Sobre el despertar del México bronco

by Mouris Salloum George | 9 mayo, 2017 18:33

VOCES OPINIÓN Por: Mouris Salloum George

 

El anuncio de la implantación del depredador modelo neoliberal en México al arrancar la década de los ochenta, fue acompañado con algunas fanfarrias: ¡Entramos a la era de posmodernidad! ¡Jugaremos en las grandes ligas! Etcétera. Así fue la inauguración del salinato transexenal.

Presentada la Generación del Cambio, uno de sus jóvenes exegetas no resistió la expresión de desprecio: Los fordcitos de los treinta se irán al museo. Los arrogantes tecnócratas tiraron el agua de la tina con todo y niño.

¿Aquellos? Los dinosaurios; hoy, Los bebesaurios

A los nuevos mandarines tricolores (los de ahora son meros clones fallidos) les dio entonces por hablar genéricamente de la generación precedente como dinosaurios; hoy les ponen la etiqueta de populistas.

Para los declamadores de esta hora, populista es el que denuncia la disolvente obra de los tecnócratas neoliberales.

Como los palafreneros del PRI renacido en 2012 no se atreven a ponerles nombre a aquellos populistas, nombremos a uno que, a semanas de haber asumido el liderazgo (liderazgo, escribimos bien) del “partido casi único”, advirtió contra la pretensión de la tecnocracia de convertirse en poder político. Serían los nuevos científicos (aludiendo a los de la dictadura de Porfirio Díaz). Hablamos de 1972, hace 45 años.

Única vía a la Justicia: La democracia social

Ese líder del PRI, fue el pensador tuxpeño don Jesús Reyes Heroles. Después, siendo secretario de Gobernación, el 5 de febrero de 1978 (61 Aniversario de la promulgación de la Constitución mexicana), propuso que la única vía para ejercer la Justicia en México, es completar la democracia política con la democracia social.

(Democracia sustancial, la pensaban los teóricos de aquellos días, hablando de los derechos económicos de los de abajo).

Pero en esa memorable ocasión, el más brillante intelectual mexicano del último medio siglo, dijo más: Pensemos precavida y precautoriamente que el México bronco, violento, mal llamado bárbaro, no está en el sepulcro; únicamente duerme.

No lo despertemos. ¡Todos seríamos derrotados si despertamos al México bronco!

¿Quién le hace caso a los populistas? Los del actual grupo dominante no. Los del grupo dominante prometieron el 1 de diciembre de 2012 Un México en paz.

Un monitoreo cotidiano de los medios televisivos nos permite corroborar que hasta dos tercios del tiempo de las barras noticiosas se consume en los reportes de hechos violentos en todo el territorio nacional.

En las entidades más convulsas se aplica el sistema de Coordinación, acompañado con la identificación del estado donde opera tal coordinación. Y con cara compungida aparece invariablemente el vocero correspondiente, haciendo el conteo de los muertos, los heridos y los desaparecidos en cada acción criminal. Puro guarismos en el casillero de “daños colaterales”.

González Pérez: Rectitud moral, legal y política

Hace unos días, el presidente Enrique Peña Nieto expresó su alarma porque los índices de criminalidad están volviendo a los niveles del pasado.

El México bronco, pues, se ha levantado del sepulcro y cabalga de nuevo sobre la seca pradera nacional. Lo que nos remite a otro ejercicio memorioso: Nunca como en la era neoliberal los tecnócratas han hablado tanto del Estado de derecho.

Tanto han hablado los tecnócratas del Estado de Derecho, que la única apelación que permanece en el discurso oficial, es la defensa sistemática del monopolio legítimo de la fuerza del Estado.

Entre “las moradas del poder” (Sergio García Ramírez dixit) está la de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Dicho en términos de la Carta fundamental, el Tribunal Constitucional por antonomasia y mandato del Constituyente permanente.

En el pleno de la Corte suprema se presentó hoy el presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), Luis Raúl González Pérez.

Ante los ilustres togados, el doctor González Pérez puso en carrera parejera a dos monstruos: La violencia y la inseguridad.

Ilustró su informe el doctor González Pérez con la crispada situación de estados como Guerrero, Tamaulipas y Veracruz. De Tamaulipas, dijo que tácitamente, por temor, la población motu proprio  se ha impuesto una especie de toque de queda.

Apuntó que la estrategia del gobierno frente a ese drama, debe optar por la lógica más preventiva que reactiva.

Los ministros de la Corte escucharon bien cuando escucharon decir al presidente de la CNDH que la única alternativa para hacer frente a la violencia y la inseguridad es la defensa de la legalidad.

¿Qué imperativo impone la defensa de la legalidad? Lo expresó el doctor González Pérez en cinco pero elocuentes palabras: Rectitud moral, legal y política.

Escucharon los ministros de la Corte. ¿Lo escucharon los de los poderes Ejecutivo y Legislativo?

Corolario. Don Jesús Reyes Heroles tuvo un sueño: El Estado Social de Derecho. ¿Hay otro en una democracia que se respete?

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