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El efecto Peña Nieto y la carne de presidio

El efecto Peña Nieto y la carne de presidio

EL LECHO DE PROCUSTO Por: Abraham García Ibarra

 

 

La comalada de gobernadores que alcanzaron el poder en sus estados entre 2009 y 2011, tuvo una peculiar fragua:

  • El PRI estaba fragmentado en feudos estatales en los que se usurpó el histórico mando presidencial a partir de 2000 en que el tricolor “fue echado” de Los Pinos;
  • Manlio Fabio Beltrones Rivera, que cocinaba su candidatura presidencial para 2012, operaba su cacicazgo en el Senado, promoviendo candidaturas a los estados, sin hacer distinción de siglas partidistas. Su caso más emblemático fue el de su paisano, el senador panista Guillermo Padrés Elías, quien si instaló en Sonora;
  • Desde el Estado de México -donde el ex gobernador Arturo Montiel Rojas perdió la candidatura presidencial tricolor para 2006 en manos de Roberto Madrazo Pintado-, cabalgaba sin vara el gobernador Enrique Peña Nieto, y;
  • Sin el fiel de la balanza en Los Pinos, algunos senadores priistas desertaron para acogerse a alianzas opositoras pactadas básicamente por el PAN-PRD.

Dicho en mérito del ex priista Manuel Camacho Solís (+), emigrado al PRD, a él se le pueden atribuir algunos acuerdos aliancistas coronados por el éxito.

De esos pactos se beneficiaron, entre otros, los senadores ex priistas Rafael Moreno Valle (Puebla), Ángel Heladio Aguirre (Guerrero), Gabino Cué Monteagudo (Oaxaca) y Mario López Valdez (Sinaloa).

Marcos Alberto Villaseñor Covarrubias se alzó en Baja California Sur en otra alianza del PAN; ésta, con el partido local Renovación Sudbajacaliforniana.

El punto que a estas notas sirven, es el siguiente: Puesto a galope televisivo el gobernador del Estado de México, algunos de sus publicistas fabricaron el mito Efecto Peña Nieto para adjudicarle los triunfos de los candidatos del PRI a gobernador en el periodo comentado.

La nómina de “gobernadores modelo”

Entre esos candidatos tricolores que llegaron a palacio en sus estados, impulsados por el Efecto Peña Nieto, figuraron: Javier Duarte de Ochoa (Veracruz), el senador César Duarte Jáquez (Chihuahua); el diputado federal Roberto Borge Angulo (Quintana Roo); Rodrigo Medina (Nuevo León), Jorge Herrera Caldera (Durango), Egidio Torre Cantú (Tamaulipas) y Humberto Moreira (Coahuila).

El común denominador de los primeros seis tricolores citados, es que entre 2015 y 2016 perdieron sus estados en manos de la oposición.

Duarte de Ochoa, Duarte Jáquez y Borge Angulo están en la mira de la justicia;  el primero  y el tercero pasaron ya por tribunal partidista. Herrera Caldera promueve amparos para protegerse de eventuales acciones legales en su contra.

Los panistas también tienen su historia

En otros ángulos de ese retrato de Dorian Grey, aparecen los panistas el sonorense Padrés Elías, ya vestido de jaula, y el sudbajacaliforniano Villaseñor Covarrubias, expuesto ante la Procuraduría General de la República por la Auditoría Superior de la Federación de la Cámara de Diputados, al menos por simulación de rembolso de participaciones federales a la Secretaría de Hacienda.

El cuadro se pinta de amarillo con la figura del ex priista Ángel Heladio Aguirre, defenestrado por los hechos de Iguala y Los 43 de Ayotzinapan. Aguirre perdió Guerrero en manos del PRI.

Los ex senadores priistas Cué Monteagudo y López Valdez perdieron Oaxaca y Sinaloa, respectivamente. Son inciertas las acciones que podrían fincar en su contra los relevos priistas Alejandro Murat y Quirino Ordaz Coppel.

En su favor, el ex priista poblano Moreno Valle tiene que conservó su estado y está puesto en línea directa a Los Pinos para 2018. En su contra, que el PRI no está dispuesto a desbrozarle el camino.

Lo único que se puede decir al final de esa narrativa es: ¡Qué bonita familia! Es cuanto.

Redacción Voces del Periodista

Redacción Voces del Periodista


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