Otra vez, la mano “salvadora” del FMI

Otra vez, la mano “salvadora” del FMI

VOCES OPINIÓN Por: Lic. Mouris Salloum George.

En un erizado entorno en el que los compatriotas están ayunos de buenas noticias, una que parecer serlo: El acuerdo del directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI) de conceder a México una ampliación del “crédito flexible” de 67 mil a 88 mil millones de dólares, no pasa la prueba del escepticismo.

Dicha información se divulgó aquí a fines de la semana pasada. El propio presidente Enrique Peña Nieto interpretó esa oferta como un aval a la maciza estabilidad de las finanzas nacionales.

Académicos del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, sin embargo, al hacer un análisis preliminar, cuestionan si ese potencial flujo sólo serviría a la hora de hacerse efectivo para abonar a la vieja deuda y sus servicios, como suele ocurrir con los nuevos endeudamientos.

Del llamado “crédito flexible” del FMI se habla al menos desde finales de la década de los noventa en que Ernesto Zedillo operó para evitar la crisis económica de cada fin de sexenio y blindar las finanzas del gobierno entrante en 2000.

Hacia 2009, cuando la crisis financiera mundial desencadenada desde los Estados Unidos provocó en México “un catarrito”, el gobierno del panista Felipe Calderón relanzó las negociaciones con el FMI y con la sola finta se sirvió presentar la economía mexicana como un “barco de gran calado”.

Una recomendación de dudosa aplicación

Esta vez, como manifestación de la epidemia crónica, la crisis se ha presentado a la mitad del sexenio. A diez días de las elecciones del 5 de junio, sale el anuncio del FMI. ¿Se pretendió un efecto sicológico en los votantes? El 6 de junio se sabrá si funcionó la estratagema.

En última instancia, lo que se piense en el llano, dada la arrogancia de los tecnócratas, es irrelevante.

Otra cosa es lo que piensen los que de finanzas saben, en cuyo caso no se hable de suspicacia, sino de realista precaución.

Especialistas del canadiense Grupo Financiero Scotiabank, por ejemplo, llaman la atención sobre la documentación argumental de la medida del FMI, en una de cuyas cláusulas se apunta el compromiso del Banco de México de proceder a la “reconstitución gradual de sus reservas”.

Para esos analistas, en la percepción del FMI subyace el imperativo de que las reservas de divisas internacionales deberían aumentar en los próximos meses, lo que evidencia, dicen, que no hay mucho margen de maniobra para realizar “intervenciones directas importantes en el mercado cambiario”.

Una hipótesis que explicaría esa percepción y la recomendación respectiva, creemos por nuestra parte, es el hecho de que, para contener la caída del peso, el Banco de México ha echado mano en 2016 a más de 25 mil millones de dólares,  inyectados al mercado sin lograr los objetivos. Las reservas se han retrotraído al nivel de 177 mil millones de dólares como media en 2015.

Como se ve, en la medida “que la mano invisible del mercado”, se vuelve más visible, la conclusión es que, en eso de las finanzas, no funcionan los voluntarismos personales, por más que la buena fe los inspire, cosa que no ocurre siempre.

Redacción Voces del Periodista

Redacción Voces del Periodista


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