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Petróleo: Haciendo historia

VOCES OPINIÓN Por: Mouris Salloum George

Petróleo: Haciendo historia </span></p> VOCES OPINIÓN Por: Mouris Salloum George

Es realmente asombroso cómo en México la historia cambia de un día para otro. ¿Qué tiempo hace que los consumidores de derivados del petróleo  -“que es de todos los mexicanos”- se sintieron reconfortados porque los exégetas de la Reforma Energética les avisaron que más temprano que tarde los precios de la gasolina se abaratarían?

Hace menos de 40 meses. Hoy nos enteramos que lo que cambió es el costo de la molécula.(¿¡¡?). En consecuencia, los consumidores de gasolinas tendrán que pagar más por cada litro del carburante que soliciten en las estaciones de servicio.

Algunos analistas calculan que en el primer semestre de 2017 el precio de las gasolinas al consumidor se elevará hasta en más de 20 por ciento.

Para aceptar ese atraco, transportistas y automovilistas particulares han sido “sensibilizados” con  la falta de suministro al público en más de la mitad de los estados de la República.

“No hacer ¡compras de pánico!”, es la recomendación de la nueva empresa productiva del Estado, Pemex. Y en pleno fin de año -temporada alta de turismo-, largas filas de vehículos están inmovilizadas en la mayoría de las carreteras federales y en las principales áreas metropolitanas del país.

La Asociación Nacional de Expendedores de Gasolina acusa que los proveedores están siendo víctimas de una operación selectiva, discriminatoria, que violenta la libertad y  normalidad del mercado.

El secretario de Hacienda, José Antonio Meade tiene su explicación a ese fenómeno especulativo: Con la expulsión del Estado del comercio de gasolinas,  los precios a la baja o al alza ya no se mueven “artificialmente”.

“Ay reata, no te revientes, que es el último jalón”

“Es un cambio histórico”, dice el funcionario, “en el mercado de combustibles. Son el valor de la producción y la logística los que determinan ahora el costo real”. (Aquí es donde entra aquello del “cambio en el costo de la molécula”. No, pues sí. Más claro, ni el lodo).

Finalmente, ¿a quiénes satisface el “cambio histórico”? A la nueva empresa productiva del Estado no, pues Pemex está siendo obligado a entregar sus estaciones de servicio a los particulares.

Entre esos particulares están las trasnacionales estadunidenses del petróleo, a las que se ha cedido el suministro interno desde el vecino país, cuyo premio adicional es la liberación de precios aquí.

Para cerrar ese círculo virtuoso, Pemex entregará también su red de almacenamiento y oleoductos a precios de ganga.

Aquellas promesas de los grandes beneficios de la contrarreforma petrolera, en menos de un parpadeo, se han perdido en la noche de los tiempos. Así son las hazañas del neoliberalismo. Ay reata, no te revientes, que es el último jalón.

 

 

 

 

 


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