Espacios del Club de Periodistas

Sangre de periodista “a la carta”

Voces del Director

Desde Filomeno Mata 8

Por Mouris Salloum George (*)

No nos cansaremos de repetirlo: La impunidad es el caldo de cultivo para que la criminalidad siga imponiendo su bárbara ley plata o plomo, que ha conducido a que México se convierta en uno de los países del mundo más peligroso para el ejercicio del periodismo libre.

E insistimos en lo que es ya del dominio público tanto en México como en metrópolis internacionales que velan por los Derechos Humanos: Agentes del Estado están implicados en la represión homicida de periodistas, comunicadores y empresas operadoras de casas editoriales.

Las instancias de procuración de justicia federales pretenden escapar por la puerta falsa, culpando a los gobiernos de los estados de omisión en la protección de las libertades civiles y los derechos políticos.

Resulta obvio, sin embargo, que particularmente la Procuraduría General de la República se ha hecho de la vista gorda en el trámite de cientos de expedientes de denuncia de delitos contra la Libertad de Expresión y remite a sus promoventes a autoridades estatales, que se erigen en juez y parte en las agresiones contra periodistas: La causa queda a juicio de los causantes, y lo causado queda impune.

Sin investigación de campo; con oficios basta

Citemos un caso para ilustrar esa afirmación: Recientemente, un tribunal colegiado trató el caso de una desaparición forzada. Los magistrados concluyeron que la PGR no realiza investigación de campo, sino a través de oficios. Con eso está dicho todo.

El universo periodístico mexicano está plagado de asesinatos, secuestros, desapariciones, amenazas y desplazamientos obligados de practicantes del oficio periodístico.

En Veracruz, a partir de 2000 se han documentado 21 atentados mortales contra periodistas. En Oaxaca, han sido ejecutados 15 colegas en el mismo periodo. La semana pasada, Tamaulipas empató en el mismo rango a Oaxaca: Plomo al por mayor.

La variante tamaulipeca: 21 puñaladas

Si la impunidad es la marca de la casa, “lo natural” es que los crímenes se sigan repitiendo incesantemente y, con macabra saña: 21 puñaladas se asestaron al periodista Carlos Domínguez, el sábado pasado en Nuevo Laredo, Tamaulipas.

Sangre de periodista a la carta se sigue sirviendo en Guerrero, Sinaloa, Chihuahua, Baja California… más lo que se agregue al menú en el resto del territorio nacional.

Y todavía se afirma desde lo alto que conceder amnistía a los delincuentes configura un crimen de traición a la Patria. Ni Calígula se aventó ese “choro”.

(*) Director General del Club de Periodistas de México.



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