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CDMX: “Dura es la ley, pero es la ley…”

El lecho de Procusto

Por Abraham García Ibarra

 En otras ocasiones, nos hemos referido a algunos ejercicios lúdicos que algunas educadoras de prescolar practican en la Ciudad de México con cierta “intención didáctica”. Tal vez, de buena fe.

Ahora, nos encontramos entre nuestros mensajes una prueba a otro nivel a propósito del nuevo régimen jurídico-político para la sede de los poderes federales: ¿Qué significa CDMX?

No estamos seguros de si una respuesta fue deliberada y perversamente tendenciosa: Cada día más xola (CDMX).

Xola es un uso náhuatl, al que se asocia xolotoitzointle: “perro monstruoso”.

Exploramos en información sobre temas de Salud Pública y encontramos el dato de que en la Ciudad de México algún censo, de “protectores de animales”, habla de más de seis millones de perros que producen alrededor de 700 toneladas diarias de excremento dejados en la vía pública.

El dato aparece cada vez que hay un caso de ataque mortal de esos animales. En un mes reciente, dos han sido contra niños. Los culpables no son los canes, sino los dueños, dicen los entrenadores de mascotas. Los del Cerro de la Estrella, son otra ya  olvidada historia.

Con ánimo doloso, otros recuerdan que el Partido de la Revolución Democrática (PRD), que alardea de gobernar desde hace 20 años la Ciudad de México desde que su denominación era Distrito Federal, tiene una corriente dominante conocida como Nueva Izquierda.

En el interior del PRD, esa corriente es identificada coloquialmente como Los chuchos, por el apelativo de dos de sus militantes-dirigentes: Jesús Ortega Martínez y Jesús Zambrano Grijalva. Zambrano, que es de Sonora, sabe que por allá se le llama chuchos a los perros. Vaya usted a saber por qué.

Es titulado en Derecho Constitucional y Administrativo

Como sea, en la hora de la constitucionalización de la CDMX -en bemoles en la Suprema Corte de Justicia de la Nación-, uno de los exégetas de ese proceso ha sido el ex presidente de la Comisión de Gobernación de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, ahora en funciones de Director Jurídico y de Servicios Legales de la Ciudad, Manuel Granados Covarrubias.

Granados Covarrubias hizo la carrera de Derecho Constitucional y Administrativo en la UNAM. Añade a su hoja académica pergaminos de la Universidad Iberoamericana y por la Universidad Carlos III de Madrid. No cualquiera.

Su plataforma de desarrollo personal, profesional y político ha sido la Delegación Iztapalapa. Le gusta decirlo. Es rara avis entre un millón 800 mil habitantes.

En días recientes, los locatarios de la Central de Abastos, ubicada en esa demarcación, se han manifestado en protesta porque los comerciantes, a plena luz del día, son víctimas de tres a cinco asaltos a mano armada diariamente. A veces son víctimas irrecuperables.

Hace dos semanas, en otra zona de Iztapalapa, en la Avenida Texcoco, se escenificó un choque armado entre dos grupos de tianguistas antagónicos, del que resultaron dos muertos a balazos.

Para el domingo siguiente, se tomaron providencias para evitar otra reyerta sangrienta, movilizando a unos dos mil 500 activos de los cuerpos de Seguridad Pública de la CDMX. Estuvo atenta a la operación la delegada perredista Dione Anguiano Flores. Se conminó a colaborar al alcalde del municipio de Nezahualcóyotl, estado de México, el perredista Juan Hugo de la Rosa García.

Antes de esos alarmantes sucesos en Iztapalapa, Manuel Granados Covarrubias había ofrecido una obsequiosa entrevista exclusiva a una revista de circulación metropolitana, en la que se consigna el dato de que recientemente se había dado de alta en el PRD.

Reconocida su militancia partidaria, Granados Covarrubias se declaró apto para dar, no una, sino cuantas batallas sean necesarias, para enfrentar al Partido del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) en la pugna por la jefatura de Gobierno de la CDMX en 2018.

“No se debe politizar la justicia”

En eso se vino la Operación Tláhuac, delegación administrada por Morena, en la que participaron activos de la Marina Armada de México, de la Procuraduría General de la República y de la Policía Federal, con un saldo de ocho muertos a balazos, y 25 capturados en una primera razia.

El jefe de Gobierno de la CDMX, doctor Miguel Ángel Mancera Espinosa andaba en esas horas en una alegre cabalgata en Chihuahua. A caballo, no es fácil manipular el celular.

No se daba (no se da) por concluida dicha operación, cuando la Asamblea Legislativa de la CDMX ya montaba el escenario para destituir al delegado de Morena, Rigoberto Salgado, proceso aún en proceso de consumación, iniciado por diputados del PRD y del PRI.

Entonces, Granados Covarrubias quiso salir al paso a la suspicacia: No se debe politizar la justicia. (Ergo: “La política está vacunada contra toda intencionalidad política, así sus procuradores y administradores sean producto de negociaciones entre partidos políticos”).

De la recta aplicación de la ley, da prueba también la diversa secretaria general de Gobierno, Patricia Mercado, a cuyo informado juicio el Juez Nueve de Distrito en Materia Administrativa no sabe lo que hace.

¿Cómo otorgar suspensión  de plano y oficio a los indios pelados de la representación de Bienes Comunales de la Delegación Milpa Alta que se oponen al despojo de un céntrico y codiciado predio de apenas cuatro mil metros cuadrados, donde se quiere construir una obra de no se sabe quién ni para qué, ni para quién?

Es que el delegado de Milpa Alta es Jorge Alvarado Galicia; obviamente, del bienamado PRI que, sonsacado por el amarillo Rubén Flores, en la Asamblea Legislativa le tira a todo lo que se mueve, siempre que sea de color moreno.

Qué bueno que el ex delegado de Coyoacán, el ahora asambleísta Mauricio Toledo no ha emigrado a Morena. Ya le hubieran promovido desafuero por las felonías que sus bandas perpetran en esa delegación de no recibir moches en especie o en metálico para compensar  las molestias que le ocasiona esta obra, aunque sea televisiva. En fin.

Para demostrar que hay piso parejo, a finales de la semana pasada el Gobierno de la CDMX acometió otras operaciones “de verificación administrativa” apoyadas por granaderos; éstas, en la Delegación Cuauhtémoc, administrada por Morena, y en la Delegación Benito Juárez, administrada por el PAN.

Asiste la razón el Director Jurídico y de Servicios Legales de la CDMX, Manuel Granados Covarrubias: Dura lex, sed lex. “Dura es la ley, pero es la ley”. La Ciudad de México es bien perrona. Y eso es que todavía no estrena su Constitución. A temblar, malandros, llegaron los Doctores en Derecho. Es cuanto.


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