Espacios del Club de Periodistas

Mentar la soga en casa del ahorcado

El lecho de Procusto

Por Abraham García Ibarra

En la medida en que se acorta el plazo para el cierre de las campañas presidenciales –escasos 42 días– y se afirman resultados de encuestas sobre la intención del voto, los candidatos rezagados y agentes del grupo dominante exhiben la exacerbación de su histeria, producto de la impotencia para revertir las tendencias electorales hacia el 1 de julio.

La delirante ofensiva propagandística gubernamental y de los aspirantes que abogan por la continuidad del actual estado de cosas siguen disparando sus baterías hacia un objetivo central: Conservar los fundamentos del Estado neoliberal.

Si bien el Día del Maestro fue tomado como plataforma para seguir defendiendo la cuestionada reforma educativa, desde los cenáculos del poder económico el eje de la agenda se mueve en torno a la obtención de más privilegios sobre los acumulados a lo largo del proceso de privatización de sectores estratégicos y prioritarios.

Manzana de la discordia electoral: El nuevo aeropuerto

En el centro de gravedad de la asociación pública-privada está el tema del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, (NAICM), como si fuera la joya de la corona de las reformas “transformadoras” acometidas en este sexenio.

Sobre ese asunto vale tomar un doble expediente a cargo de la Organización Internacional del Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés).

En 2007, aquí en México, a la vista de los resultados la gestión privada de los aeropuertos, la agencia citada declaró que, por ese modelo de administración, los operadores cobran demasiado, invierten poco y tienen prácticas perjudiciales para el crecimiento del tráfico aéreo.

Una década después -esta misma semana-, luego de que la vocería de la Presidencia de la República expresó su posición irreductible sobre ese proyecto, porque generará una alta rentabilidad al gobierno, la IATA acotó: Un aeropuerto no es una vaca lechera.

Esa organización especializada ha sido crítica de la privatización de ese sector en América Latina. Ha citado casos específicos como los de Argentina, Perú y Colombia.

La representación del sector más pugnaz

Por nuestra parte, sólo recuperamos un hecho: Los aeropuertos de las principales ciudades del país han sido cedidos a tres grupos privados preponderantes, encabezados por los magnates David Martínez, Fernando Chico Pardo y Germán Larrea Mota-Velasco.

Del tercer plutócrata (Grupo México), vale señalar que su sector de origen, es el minero. Por los desastres mortales en sus corporativos, ha sido imputado de homicidio industrial.

Más recientemente, en Sonora, a Grupo México se le fincaron responsabilidades administrativas y penales por la catástrofe ambiental provocada por el derrame de residuos tóxicos que afectaron la salud humana y causó daños a la actividad agropecuaria de la región.

Una necesaria ampliación del gran angular

Viendo no sólo el árbol (NAICM), sino el bosque, tomemos una dimensión nacional macro sobre el tema: A partir del sexenio Miguel de la Madrid, en que se inició el proceso de privatización de entes públicos, a un corte a finales del siglo pasado se habían enajenado seis mil 832 empresas administradas por el gobierno.

Con independencia del fondo ideológico de esa política, lo cierto es que la operación privatizadora tuvo  como apremios reducir el déficit fiscal y tomar recursos de las ventas para solventar servicios de la deuda pública.

La debacle: El gobierno se vio obligado a costosos rescates saliendo al paso a la criminal administración de los sectores privatizados, para depositar débitos particulares en la podrida panza del Fobaproa (después IPAB).

La deuda pública, a 2018, ha rebasado la cota de los diez billones de pesos y el déficit fiscal es una piedra en el zapato de la Secretaría de Hacienda que tiene que hacer malabares en cada negociación anual del Presupuesto de Egresos de la Federación.

Toca esta entrega el mentado NAICM y una opción propuesta al calor de la pugna por la presidencia de la Republica. Esta semana se dio un ominoso  giro en el debate sobre ese asunto, que amerita una seria consideración.

Entra en escena el jefe del Ejército, general Cienfuegos

El general secretario de la Defensa, Salvador Cienfuegos, para todo efecto militar y político es un mando subordinado al Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas mexicanas, Enrique Peña Nieto.

Pues bien, el jefe del Ejército se plantó en el centro de la escena electoral con un discurso que pretendió ser sesgado respecto del ambiente que prima la sucesión presidencial. Fue auspiciosa la ocasión para rendir homenaje a la memoria Miguel Alemán Valdés, primer presidente civilista emanado del PRI en 1946.

Quiso Cienfuegos agradecer, post mortem, lo que el mandatario veracruzano hizo por las Fuerzas Armadas.

