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Tanta veces me mataron/tantas veces me morí…

El lecho de Procusto

Por Abraham García Ibarra

Por todas esas cosas tan absurdas de la vida… el nombre “del suscrito” no debiera aparecer arriba de estas líneas. Quién sabe si sea real. Quién sabe si sea correcto.

Es que, hace 48 años, el inobjetable Jacobo Zabludovsky -en el canal de Las estrellas- nos dio, literalmente, por muertos. En edición dominical de su noticiario reprodujo una lista de fallecidos que le trasmitió desde Poza Rica, Veracruz, su reportero El Tobi Pérez Verduzco. Ahí se dijo nuestro nombre.

Los que sí ya no están en la lista de los vivos son los compañeros: Adolfo Olmedo Luna, Mario Rojas Cedeño, Hernán Porragas, José Ley Zárate, Lorenzo Hernández, José Falconi, Ismael Casasola, Eduardo Quiroz, Rafael Moya, Rubén Porrás Ochoa, Rodolfo Martínez, Jesús Figueroa, Jaime González y Miguel de los Santos.

Aparto el nombre de Pepe Falconi por memoria entrañable. También, porque su compañero de publicación –El HeraldoJesús Kramsky, sobrevivió dolorosamente a la tragedia.

El alegre poeta chiapaneco había anunciado su muerte en accidente aéreo poco más de un mes antes, desde Mazatlán, Sinaloa. No sólo era poeta. Por lo visto también profeta.

Los colegas listados formaban parte de la comitiva de prensa que cubría la campaña del candidato presidencial Luis Echeverría Álvarez. Su vuelo terminó convertido en una hoguera en un montículo cercano al aeropuerto de Poza Rica.

Murieron “en cumplimiento de su deber”. Este tecleador lo sigue cumpliendo después de casi medio siglo. Manes del oficio periodístico.

Con dedicatoria a tiranos y déspotas

Seguir en el oficio que nos sedujo hace 64 años, ¿es bueno, o es malo?

Ni bueno, ni malo: Es fascinante. Parte de esa fascinación, es trágica. Hace todavía cinco décadas, los colegas sucumbían en accidentes.

Ahora son exterminados por dictados de La ley de la selva, que fue reformada bajo el rubro Ley plata o plomo.

Las familias de Los muertos de Poza Rica fueron noblemente atendidas por el Estado mexicano. Algunos hijos de aquellos compañeros heredaron su vocación.

Los familiares de más de un centenar de ejecutados en las últimas tres décadas, padecen el luto y el dolor por sus pérdidas.

Sobre la indignante indefensión, el agravio de las autoridades que se hacen de la vista gorda ante la interminable cadena de crímenes contra La Libertad de Expresión y el Derecho a la Información.

Los colegas muertos y este escribidor compartimos el credo: La prensa no sólo es el arma más eficaz contra la tiranía y el despotismo, sino el instrumento más eficaz del progreso y la civilización.

Lo dijo Francisco Zarco, que no fue líder de opinión, sino un insobornable incitador de espíritus libres. Los déspotas de la hora no lo entienden. Pero ese es problema de ellos: La Historia no los absolverá. Es cuanto.

(Tantas veces me mataron/tantas veces me morí/ Sin embargo estoy aquí/ resucitando… Lo escribió María Elena Walsh. Lo cantó con las fibras del alma Mercedes Sosa.)

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