Espacios del Club de Periodistas

Medios, Ética y Desigualdad

EL LECHO DE PROCUSTO Por: Abraham García Ibarra

Ahí van, los sedicentes “líderes de opinión”, trotando en el carrusel -ahora digitalizado-, de piso en piso de la TV y de cabina en cabina radiofónica, pregonando puras buenas noticias.

Son los legitimadores mediáticos del sistema o, dicho con más propiedad, del establishment. A algunos se les codifica como intelectuales orgánicos, pero Carlos Salinas de Gortari patentó una subcategoría: Mutantes, les llama. Otros los nombran anexos.

Por cierto, de ese “círculo virtuoso” desertó uno de ellos. Se soltó la rienda y galopa, como independiente, a la mansión de Los Pinos, donde sufrió tantas humillantes antesalas. Ahora, pretende ser el anfitrión republicano de miles que desearían ser atendidos en esa residencia.

Esos “líderes de opinión” no aceptan réplicas ni evaluaciones, aunque si la exigen para el magisterio. Son, pues, las bocas de ganso del gobierno. Alguna vez, un ejecutivo de la Televisión privada describió a su equipo como “soldados del Presidente”.

Los saldos de una Política de Comunicación errada

Hace dos semanas, en nocturna pantalla chica, observamos un inusual panel de agentes de encuestas. Analizaron una mala noticia: En la perspectiva del IV informe de Gobierno, la gestión del Presidente alcanza un techo de aceptación pública de 29 por ciento y un piso de 22, en riesgo de seguirse erosionando, dijo uno de ellos.

En síntesis, ese es el deprimente resultado de una equívoca estrategia de Comunicación Política y de una fallida Comunicación Social. Spot mata trasmisión de ideas, hechos y fines.

Nuestra formación periodística nos impone monitorear las barras electrónicas de noticias y “análisis”; obligación que cumplimos con un buen grado de fascinación, aunque estamos vacunados contra el masoquismo.

Una de nuestras jornadas de monitoreo se inicia invariablemente a las 5.00 (a.m.). Es media hora de charlatanería, se dice ahora que penalizada por jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. No importa.

Ritual al Amado John

A las 5:30, escuchamos una tonadilla-rúbrica que habla de aquellos que visten su camisa Mao y sus “botitas blancas”. Van al Parque Mundial a rendirle pleitesía al “amado John”, a quien se le pone el apellido: Lennon.

Luego, se da una serie de sitios de audiencia convencionales y de la Web: En el Distrito Federal, en México, en los Estados Unidos, en el mundo. ¡Qué tal! Se nos escapa el de las galaxias. Todo por no ser cibernautas.

Arrancan las “noticias”. Audio y videos: Primer protagonista: El presidente de la República y el elenco cotidiano: El secretario de… el otro secretario de… el tercer secretario de… Dos, tres subsecretarios de… Un y otro alto mando de la administración… El gobernador del Banco de México.

Les siguen en cascada los gobernadores. Uno dice que va en caballo de hacienda rumbo a Los Pinos. El otro que ya presentó su declaración 3 de 3. No puede faltar el jefe de Gobierno de la Ciudad de México. En la siguiente tanda desfilan titulares de algunas dependencias estatales.

Entra una voz discordante en representación de una organización no gubernamental internacional que empieza a informar que, entre 160 países evaluados en materia de seguridad pública, México ocupa el sitio 140. El primer lugar entre los países no violentos lo ocupa un nórdico. La trasmisión se interrumpe abruptamente. Es una mala noticia.

El súbito e inexplicado corte es para introducir la primera carga de spots con temas del IV Informe de Gobierno. Tras cada segmento, se repite el nombre del emisor: Presidente de la República, Enrique Peña Nieto.

La incómoda trasmisión interrumpida no se repone. Aparece entonces un primer gobernador que anuncia el patrocinio del siguiente comentario o análisis de la noticia. El mandatario estatal hace evidente la facturación. Media hora después, el mismo comentarista lee textualmente un boletín. Lo paga una Secretaría de Estado.

A la hora y media se hace un ajuste en la programación y vuelve el locutor con los mismos personajes, los mismos boletines y los mismos spots de los noventa minutos anteriores.

Un promocional de la concesionaria: Una radio, dice, que no sólo habla, sino también escucha. Aquí todo mundo tiene derecho a opinar. Aquí tu opinión vale tanto como “la de cualquiera”. Hasta ese momento, no hemos escuchado una voz “cualquiera” de la sociedad civil.

Cambio de frecuencia, de cabina y de pantalla: Otro locutor, el mismo esquema, los mismos personajes. Tercera opción, otro locutor, el mismo formato, los mismos protagonistas.

Segunda jornada de monitoreo: Los locutores han cambiado de traje y de logos: Los temas son los mismos con los mismos personajes. Así, hasta la saciedad y el aturdimiento.

Un personaje en desacato judicial

Tercera jornada de monitoreo. Previamente, en medio impreso nos hemos enterado de que el juez sexto de distrito de procesos penales con sede en el Reclusorio Norte de la Ciudad de México pidió a la Procuraduría General de la República (PGR) agentes de la Policía Federal Ministerial para que presente a su juzgado a un hombre de la burocracia sindical que tiene dos años en desacato. ¿Es o no es el desacato judicial un delito? Creemos que es una trasgresión a la ley.

Los ministeriales federales pudieron, anoche, localizar fácilmente al “más buscado” por el juez sexto de distrito de procesos penales. Pero no lo hicieron.

Estaba ocupado ese personaje en desacato judicial en una barra televisiva de análisis, con el conductor titular, el favorito secretario-poster de todas las horas y uno de los intelectuales que Salinas de Gortari tipificó como mutante.

Fue materia de “análisis” de esa emisión, el de la Reforma Educativa (RE). “Lo sentimos mucho: Por tratar el conflicto, se nos acabó el tiempo. Dejamos para después el tema del Modelo Educativo…”.

Lo sentimos mucho. Se acabó el tiempo, pero lo hubo para cuestionar maliciosamente a distancia a Andrés Manuel López Obrador, el que dice que le dará reversa a la RE cuando sea Presidente de México.

Hartos ¿deliramos? giramos el control hacia Canal 11 de TV. A las mismas horas encontramos algo como un alucinante oasis: Se está hablando de Ética y desigualdad (socioeconómica).

Se denuncia la codicia, el consumo suntuoso, la industria del lujo y el obsceno exhibicionismo de “los amos del mundo”. Y se habla también de esperanzas para los pobres. No todo está perdido. Hay iniciativas para cultivar esa esperanza… fuera de México, por supuesto.

El exponente es Bernardo Kliskberg, doctor en Ciencias Económicas, sociólogo, contador público, profesor, consultor y asesor de la Organización de Naciones Unidas (ONU) para el Desarrollo Humano.

Don Bernardo es, por lo escuchado en sus labios, un pensador humanista. Repite al final de su participación: Más vale encender una vela, que maldecir a la oscuridad. Gracias, Canal 11. Podemos dormir, desintoxicados, en paz. Es cuanto.


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