La “obra” del homenajeado mandatario veracruzano

No fue la mejor ocurrencia oratoria para el tributo, por diversas razones, a saber:

Alemán acometió un radical viraje respecto de las dos gestiones presidenciales que le antecedieron. Promovió una reforma constitucional por la que instituyó el amparo judicial para proteger los intereses de los propietarios agrícolas y ganaderos privados ante la eventual afectación agraria de sus intereses.

Alemán movilizó al Ejército para reprimir al movimiento obrero, particularmente el ferrocarrilero.

Durante la gestión de Alemán, se responde a la fuga de capitales con una sensible devaluación del peso que desencadena el incremento de precios.

El gobierno de Alemán favoreció con cargos públicos,  concesiones, contratos y otras prebendas a un grupo de empresarios veracruzanos que medraron con la corrupción pública. (Don Adolfo Ruiz Cortines se vio precisado a promulgar una de las primeras leyes de responsabilidad de los servidores del gobierno).

Miguel Alemán Valdés pretendió dejar como sucesor a su paisano Fernando Casas Alemán. Advertida y fallida la maniobra, el Presidente operó la tentativa de reelección o prolongación de su mandato.

Al quite, la Federación de Partidos del Pueblo Mexicano

Desde los preparativos del relevo del general Manuel Ávila Camacho en 1946, prominentes militares con prestigio revolucionario entraron a la lid sucesoria. Alemán ganó la partida.

Esa corriente, sin embargo, no se replegó: Con vistas a 1952, dio curso a la formación de la Federación de Partidos del Pueblo Mexicano, que catalizó la alianza de influyentes mandos castrenses y civiles de reconocida trayectoria política e intelectual.

Fue ese Frente el que se unificó para impulsar la candidatura del general coahuilense Miguel Henríquez Guzmán, de notable hoja de campaña. De esa corriente político-electoral, formó parte el general jalisciense Marcelino García Barragán, quien más tarde, en 1968, desmontó la tentativa de golpe de Estado contra el presidente Gustavo Díaz Ordaz.

La Federación de Partidos tuvo una réplica asociada en el Partido Constitucionalista; éste tuvo como figura señera al general Francisco J. Múgica, al lado del constituyente del 17,  don Ignacio Ramos Praslow.

Otros protagonistas en esa campaña opositora, fueron los ex gobernadores Wenceslao Labra (Estado de México), Juan de Dios Batiz (Sinaloa/ fundador y primer director del Instituto Politécnico Nacional.

El ex secretario de la Confederación Nacional Campesina (sector agrario del PRI), Graciano Sánchez; el ex secretario de Hacienda, don Luis Montes de Oca y el fundador de Nacional Financiera, Antonio Espinoza de los Monteros.

Aparece entonces por primera vez en la lid político-electoral el nombre de Arsenio Farell Cubillas (al correr del tiempo miembro de los gabinetes de Miguel de la Madrid y Carlos Salinas de Gortari).

Ahí están en la nómina Víctor Manzanilla Schaffer, Agustín Acosta Lagunes y Samuel Ocaña, después gobernadores de sus estados: Yucatán, Veracruz y Sonora, respectivamente. Un dato para ilustrar nuestro optimismo: Entre los jóvenes figuró Carlos Monsiváis.

Larga, aunque no agotada, la lista de activos solidarios con la candidatura del general Henríquez Guzmán, que enfrentó la candidatura priista de Adolfo Ruiz Cortines.

De cómo se respondió a la Cruzada por la dignidad

Cruzada por la dignidad, fue la clave de la campaña. Una representación de la candidatura henriquista fue recibida en Palacio. Advertencia de Alemán: Pueden ustedes seguir injuriando al Presidente. No contestaremos sus insultos (pero) todos los recursos de nuestro gobierno serán puestos en juego para que nadie perturbe la tranquilidad del país () habremos de emplear toda nuestra fuerza para sujetar a la ley a los alteradores del orden.

El 6 de julio de 1952 se celebraron las elecciones. Alemán cumplió su amenaza: el 7 de julio la tropa tomó el Centro Histórico de la Ciudad de México. El título de la crónica de ese día fue ¡Masacre!

Nunca se supo a ciencia cierta el número de víctimas caídas en la Alameda Central que se abonaron a la cuenta de los generales alemanistas Federico Anaya y Raúl Caballero Aburto.

En el primer recuento: 524 prisioneros, entre ellos niños y estudiantes. Sólo en la Ciudad de México.

En plena y crispada sucesión presidencial de 2018,  ¿vale rendirle tributo a la memoria de Miguel Alemán Valdés? Es cuanto.

VP/Opinión/EZ



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