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Ébola: Psicósis en todo Estados Unidos

Ébola: Psicósis en todo Estados Unidos

EBOLA EUA

El año 2014 pasará a la historia de Estados Unidos por ser la primera vez en que el virus mortal del ébola pasó la frontera y acabó con la vida de dos personas, desatando un estado de psicosis en todo el país. El brote de ébola en Africa Occidental, que alcanzó dimensiones epidémicas en 2014, puso en alerta a las autoridades sanitarias estadounidenses, hasta el punto de que el presidente Barack Obama se vio obligado a nombrar a un “zar”, Ron Klain, para coordinar la respuesta sanitaria.

Los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) calificaron como una “misión crítica” la respuesta que llevan a cabo en ambos frentes -Africa Occidental y Estados Unidos- para contener la propagación de la epidemia “más compleja de ébola en la historia”.

Los casos más sonados

En julio de este año dos trabajadores sanitarios estadounidenses se convirtieron en los primeros pacientes con ébola en ser tratados en un hospital de Estados Unidos, tras ser trasladados desde Liberia a Atlanta.

El médico Kent Brantly (foto) y la higienista Nancy Writebol permanecieron tres semanas internados en una unidad aislada del Hospital Universitario de Emory, uno de cuatro centros médicos con un área especializada para tratar enfermedades altamente contagiosas. Tras Brantly y Writebol, fue trasladado a Estados Unidos un segundo médico que trabajaba como misionero en Africa, Rick Sacra, que fue tratado en el Centro Médico de Nebraska, en Ohio, adonde permaneció bajo tratamiento durante varias semanas antes de ser dado de alta a finales de septiembre.

Ian Crozier, un médico infectado en Sierra Leona que permaneció ingresado por más de un mes en el Hospital Universitario de Emory sin ser identificado, fue el cuarto paciente con ébola tratado en Estados Unidos y el más grave que sobrevivió al virus en el país hasta ahora. Crozier debió ser conectado a un ventilador luego de que le fallaran los riñones, el hígado y los pulmones.

Las víctimas

Pese a que varios pacientes habían sido tratados en hospitales de Estados Unidos, no fue hasta que en octubre se diagnosticó al primer paciente en territorio estadounidense, el liberiano Thomas Eric Duncan, cuando se dispararon todas las alarmas por la enfermedad.

Duncan fue además el primer paciente de ébola en fallecer en Estados Unidos tras permanecer tres semanas ingresado en el Hospital Presbiteriano de Dallas, centro médico que fue blanco de duras críticas a nivel nacional por el manejo del caso.

El liberiano llegó a Estados Unidos el 20 de septiembre, aunque no mostró síntomas de la enfermedad hasta el 25 de septiembre cuando acudió al centro médico con fiebre y dolores abdominales, ocasión en la que el personal médico lo dejó ir tras recetarle antibióticos, sin tener en cuenta que venía de Africa Occidental.

Duncan regresó al hospital tres días después con los síntomas más graves de la enfermedad y fue diagnosticado con ébola, y fue precisamente ese lapso entre ambas visitas -en las que el paciente ya era contagioso- el que generó un estado de psicosis a nivel local y nacional ante la potencial propagación del virus a mayor escala.

El segundo fallecido por ébola en Estados Unidos fue el cirujano Martin Salia, quien contrajo el virus en su natal Sierra Leona y llegó en estado crítico al Centro Médico Nebraska de Omaha, donde no pudo superar la enfermedad.

Se extiende la alerta

En las siguientes semanas la lista de personas que habían estado en contacto con el paciente, y que por ende corrían el riesgo de contagio y debían estar bajo observación, fue en aumento hasta superar un centenar.

De todas las personas bajo observación, entre las que se encontraban familiares cercanos y el personal médico que había atendido al paciente cuando aún no se sabía que tenía la enfermedad, solo dos enfermeras que trataron a Duncan en la unidad especializada del hospital fueron contagiadas.

Se trata de Nina Pham (foto arriba), de 26 años, y Amber Vinson (foto abajo), de 29, quienes estuvieron en el centro clínico de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Maryland y en la unidad de aislamiento del Hospital Emory de Atlanta, respectivamente.

Las trabajadoras sanitarias recibieron el tratamiento correspondiente y lograron superar la enfermedad.

El contagio de ambas enfermeras generó nuevas críticas acerca de la forma en la que autoridades locales y federales estaban trabajando para contener la propagación del virus localmente.

Refuerzan medidas contra contagios

A raíz de ello se establecieron nuevos protocolos para hospitales, que incluían un límite al número de personal médico a cargo de un paciente con ébola, y equipo de protección adecuado, entre otras.

Asimismo, tras una fuerte presión de la población, los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) emitieron restricciones para quienes debían viajar a la zona de Africa Occidental y desde la misma.

De esa forma, se estableció un programa de observación y vigilancia durante 21 días a quienes ingresaran a Estados Unidos provenientes de la región más afectada.

La aprobación de medicamentos o vacunas para tratar la enfermedad se ha convertido en el 2014 en una carrera contra el tiempo, con varios de ellos utilizados de forma experimental por primera vez en humanos con el visto bueno de la OMS.

 

Con información de EFE


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