Tanto peca el que mata la vaca…

El lecho de Procusto

Por Abraham García Ibarra

… como el que le detiene la pata. Con dos que sean, ya se puede hablar de asociación delictuosa. Los gringos le llaman conspiración.

En el asunto de la corrupción pública, hasta el menos informado sabe que en ese tipo de operaciones participan  al menos dos agentes: El activo y el pasivo: El que corrompe y el que pide a gritos que lo corrompan.

En campañas electorales, una de las muletillas que con más frecuencia se escucha dice: Yo no tengo cola que me pisen.

La vera historia tiene en sus registros que Felipe Calderón Hinojosa se presentó ante el público como el político de Las manos limpias. Cuando terminó su mandato, esas manos destilaban sangre.

Leyendas negras para ilustrar nuestro optimismo

Pero esa historia, con sus respectivas leyendas, obviamente tiene antecedentes y agregados. Empecemos por algunos reportes:

En 2018, la deuda pública mexicana alcanzó un máximo histórico: 10 billones de pesos. El endeudamiento público pasa por un subalterno del jefe del Ejecutivo federal: El secretario de Hacienda y Crédito Público.

Desde 1988, Hacienda ha tenido cinco titulares egresados del Instituto Tecnológico Autónomo de México, todos con posgrados en centros de estudios superiores de los Estados Unidos.

Otro antecedente: El original Sistema de Ahorro para el Retiro fue liquidado con el decreto confiscatorio dictado en 1997 por Ernesto Zedillo Ponce de León. Dirigentes de las centrales obreras dijeron, no denunciaron, que a los fondos acumulados por los trabajadores se los llevó el diablo (¿tecnocrático?).

El viejo SAR fue sustituido por la Comisión Nacional del Sistema de Ahorros para el Retiro: De los trabajadores. Para mediados de 2017, el reporte informó que las Afore tenían acumulados activos por más de tres billones de pesos.

El gobierno federal, adicto a los papeles especulativos

Lanzados los fondos de ahorro para el retiro de los trabajadores al mercado especulativo, sobran los que le echan manos al botín: El primero, el gobierno federal, que ha emitido papeles de deuda contra esos recursos. La deuda la gestiona Hacienda.

Por aquellos tiempos zedillistas, la podrida panza del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa) fue trasplantada al Instituto de Protección al Ahorro Bancario (IPAB).

En la panza podrida del Fobaproa empezaron a acumularse los papeles chatarra recogidos en los rescates bancario, carretero, etcétera. Cuando se constituyó el IPAB, la llamada deuda contingente pasó a ser deuda pública con cargo a los contribuyentes cautivos. La deuda  la administra Hacienda.

Suarez Coppel vecino de la Reina Isabel

El siguiente antecedente nos cuenta de lujos faraónicos con cargo al patrimonio nacional.

A mitad del sexenio de Felipe Calderón, el michoacano propuso la candidatura de Juan José Suárez Coppel (egresado del ITAM, para mayores señas) a la dirección general de Petróleos Mexicanos.

Por razones que no viene al caso discernir hoy, el presidente de la Comisión de Energía del Senado de la República, Francisco Buenaventura Labastida Ochoa impugnó la propuesta presidencial. Algo lo persuadió en una segunda votación.

Para entonces, ya se sabía que Pemex producía más barriles de corrupción que de crudo. Esa es la cruda realidad.

Un año después, Suárez Coppel  compareció ante la Cámara de Diputados (en la glosa del informe presidencial) y pidió al pleno 150 mil millones de pesos adicionales para elevar la rentabilidad de la estatal, que ya reportaba pérdidas de 80 mil millones de pesos.

Al menos dos diputados lo interpelaron: ¿Cómo es que Pemex opera con déficit y su administrador se da lujos que ya quisiera un pachá?

Es que Suarez Coppel viajaba a Londres en vuelo premier y pernoctaba en un castillo frente a la morada de la Reina Isabel.

En Nueva York, Suárez Coppel prefería para su alojamiento la suite en la que pasaron la luna de miel los príncipes de Mónaco. Para entonces, Suarez Coppel había sumado 52 viajes al extranjero, con cargo al erario público. Pemex tenía como cabeza de sector la Secretaría de Energía.

Al terminar su gestión en Pemex, cuatro meses después Suárez Coppel aparecía ya en el directorio del corporativo Jacob Enginnes Group beneficiada contratos de Pemex para obras en la “nueva” Refinería de Tula. A propósito, ¿dónde quedó esta “nueva” refinería?

Cuatro meses: La Ley de Responsabilidades para Servidores del Estado establece un plazo de un año para que un funcionario público cesante pueda ocuparse en el sector privado relacionado con las funciones de esos servidores. Suárez Coppel tenía urgencia de empleo. ¿Qué hizo al respecto la Secretaría de la Función Pública?

¿Dónde quedó el cadáver de la vaca?

A qué seguir: Por las secretarías de Hacienda y de Energía, la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro y el Instituto de Protección al Ahorro Bancario pasó José Antonio Meade Kuribreña, dicho para más señas, egresados del ITAM, que le ha aportado al país cinco secretarios de Hacienda.

¿Dónde quedó el cadáver de la vaca? En el cementerio de la impunidad. Es cuanto.

VP/Opinión/EZ

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