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La esquizofrenia es el signo

Voces del Director

Desde Filomeno Mata 8

Por Mouris Salloum George (*)

En el antiguo régimen, hubo finales de sexenio en que el Presidente en turno sólo nombró suplente del secretario de gabinete que logró la nominación para la sucesión.
Después del destape de candidato presidencial, la operación cicatriz era plenamente funcional: El Presidente refrendada su unidad de mando. El relevo era relativamente aterciopelado.
A Fox y Calderón, el proceso sucesorio se les salió de las manos. Ninguno de los dos pudo colocar al candidato de sus preferencias.
Ahora, en que el PRI no logra aún posicionar a su precandidato a Los Pinos, Peña Nieto le da otra sacudida a su gabinete, cuando sólo le restan escasos diez meses para concluir su mandato.
El anuncio del pasado miércoles -en acto exprés de 10 minutos- confirma que Peña Nieto carece de cuadros idóneos y apeló de nuevo a los consabidos enroques. En tres secretarías cambió de titular.
En Gobernación, la lógica indicaba que debió ascender Campa Cifrián, subsecretario en cuyo currículum figura su contienda por la Presidencia. Se le remitió a Trabajo en sustitución de Navarrete Prida, a quien se le asignó la operación de la política interior.
Navarrete no es estadista: Es un estadígrafo. Su gestión tuvo como soporte el spot; no la realidad laboral. Difícil que calce los zapatos de hombres como Reyes Heroles, que desde Bucareli impulsó la Gran Reforma Política de 1977-1978.
Peña Nieto le encomendó a Navarrete “fortalecer” la “gobernabilidad democrática”, que en estos días queda en mera abstracción.
A Campa, el Presidente le ordenó la “recuperación” del poder adquisitivo de los trabajadores. Sólo se recupera lo que se ha perdido: Un déficit de Navarrete.
En Desarrollo Social, la consigna al nuevo secretario Eviel Pérez Magaña, es evitar “el más uso de los programas sociales en el proceso electoral” en marcha. Encomienda poco confiable a la luz de las campañas electorales para gobernador en 2017.
Del gabinete presidencial instalado en diciembre de 2012, han sido desplazados más de dos tercios de sus integrantes. La instancia más vulnerable es la de procuración de justicia, que permanece acéfala.
En estricto rigor, sólo los comandantes de las Fuerzas Armadas han permanecido firmes.
Todos los cambios en la nómina básica de la administración federal durante el sexenio en zona crepuscular, se han dado en una atmósfera de esquizofrenia, causa y efecto, precisamente, de la ingobernabilidad democrática.
Así culmina el retorno del PRI a Los Pinos. Un colega cercano diagnosticó que el partido renació bajo el síndrome de Lázaro. Fue resucitado sin habérsele curado la causa de su muerte: La lepra.
En 2018, urgen nuevos estudios clínicos para una cirugía mayor con precisión cibernética: No hay opción.


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