Día del Niño y Reforma Educativa

El lecho de Procusto

Por Abraham García Ibarra

En un inusual reporte de 2017, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) dio a conocer que 4.5 millones de niños mexicanos menores de 14 años son víctimas de abusos sexuales, violencia física y homicidio. En 2015 fueron abusados 27 mil; en 2016, 30 mil. México es líder mundial ese tipo de crímenes: Sólo 2 por ciento es denunciado.

El mercado de pornografía infantil  en el país alcanza ya los 34 mil millones de pesos.

Desde 1990, la Asamblea General de la ONU aprobó por unanimidad la convención sobre los Derechos del Niño. México dio su voto afirmativo. Corrieron más de tres décadas de neoliberalismo y fue sólo hasta 2014 que se público aquí la ley de derechos de los niños y las niñas.

Esa legislación no se ha compatibilizado con el Código de Procedimientos Civiles, que data de 1932.

El Derecho a la Educación nació en la misma maternidad que la Constitución de 1917; fue éste uno de los precursores de los Derechos Sociales que posteriormente de elevaron a rango constitucional: Entre éstos, a la Alimentación y a la Salud.

A la educación prescolar, los niños pueden ingresar a los dos años de edad en planteles de zonas urbanas; a la educación básica, a los seis.

¿Mente sana en cuerpo sano?

¿Qué condiciones requieren los niños mexicanos para ejercer su derecho a la educación? La primera, ser niños sanos. Una vieja máxima habla de mente sana en cuerpo sano. Una condición elemental, es que el niño sea deseado.

El disparo de la estadística de abortos se explica en México porque la madre fue sometida a violación; un crimen violento y recurrente.

No está catalogado el fenómeno entre los problemas de Salud Pública, pero existen registros de que niños mexicanos nacen descerebrados. Se les considera en muerte neurológica.

Entre las causas que provocan esos casos, está la falta de nutrientes en el periodo de gestación.

Hace apenas cuatro años, el inventor inglés Trevor Baylis alertó: La permanente exposición de los infantes a las aplicaciones digitales, está generando una nueva variedad niños descerebrados, en la medida de que se les esteriliza su creatividad y les anula otros reflejos síquicos.

Hace apenas unos días, las autoridades de Salud retomaron otro aspecto que desencadena atrofias físicas y mentales en los niños: La obesidad, en la que México es campeón mundial. Su origen radica en la ingesta de alimentos chatarra.

Con datos oficiales, se sabe que la mitad de los niños que nacieron a partir de 2010, están expuestos a ese flagelo: Para 2016, 26 por ciento de alumnos que ingresan a la primaria llegaron con sobrepeso; cuando llegan a quinto grado llegan a 39 por ciento.

A esto llaman Derecho a la Vida

Hablemos de otra condición vital: Nacido “el producto”, requiere medios al menos de subsistencia, que no de limitan al natural cuidado materno.

La Constitución previene esa condición: Los salarios mínimos deberán ser suficientes para satisfacer les necesidades normales de la familia en el orden material, social y cultural, y proveer a la educación obligatoria de los hijos

Con independencia de la población que vegeta en la economía negra, ocho millones de mexicanos –mujeres y hombres pares de familia– dependen de ese régimen salarial.

Hasta los empleadores privados aceptan que esa remuneración es injusta. El gobierno rechaza la sola posibilidad de incrementos compensatorios.

Otra garantía tutela la Constitución: El trabajo infantil. Con periódica insistencia, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) acusa al Estado mexicano de incumplir acuerdos y convenios en esa materia.

Organizaciones no gubernamentales, desoídas por sistema, cuentan hasta más tres millones de niños (entre 5 y 17 años de edad) expuestos al mercado laboral en la más criminal explotación de su mano de obra; particularmente en reservaciones agropecuarias.

Otras organizaciones civiles apuntan su denuncia a la trata de personas, en cuyo caso se expone a los niños a la prostitución y al tráfico de órganos.

Instituciones de protección y defensa de los Derechos Humanos han establecido otra categoría: La de los Niños narco. Sirven al crimen organizado como “halcones” y ya como sicarios.

El uso de infantes para fines electoreros

Imperante la Ley de la selva en México, la permisividad autoriza a que partidos políticos y candidatos presidenciales se valgan de niños para hacer proselitismo electoral, aupados por las autoridades electorales.

La novedad previa a la celebración del Día del Niño, se volvió viral en las redes sociales, y reproducida en vivo, en directo y a todo color, por las pantallas comerciales.

Una fundación vinculada nominalmente al Consejo Coordinador Empresarial y a uno de los corporativos de televisión, armó el montaje de una parodia en que cinco niños representan a los candidatos presidenciales, con vestimenta, mímica y voz de estos protagonistas, en un libreto que no tiene más tema que la Reforma educativa.

¿Cómo pueden los niños mexicanos gozar de las prodigiosas ofertas de esa reforma, si no logran ver la luz; si nacen descerebrados o atrofiados por las grasas y los azúcares ingeridos; si a la primera edad son lanzados a la explotación laboral y criminal, etcétera?

Reforma educativa: Los niños jornaleros, lo son porque los padres no tienen opciones de ingreso para mantenerlos. Niños migrantes: Ni la ONU pudo convencer al Senado de que aprobara las reformas para proteger a esa población desvalida antes del 30 de abril.

Líderes en deserción y bajo rendimiento escolares

La suma de todos los factores listados, hacen de México uno de los países con el más alto índice de deserción escolar y de bajos rendimientos en aprendizajes básicos en América Latina.

Esos factores lastran el ingreso y desempeño de adolescentes y jóvenes a la educación media y superior, territorio en el que: 37 por ciento de los planteles no fueron construidos para ser escuelas; 28 por ciento carece de agua durante la semana; 10 por ciento no tiene servicio de energía eléctrica, etcétera. (Lo documenta el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación.)

¡Dejad que los niños se acerquen a mí!

El instinto de autodefensa transexenal, mueve al actual grupo dominante declarar que sus reformas “transformadoras” son irreversibles. Entre éstas, está la Reforma educativa.

Ahí viene el otro Día del Maestro (15 de mayo). Escucharemos a los próceres de la Secretaría de Educación Pública y del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, proclamar: ¡Dejad que los niños se acerquen a mí! Es cuanto.

VP/Opinión/EZ

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