verosímil, porque es del dominio público que hace tres años Toledo cambió de fuero pero no de feudo: Sobre todo en asuntos de vía pública, tanto en la Secretaría de Gobierno como en la Secretaría Cultura existen quejas y denuncias de algunas empresas privadas sometidas a extorsión por sicarios al servicio de dicho perredista.

(No es cosa menor, por cierto, que en territorio de Coyoacán haya sido asesinado la madrugada del pasado sábado, con arma de fuego, un periodista que acababa de hacer compra de Reyes, lo que indica que, en materia de Seguridad Pública, Coyoacán es tierra de nadie.)

Primero la Ley, luego pactos de civilidad

Cuestionado por la prensa sobre los ataques violentos a mítines de Morena, el gobierno de la Ciudad se defiende como gato boca arriba a la pregunta sobre si considera citar en la indagatoria de los hechos a Toledo y Maldonado.

Los violentos hechos electorales en la Ciudad de México no pueden verse… según el cristal: La gran magnitud se forma con la suma de pequeñas magnitudes.

Que empiece a haber muertos y heridos de por medio no es, precisamente, una pequeña magnitud. La impunidad genera inercia, la inercia puede desembocar en dinámica. ¿A qué esperar que siga corriendo la sangre al río? Primero aplicación de la ley, luego, pactos de civilidad.

(*) Director General del Club de Periodistas de México, A.C.



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