¿Petróleo? Adiós sueños guajiros

¿Petróleo? Adiós sueños guajiros

VOCES OPINIÓN Por: Lic. Mouris Salloum George.

Para decirlo en dos términos forenses, el que a hierro mata a hierro muerte o, el que la hace la paga.

Desde su blindado bunker en Bruselas, Bélgica, la implacable troika: Comisión Europea, Banco Central europeo y el Fondo Monetario Internacional (FMI), con cierto tufo neofascista recientemente derrocó a los gobiernos emanados del voto popular de Grecia e Italia y metió ruido en España y Portugal.

Ahora, Inglaterra convierte la oración en pasiva y pone a temblar la dictadura de la Unión Europea con su retirada. Sobre sus huellas transitan ya Holanda, Dinamarca, Francia y Alemania; en estos dos últimos países, bajo presión de la derecha y la ultraderecha.

En el centro de gravedad telúrica, se encuentra la Revolución conservadora (RC), casualmente criatura de la primera ministra inglesa Margaret Thatcher y su compañero de viaje estadunidense Ronald Reagan. La RC fue la placenta de la globalización comercial.

A ese infernal circuito fue metido México un día después del asesinato del candidato presidencial priista Luis Donaldo Colosio en marzo de 1994, fecha aquella en que se dio acogida formal a nuestro país en la estructura orgánica de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).

¿Cómo podía México salir ileso de los remesones del Brexit (salida británica) de la Unión Europea?

Ya, un segmento del gabinete económico mexicano acusó recibo de los graves impactos del abandono inglés de la Unión Europea, anunciado nuevos ajustes al presupuesto federal, que recargan las tijeras sobre los sectores Educación  y Salud.

Se puso el acento en el dato de que los recortes no aplican a Petróleos Mexicanos (Pemex). Se subraya esa decisión porque, en los ajustes del pasado febrero, de 131 mil millones de peso, 100 mil millones se descontaron a las finanzas de Pemex.

Aquí, entramos a otra vertiginosa frecuencia: Del paquete de reformas llamadas transformadoras del Peñismo que procesó el fáctico Pacto por México, todos los huevos se colocaron en la vacía canasta de la Reforma Energética, mejor conocida como la contrarreforma petrolera.

De esa fuente se esperaba un aluvión de inversiones privadas, preferentemente extranjeras, para fondear las aboyadas finanzas mexicanas, partiendo de las erosionadas finanzas públicas.

Desde las primeras rondas de licitaciones de contratos petroleros, surgieron señales de que el triunfalismo de los rematadores carecía de soporte sólido. Se apostó entonces, apenas en mayo pasado, a las expectativas de exploración y explotación en aguas profundas del Golfo de México.

No hay mal que por bien no venga

El Brexit viene a dar al traste con esos sueños guajiros. De por sí, en las volátiles y decrecientes condiciones en que se mueve actualmente el mercado petroleros mundial, los esperados inversionistas extranjeros en el sector se pusieron a pensar dos veces en la exposición de su capital.

El Brexit rompe estrepitosamente el ilusorio esquema, al menos para el corto y mediano plazo. Por una muy visible y ominosa razón: En la ronda para aguas profundas, la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) abrió el sistema de licencias a corporativos extranjeros.

Para ese efecto, se invitó a cuatro trasnacionales de escritura foránea. Entre ellas, la British Petroleum (BP), como se conoce ahora a la antigua Anglo-Irianian Oil Company, y la angloholandesa Royal Dutch Shell.

¿Quién apuesta ahora mismo, a que los accionistas y los consejos de administración de esas dos poderosas corporaciones piensan en estos días en exponer sus finanzas en el revuelto océano trasatlántico? Ni locos.

No hay mal que por bien no venga, dirían nuestros mayores, a la luz de este dato: El 22 de abril de 2010, precisamente en el Día Mundial de la Tierra, el planeta fue cimbrado por la explosión de una plataforma petrolera marítima. Desastre mundial, diagnosticaron los ecologistas.

La plataforma explotada era operada en el Golfo de México por la British Petroleum (BP). Perseguida por cortes de  justicia de los Estados Unidos, hace exactamente un año la BP fue obligada a pagar, a manera de indemnización a víctimas de aquel desastre, la linda suma de 18 mil 700 millones de  dólares.

¿Le sobrarán a la BP algunas libras para invertir en nuestro país, casualmente en el Golfo de México, donde provocó el cataclismo?

Redacción Voces del Periodista

Redacción Voces del Periodista


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