2018: Temporada de patos

by Mouris Salloum George | 19 abril, 2017 18:10

VOCES OPINIÓN Por: Mouris Salloum George

Una de las operaciones de limpieza política y social con las que han arrancado las más bestiales dictaduras latinoamericanas, es la disolución y proscripción de los partidos y las organizaciones gremiales.

La dictadura de Augusto Pinochet en Chile, por ejemplo, arrasó radicalmente con esas formaciones. La de Argentina, sobre todo en el periodo del general Rafael Videla, mientras torturaba, asesinaba o desaparecía a los opositores, jugaba a limpiarse el rostro brindando selectivamente tolerancia a determinadas agrupaciones.

Llegó un momento en que, en Argentina, hubo más de un centenar de “partidos” que operaban aparentemente en forma clandestina. Se les aupaba, sin embargo, porque los militares creían que con esa fragmentación y dispersión sería posible restarle fuerza al histórico Movimiento Peronista.

La conclusión a la que  algunos estudios académicos llegaron fue que, de ningún modo, más “partidos” significaban más democracia. Lo sabe hasta un estudiante de primer semestre de Ciencias Políticas.

Membretes que florecen como hongos

El tema nos viene a ocasión respecto de México, porque a cada nueva convocatoria a elecciones generales que tienen como centro la sucesión  presidencial se inaugura la temporada de patos, en la aparecen los más inverosímiles membretes cuyo patrocinio económico -puesto que no se computa en el régimen de subsidios públicos- tiene los orígenes más oscuros.

Verbigracia: En los últimos meses, se arrimó al Comisión de Prerrogativas del Instituto Nacional Electoral INE) la solicitud de registro de la agrupación  política nacional Organización Auténtica de la Revolución Mexicana/ “Nueva Generación”. (OARMNG).

El hilo conductor nos conduce al Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM), una antigua concesión del gobierno de Adolfo Ruiz Cortines a militares y navales en retiro, después de la aciaga campaña presidencial del disidente general Miguel Henríquez Guzmán.

En la práctica, el PARM funcionó como un apéndice del PRI, hasta que la patente fue prestada al registro de la candidatura presidencial de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano en 1988. En la siguiente elección el PARM perdió el registro. Ayer, el INE les negó el registro como agrupación política a los solicitantes del nuevo membrete.

Pero esa solicitud fue parte de once que entraron a trámite. El INE dio el registro a nueve, suma igual a la de los partidos nacionales registrados.

Para la participación electoral en el proceso de 2018, el régimen en la materia establece que esas agrupaciones sólo pueden hacerlo en procesos federales y en asociación con un partido nacional registrado o una coalición. El que hace la ley, hace la trampa.

Operan, pues, esas agrupaciones, como fauna de acompañamiento de partidos ya actuantes. Por sí solas, dado el número de miembros requeridos (mínimo cinco mil) nada tienen no pueden hacer, salvo engorrar más los litigios electorales.

Dos licencias típicas de la temporada

Nos parece que esas franquicias en nada favorecen un sistema de partidos político fuerte, vulnerado de por sí por la incesante  conflictividad interna de los actuales partidos nacionales con registro.

Ilustremos esa preocupación: El INE otorgó registro a la agrupación Iniciativa Galileos. El gestor del registro es el diputado perredista José Guadalupe Acosta Naranjo, militante de Nueva Izquierda, tribu del PRD, cuya latente cruzada es contra el partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena).

Otro registro fue concedido a la agrupación La Lucha por un México Blanco. En el directorio de esta formación aparece Erika Hernández Gordillo. Es sobrina de la indiciada Elba Esther Gordillo Morales, ex dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), de cuya membresía surgió el partido corporativo Nueva Alianza, actualmente aliado al PRI.

Se sospecha que hay gato encerrado

Es plausible que el órgano administrativo electoral haya fracturado la tentativa neoliberal de implantar el bipartidismo (PRI-PAN), aunque en la práctica funcione una forma de tripartidismo, al sumarse el PRD al fáctico Pacto por México.

Pero la proliferación de membretes, que se argumenta como ampliación del abanico democrático, en nada abona a una sana democracia en un estado de crispación en la que se anuncia la sucesión presidencial de 2018.

Y eso es que todavía faltan los registros de las candidaturas independientes a la Presidencia de la República.

Cuando se hacen cosas buenas que parecen malas, la gente tiene derecho a sospechare que hay gato encerrado. No se vale.

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