Los falsos deportados… los que quieren sacar beneficios

Los falsos deportados… los que quieren sacar beneficios

—¡Fui deportado, necesito ayuda!…

La demanda es cada vez más común en estas semanas de agobio en Estados Unidos, aunque la urgencia ha comenzado ya a ser mal utilizada en México por quienes buscan beneficios económicos o incorporaciones exprés a programas sociales.

Son los falsos repatriados…

El Instituto Nacional de Migración (INM) alertó sobre este ardid, el cual incluye la falsedad de documentos y testimonios.

“Ya nos ha tocado detectar casos de personas que dicen: es que fui deportado. Y parecen historias y dramas creíbles, pero descubrimos que son falsas, que no existe registro de ellos en la dependencia”, dijo a Crónica Dalia Gabriela García, directora general adjunta del INM y coordinadora de delegaciones.

“Muchos de ellos vienen con la idea del apoyo económico, pero sus datos están alterados o no existen”.

Aquí, un diálogo que descifra el modo de operación:

—Me repatriaron hace dos semanas, ya ve como está lo de Trump- dijo el migrante hechizo.

—¿En qué le podemos ayudar?- es la pregunta institucional.

—Sé que están dando un apoyo para el empleo. Lo necesito porque a mi regreso no he encontrado trabajo.

¿Cuál es su nombre?

—Javier N…

¿Cuándo lo repatriaron?

—El 20 de febrero.

¿Por qué punto entró?

—Por Tijuana.

Unos minutos… No aparece un Javier N… por Tijuana. ¿Está seguro que entró por ahí?

—Sí, en Tijuana. Ustedes dijeron que nos iban a ayudar.

¿Tiene su constancia de repatriación?

—La perdí.

¿Dónde?

—Más bien me la robaron.

¿Lo reportó?

—No…

Si este nombre correspondiera al punto de ingreso, podríamos darle una copia, pero no aparece en la base de datos, no existe…

“La constancia de repatriación es un documento que nos permite saber cuándo entró el mexicano, por qué punto. Y aún si la perdiera, nuestro sistema develaría sí es o no un deportado, podemos verificarlo e incluso reimprimir una nueva copia, pero estos casos detectados son ficticios”, afirma García.

Otros modos de operación registrados por el instituto son familias que aseguran haber retornado al país de manera voluntaria, pero cuya historia no puede comprobarse.

O viajeros rechazados —por motivos legales diversos— en algún aeropuerto de la Unión Americana, quienes también simulan ser deportados.

“Si hay familias mexicanas que viven en Estados Unidos y quieren regresar de manera voluntaria, deben contactarse con nosotros antes de llegar a México, para que facilitemos todo el proceso. Después es muy complicado verificar si hubo o no tal retorno, o quizá siempre han vivido aquí y desean aprovecharse de la situación”.

Según la directora, “los recursos son limitados y van destinados a una población específica, no podemos desviarlos”.

Sobre el otro esquema, comentó:

“También nos está llegando gente que dice: soy repatriada, pero en realidad fue rechazada en un aeropuerto. Es decir, van como turistas, traen su visa, llegan al aeropuerto y en la entrevista con la autoridad americana, le dicen: no te voy a dejar pasar por tal razón, te voy a quitar tu visa y te rechazo, lo cual implica devolverlo en el siguiente vuelo”.

“Al ver estos apoyos, estos beneficios otorgados por la iniciativa privada: becas, certificación, proyectos productivos, etcétera, se quieren meter… Pero no todo el que se diga deportado entra, si no están en el sistema, es imposible”.

¿Cuál es el estatus de los rechazados?

—Ellos no se encuentran en esta vulnerabilidad migratoria. Los apoyos van para quienes no tienen vínculos familiares o de amigos, para quienes no conocen el país porque pasaron muchos años en Estados Unidos, para quienes no conocen los programas sociales de las instituciones y en ocasiones no tienen ni a dónde ir, en esas circunstancias sí entramos nosotros”.

¿Cuántos casos en general han detectado?

—Los estamos contabilizando y verificando, aún no tenemos un número concentrado, pero es importante alertar que está ocurriendo.

Un factor más es la temporalidad: la estrategia sólo atiende a quienes sufrieron un retorno obligado de 2015 a la fecha.

“Si entraron en el 2010, pues ya tuvo que haber pasado algo en ese lapso… Vienen personas que traen constancias del año 2000 o antes, ya hasta modificamos el formato. Estos ya no entran en el esquema, deben ser de 2015 hacia acá”.

(Nota de Daniel Blancas Madrigal para La Crónica)

Redacción Voces del Periodista

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