Los mexicanos y el PIB de Estados Unidos

VOCES OPINIÓN Por: Lic. Mouris Salloum George

Los mexicanos y el PIB de Estados Unidos </span></p> VOCES OPINIÓN Por: Lic. Mouris Salloum George

Las ondas de la instantaneidad mediática nos estremecen un día sí, y otro también, con el anuncio de que los pronósticos de crecimiento de la economía mexicana para 2017 y 2018 van a la baja.

En el tempestuoso océano de los números relativos, en estas ciencias ocultas los mexicanos del llano difícilmente pueden entender qué es el Producto Interno Bruto (PIB) mexicano. Si éste se presenta en números absolutos, el reto es todavía mayor: La pantalla digital extiende al infinito la línea de ceros y más ceros.

Una cosa dice el ABC de las Cuentas Nacionales: Que el PIB, es la suma de volumen y valor de la producción total de bienes y servicios en un país determinado.

Aquí nos asalta la primera duda existencial. Si el PIB es eso que dicen los expertos: El valor producido por la economía de un país, ¿las remesas que generan y envían a México desde el extranjero los trabajadores transterrados, son componentes del PIB mexicano, o entran en  el balance del PIB del país donde laboran? Para el caso, los Estados Unidos.

No es ociosa esa cuestión, habida cuenta los apuros que pasan nuestros hacendistas para tratar de explicar el desastre de las finanzas públicas, y en general la economía nacional, por la crisis del ingreso petrolero.

¡600 mil millones de dólares al año!

Y entramos al tema: Desde el sexenio de Vicente Fox, que en la gestión de una reforma migratoria ante Washington pedía la enchilada completa, el argumento más socorrido, hasta la fecha, es la contribución que los mexicanos hacen a la economía de los Estados Unidos.

Valen  las negritas, porque estadísticas sobran. Dicen los nuevos  sedicentes defensores de nuestros expatriados, que su aporte al PIB de los Estados Unidos es del 8 por ciento; al PIB del estado de California, hasta del 12 por ciento.

El PIB se mide anualmente. Es una norma. Trasladados aquellos porcentajes a números absolutos, el resultado habla de unos 600 mil millones de dólares al año. Esta es la contribución total de los mexicanos al PIB estadunidense.

Sólo para efectos de ilustración, un dato desagregado: Compatriotas de primera y segunda generación en los Estados Unidos, han creado y administran unas 570 mil empresas pequeñas y medianas propias, cuyas operaciones generan hasta 17 mil millones de dólares al año.

Con independencia de la emigración histórica hacia los Estados Unidos desde el siglo XIX, si se habla de primera y segunda generación podemos entender que en estas categorías se insertan incluso los trabajadores que entran en la codificación de indocumentados, contra los que Donald Trump ha soltado sus mastines.

De acuerdo con el Consejo Nacional de Población, gran parte de la mano de obra mexicana  indocumentada emigró en las últimas tres décadas, casualmente las de implantación del modelo neoliberal y la puesta en marcha el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

La economía mexicana está hoy técnicamente quebrada, pero los mexicanos rinden al PIB de los Estados Unidos 600 mil millones de dólares anuales.

¿Dónde están los parteros de esa monstruosidad? Algunos trotan en los escenarios de la sucesión presidencial de 2018. Ay, impunidad, cuántos crímenes más se cometen en tu nombre.


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