A eso se le llama contumacia

A eso se le llama contumacia

VOCES OPINIÓN Por: Lic. Mouris Salloum George.

Está comprobado científicamente que, para los ciegos, todas las cosas son súbitas. Se veía venir, como ocurrió, que lo que para el resto del mundo globalizado es un cataclismo, para la mayoría de los ingleses significa, como lo proclamaron previamente los partidarios del brexit, una “declaración de Independencia”.

En ese “resto del mundo” está México, aunque no todos los mexicanos, sino aquellos pocos que se obstinan en tomar a título de fe las supersticiones del neoliberalismo.

Después de la explosiva jornada consultiva en Inglaterra, todavía aquí, en medios electrónicos metropolitanos se escuchaban esta mañana optimistas voces que llamaban a la tranquilidad.

Las encuestas, aseguraba un despistado opinante, favorecen la permanencia de Inglaterra en el bloque comunitario. Aún más, las bolsas de valores más importantes del mercado bursátil internacional ya apostaron a que no se producirá la estampida.

No es la voz de Perico de los palotes. Es la del ex secretario de Hacienda y Crédito Pública y conspicuo senador panista, Ernesto Cordero Arroyo, ex figura señera mexicana en los exclusivos escenarios del Foro Económico Mundial, el G-20, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCD), etcétera.

Así andan los “talentos” nativos del partido que “está de regreso a los Pinos” (Ricardo Anaya dixit) y peor anda la estrategia de Comunicación del Estado. Por eso estamos como estamos.

Qué ancha e iluminada ventana de oportunidad

Todo es según el color del cristal con que se mire. Desde el primer terremoto económico en la segunda mitad de la década de los setenta que descarriló el desarrollo “compartido”, quienes no quisieron hacerse cargo de sus responsabilidades, expectoraron: Calma, calma, “toda crisis, por grave que sea, es una ventana de oportunidad. Hay que ver las cosas por el lado amable, positivo y productivo”.

Como esa muletilla permanece en el catecismo tecnocrático, ¿no será pertinente tomarle la palabra a aquellos recetadores de Prozac?

Hace algunos meses, desde lo alto pinolero, se declaró que el actual equipo gobernante, responsable de la instrumentación administrativa de las reformas transformadoras, estaba aún en una etapa de aprendizaje.

La hecatombe financiera mundial, que nos abre “una ventana de oportunidad”,  nos autoriza esta pregunta: ¿No es llegada la hora de cambiarle a esos jóvenes turcos el plan de aprendizaje para desembarazarlos de los dogmas y los mitos del neoliberalismo globalizado?

¡Va de retro, Satanás! Dirán los que menean el báculo, pero si vamos por el camino correcto. No aceptarán que esa vereda conduce al abismo y no reconocerán que hay alternativas posibles.

Digámoslo de esta manera: Sábese que el hombre de más confianza del jefe del Ejecutivo federal, es un brillante e ilustre  egresado del el Colegio St. Anthony, de la Universidad de Oxford, Inglaterra.

Pues bien. Los medios electrónicos e impresos más influyentes de La City de Londres (enclave indisputable de las finanzas), después de los resultados del referéndum dieron voz a un respetable profesor de esa prestigiada universidad, quien dijo, palabras más palabras menos: Es hora de cambiar en nuestro pensamiento y en nuestra economía.

Algo de razón debe de tener ese docente. Los ingleses cambian hasta de Primer Ministro. David Cameron se va en octubre.

Pero hay quienes tienen ojos y no quieren ver. Oídos y no quieren escuchar. A eso se le llama contumacia.

Redacción Voces del Periodista

Redacción Voces del Periodista


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