Dejemos a la democracia en su limbo

El lecho de Procusto

Por Abraham García Ibarra

Sostienen los clásicos que, cuando un Estado, un gobierno o su partido mueren, no se precisa la autopsia: Murió por suicidio.

El sociólogo estadunidense, Seymour Martin Lipset, en su obra más consultada en México, El hombre político, afirma de su lado que un partido democrático no puede, sino muy raramente, convencerse de que debe abandonar uno de sus principios fundamentales, y nunca puede permitirse la eliminación de su mito principal.

Martin Lipset hace esa consideración al analizar el futuro de las ideologías en el contexto del control estatal y cuestionarse sobre si éste, en estricto sentido, amenaza la libertad democrática.

De iconoclastas y apóstatas

Al ponerse a caballo el modelo neoliberal en México, los partidos políticos, sus cuadros dirigentes y sus candidatos se pusieron a bailar por peteneras como lo están haciendo ahora mismo en las precampañas por la presidencia de la República.

Los representantes de las formaciones políticas le juegan al iconoclasta para tratar de explicar lo que en realidad es su apostasía.

Algunos ilustrados empezaron a hablar desde entonces de pragmatismo. Pero nuestra Madre Academia, con William James como referencia, dice que aquel término fija el criterio para juzgar si la verdad de cualquier doctrina se ha de fundar en sus efectos prácticos.

Desde esa perspectiva, lo que practican los tránsfugas mexicanos es un obsceno oportunismo.

La transfiguración del Partido Revolucionario

El partido en el y del gobierno es el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que dominó la escena político-electoral durante 70 años consecutivos. Hoy está de nuevo en el poder y pugna por un periodo más en Los Pinos.

¿Cuánto ha de pasar para que un partido político cambie sus principios ideológicos y sus programas de acción conforme lo exijan los nuevos tiempos? Si se trata del tiempo cultural, obviamente se requieren varias generaciones.

El PRI cambió de piel y de entrañas en no más de 20 años. Entremos en materia.

Remitámonos a 1988. Sucesión presidencial de Miguel de la Madrid. Candidato al relevo, Carlos Salinas de Gortari.

Para un debate ideológico del PRI con el PAN

Los estrategas del PRI elaboraron una serie de textos para darle soporte a su plataforma electoral. Seleccionamos, por lo pronto, el primero: Elementos para el debate ideológico del PRI con el PAN. Precisamos: “debate ideológico”.

Sólo subrayaremos algunos enunciados por los que se explicaría porque el partido fundado por Manuel Gómez Morín no debería tomar las riendas del Estado mexicano, aún marcado con la etiqueta de revolucionario.

Los principales planteamientos del PAN, dice el documento rescatado, se contraponen a la concepción del Derecho como producto social, al ejido, al tutelaje por el Estado de los derechos laborales y el régimen que regula las relaciones Estado-Iglesia.

En la nueva etapa del PAN, el “neopanismo” representa una mezcla de intereses de patrones, clero político, organizaciones intermedias de filiación ultraderechista, y aun grupos intervencionistas del exterior que han decidido aprovecharse de la crisis económica para capitalizar en su favor el descontento social, particularmente entre grupos de la clase media urbana.

Impugna el PRI al PAN su denuncia de que el presidencialismo, la centralización de todo el poder en unas solas manos, la simulación de la democracia, han sido causa de la crisis en la que ha caído el país, de la ineficacia y de la pobreza acreciente de todos y extrema de muchos.

Advertencia contra un gobierno totalitario

Centremos la atención sobre la cuestión que sigue siendo la prioridad del momento. La política económica.                                                                                                             

Al PRI no le gusta que el PAN dijera que  las prerrogativas del aparato estatal tienen como límites los derechos y libertades individuales. “Por considerar que un gobierno liberal dejaría que los ajustes se hicieran automáticamente aun a costa de la justicia, y que un gobierno totalitario exigiría la subordinación total a costa de la libertad, Acción Nacional ofrece un gobierno humanista que permitirá y estimulará la acción de los particulares en el bien común”.

Una última cita: Opuesto a los postulados de la Constitución, a las instituciones gubernamentales que velan por su cumplimiento y a las organizaciones sociales de la clase mayoritaria, el PAN pretende también desmantelar el sistema político democrático que se ha construido con tales elementos.

Y así llegó la Alianza Estratégica Salinas-PAN

El documento comentado está datado el 15 de marzo de 1988.

La primera semana de diciembre del mismo año; esto es, ocho meses después, el presidente de México, emanado del PRI, Carlos Salinas de Gortari pactó con el PAN una Alianza estratégica.

Esa alianza se basó en un cambalache. Para el usurpador, legitimidad de gestión. Para el PAN: Concertacesiones electorales, por las que, en 2000, se hizo de la presidencia de la República.

Después de dos décadas de aquella historia, estamos hoy en sucesión presidencial, cuyo santo y seña es el oportunismo más obsceno. ¿Y la democracia? Déjenla reposar en el limbo. Es cuanto.

VP/Opinión/EZ

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