Espacios del Club de Periodistas

Los demonios andan sueltos

Lic. Salloum George. Foto reducidaVoces del Director

Desde Filomeno Mata 8

Por Mouris Salloum George (*)

En tiempos no tan lejanos, cuando un estado entraba en situación de crisis política, aunque sería el Senado en periodo sesiones o la Comisión Permanente del Congreso de la Unión los que se encargarían de la solución, el conflicto pasaba antes por el filtro de la secretaría federal de Gobernación.

Invariablemente, a falta de alternativa, la sentencia era la desaparición de poderes en la entidad emproblemada.

En tiempos de normalidad democrática, ¿cómo se interpreta que el órgano directivo de una de las cámaras legislativas federales solicite la injerencia de la Secretaría de Gobernación para allanar una situación de conflicto interno?

Aventuramos una respuesta compuesta y su consecuencia: La directiva de la Cámara de Diputados federal -es el caso- se declara impotente para conciliar los intereses y sinrazones de las bancadas de los ocho partidos representados en San Lázaro.

De lo que sigue que la teórica división de poderes pierde su sentido al pedirse la intervención del Poder ejecutivo en  otro poder colapsado.

Es evidente una crisis institucional

En colaboración editorial del pasado fin de semana, sostuvimos que sería tremendista especular en México sobre una crisis de Estado. Lo que no obsta, sin embargo, para advertir claros signos de una crisis institucional. Explicamos.

En la nueva correlación de fuerzas en el Congreso de la Unión y el asomo de una cultura parlamentaria, hace varias legislaturas federales de declaró el fin de El día del Presidente. Llamábase así a la Sesión General de Congreso en que, cada 1 de septiembre, el jefe del Ejecutivo asistía a informar sobre el estado que guarda la nación.

En lo sucesivo, el Presidente delegó en su secretario de Gobernación el encargo de entregar ese documento a la directiva en turno. El pasado 1 de septiembre, el titular de la Segob, Miguel Ángel Osorio Chong prefirió abstenerse de cumplir ese protocolo y comisionó a uno de sus colaboradores para correr el trámite.

No funcionan más los usos y costumbres

Osorio Chong no quiso jugarse riesgos políticos. La situación en San Lázaro se tensó con motivo de la elección de la directiva para el periodo  de sesiones ordinario que corre. En la sesión preparatoria para la instalación de la Cámara baja, en el salón de plenos la bancada priista se puso de pie coreando: ¡Mi presidente! ¡Mi presidente!

La porra tricolor saludaba de esa manera a su correligionario Jorge Carlos Ramírez Marín. El pastor priista de la bancada César Camacho Quiroz consideraba planchado su nombramiento para presidir la directiva.

El proceso se atoró cuando las bancadas del PAN, PRD y Movimiento Ciudadano reventaron el proceso confirmación de Ramírez Marín y, conforme la normatividad en uso, se acordó que la presidenta saliente, la panista María Guadalupe Murguía reasumiera provisionalmente el puesto.

Fue Murguía quien, por escrito, solicitó a Osorio Chong su intervención. Este funcionario se manifestó dispuesto, siempre y cuando se lo solicitara expresamente la Junta de Coordinación Política, que preside precisamente Camacho Quiroz.

Fiscal General, la manzana de la discordia

Aun inusual ese espectáculo, lo extraordinario es su causal: Las bancadas en San Lázaro de los partidos citados su sumaron a la resistencia a que el Senado otorgue el pase automático al actual procurador general de la República, Raúl Cervantes Andrade a la titularidad de la nueva Fiscalía General.

Esa resistencia se atrincheró inicialmente en organizaciones de la sociedad civil que demandan autonomía del Fiscal General toda vez que a éste corresponderá conducir la puesta en marcha del Sistema Nacional contra la Corrupción y generar castigo a presuntos implicados.

El “líder” de facto del Senado, Emilio Gamboa Patrón, compañero de partido de Cervantes Andrade, insiste en que no hay nada resuelto en la designación, pero también insiste tercamente en el transitorio constitucional que autoriza el fast track en el estreno de la Fiscalía General.

Operación para dividir al PAN en el Senado

El elemento disolvente en las relaciones interpartidistas en la Cámara alta lo introdujo Gamboa Patrón cuando operó el nombramiento del panista Ernesto Cordero Arroyo como presidente de la directiva senatorial.

De acuerdo con los mandatos estatutarios del PAN, el nombramiento de coordinadores de bancada en ambas cámara corresponde expresamente al jefe nacional, para el caso Ricardo Anaya Cortés, sobre cuya autoridad pasaron Cordero Arroyo y sus apoyadores, entre ellos el ex priista senador azul, Javier Lozano Alarcón.

El contexto de ese erizado escenario es el siguiente: Anaya Cortés acababa de declarar la guerra al gobierno de Enrique Peña Nieto y al PRI. La facción que apoya a Cordero Arroyo le declara la guerra al queretano, quien consulta con la Comisión Permanente del PAN sobre la eventual expulsión de los senadores disidentes.

En las consecuencias nadie gana

Una recapitulación de la narrativa puede ofrecer las siguientes conclusiones, a saber:

  • La representación del PRI para el control del Congreso, en manos de Gamboa Patrón y Camacho Quiroz, ha perdido eficacia en la operación política.
  • El jefe nacional del PAN, Ricardo Anaya Cortés ve fracturada la unidad de mando.
  • Los conflictos grupales y partidistas meten inestabilidad en las Cámaras federales cuando en San Lázaro, por ley, este fin de semana deben presentarse los Criterios de Política Económica que abarcan sus instrumentos legislativos, para 2018. Ley de Ingresos y Presupuesto de Egresos de la Federación.

Sobre crisis gravita la sucesión presidencial de 2018

Gravita sobre esa crisis latente, la pugna por la sucesión  presidencial de 2018.

Tangencialmente, en la pugnacidad en la Cámara de Diputados aparece la figura del priista presidenciable, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong. De ahí su repliegue el 1 de septiembre.

Por la banda azul, se exacerba el pleito entre los residuos del calderonismo, encarnados por su esposa Margarita Zavala Gómez del Campo de Calderón Hinojosa, quien disputa la candidatura presidencial de Ricardo Anaya Cortés, a quien la ex primera dama la está exigiendo su renuncia.

El jefe del Poder Ejecutivo Enrique Peña Nieto anda de viaje en el extranjero.

Si no estamos en situación de crisis de Estado, el riesgo es que ya estemos en su umbral. En la Casa Blanca se escuchan carcajadas a mandíbula batiente. La presa está cayendo por si sola.

(*) Director General del Club de Periodistas de México



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