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El quinto trabajo de Hércules

El quinto trabajo de Hércules

EL LECHO DE PROCUSTO Por: Abraham García Ibarra

Hoy, en La Jornada, leemos un  reclamo de Claudio Lomnitz: El mundo de hoy necesita de nuevo a los moralistas.

La asociación de ideas nos la ofrece el procurador general de la República, Raúl Cervantes: Dispuso poner bajo reserva por cinco años (hasta 2022) el expediente sobre el corporativo Odebrecht, cuya irrigación en dólares salpicó a prominentes personajes latinoamericanos para hacerse de contratos estatales de diversa factura.

En México, en dicho expediente, eventualmente podrían estar implicados en prácticas de cohecho cuando menos diez funcionarios de Petróleos Mexicanos (Pemex). No hagan olas, parece ser la consigna.

La precursora obra de Hércules

Corre video: A propósito de irrigación y canalización, sospechamos que Hércules pudo ser precursor de obras de infraestructura hidráulica con propósitos sanitarios. Diseñó un canal de desagüe para descargar toneladas de excremento a fin de cumplir con el quinto trabajo de tantos que otros dioses le asestaron como castigo.

La tarea de Hércules consistió en limpiar Los establos de Augías, que nunca se habían limpiado. Para su suerte, el aseo tuvo como materia caca vacuna.

¿Qué hubiera hecho Hércules, si la encomienda fuera limpiar La marranera en que la corrupción ha convertido a México?

Tareas profilácticas en la orden del día

La técnica de Hércules apenas la imaginamos hoy, pero tareas profilácticas semejantes han sido confiadas al Consejo de Participación Ciudadana del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA); institución  que no acaba de ponerse en acción. Por algo será.

En entrega anterior consignamos que el costo que sobre las espaldas de los mexicanos descarga la corrupción pública, es de 100 mil millones de dólares al año.

Un repaso a los registros actuales sobre esa peste en México, nos informa que la pandemia no deja ilesos a ninguno de los tres Poderes de la Unión.

Apenas ayer cotejamos que el costo de la corrupción equivale al 12 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Un nuevo dato indica que la violencia impacta el PIB en un 18 por ciento. La putrefacta suma de esos dos factores sería de 30 por ciento del PIB. Y restando…

Encontrar la vacuna contra esa pavorosa pandemia, es la misión que ha aceptado el Consejo de Participación Ciudadana del SNA. ¿Por cuál laboratorio de prueba va a comenzar?

Si hablamos de responsabilidad ciudadana frente a ese socialmente disolvente fenómeno, obviamente estamos hablando de Política.

Imperativo, la regeneración de la política

Ese es el punto. Esperar que un órgano ciudadano, por muy autónomo que se conciba revierta la perversión de la Política, es  esperar  obra de titanes, y todo indica que el Olimpo ya fue clausurado por el neoliberalismo.

¿En qué radica ese sentimiento de pesimismo? Ahora mismo pretende “celebrarse” el Centenario de la Constitución  de 1917, que refrendó la división de poderes para establecer un sistema de contrapesos de manera que un saludable equilibrio evite o corrija -castigue de algún modo- las desviaciones o excesos en el ejercicio de la función pública.

Sin embargo, los constituyentes dejaron abierta una ancha franja de discrecionalidad cuando reforzaron el régimen presidencialista -blindado ahora por las “facultades metaconstitucionales”-, a cuyo depositario sólo podría enjuiciarse por traición a la patria. La Patria es Primero, se lee en los frontispicios de los palacios de gobierno. ¿Y qué con eso?

Los más conspicuos celebrantes del centenario de la Constitución son, precisamente, los titulares de los tres Poderes de la Unión.

Constitución e instituciones, por atajos diferentes

Alejados de los bulliciosos montajes burocráticos en los que participan las jerarquías del poder político, los verdaderos constitucionalistas mexicanos tienen otras cosas que decir, pero su voz no pasa por las cajas de resonancia para las que no existe la sociedad civil.

El criterio más radical de algunos de esos esos expertos asegura que, simple y llanamente, la Constitución no se aplica; o se aplica selectivamente a sabor de la consigna política. De acuerdo con esa línea de pensamiento, México es un Estado sin Constitución. Acaso, incluso, inconstitucional o anticonstitucional.

En un punto medio, otros especialistas dan por buena la existencia de la Constitución, pero acusan que el macizo institucional derivado de la Ley de leyes, falla en la operación y los fines para los que fue legislado.

A propósito de la comentada instalación del Consejo Ciudadano de Participación del SNA, escuchamos la denuncia sobre la descomposición de las instituciones. Otra forma de corrupción.

El tortuoso camino hacia la ineficacia

Entramos entonces al terreno de los llamados órganos autónomos del Estado, de los que se publicita una ilusoria independencia respecto de cualquiera de los tres Poderes de la Unión y de otros grupos privados de poder real.

A tales órganos se les delegan funciones de Estado. Verbigracia, la gestión y vigilancia de concesiones a particulares en materia, dicho a manera de ilustración, de energía o telecomunicaciones; incluso, la función electoral.  

Ahí se detecta la raíz de no pocos males anti republicanos: Como ocurre, por ejemplo, con la designación de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el nombramiento de comisionados o consejeros de tales órganos autónomos, tiene que pasar por los contaminados filtros de las cámaras legislativas federales.

Las coordinaciones parlamentarias o las comisiones de dictamen, rompen el primer principio obligado de tales nombramientos o designaciones: El de la idoneidad. Que no quiere decir más que experiencia acreditada, solvencia y aptitud para el desempeño de la función a cumplir.

La idoneidad es suplantada por origen o militancias partidarias, padrinazgos o compadrazgos, de lo que sigue servicio al interés de quien postuló las candidaturas o de quien, en última instancia, las planchó.

El círculo vicioso se cierra en la terminal de los intereses creados, sean éstos los de los propios  poderes constitucionales o fácticos; los de naturaleza política o económica.

En corrupción, hay de iguales a iguales

Retomando el tema de la corrupción, el “modelo institucional” se retrató en la iniciativa 3 de 3: Las declaraciones patrimonial, fiscal y conflicto de intereses.

Como esa iniciativa considerara originalmente sujetos obligados a los propios legisladores, terminó por debatirse el régimen de excepción. Para nada funcionó la regla de o todos coludos, o todos rabones.

Dice el autor citado a la entrada de estas notas, Claudio Lomnitz, que el mundo de hoy necesita de nuevo a los moralistas.

Lo sentimos mucho, del mismo modo que Hércules terminó refundido en los oscuros territorios del Olimpo, Diógenes perdió su lámpara en su frustrada búsqueda del hombre honrado.

¿Tener fe, confianza en las instituciones, sin antes pasar por una dolorosa pero imperativa catarsis y reconstrucción institucional? Sueño guajiro: En la marranera nacional hasta La madre Teresa de Calcuta habría aceptado moches. Es cuanto.


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