Secretaría de Inquisición Pública

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EL LECHO DE PROCUSTO Por: Abraham García Ibarra

Acaso, como una concesión a la nostalgia, de vez en diario nos remitimos a  nuestros archivos hemerográficos y bibliográficos, sólo para recrear y re-crearnos en la lectura de la retórica literaria, diplomática y política que le ha merecido a México los premios Nobel de la Paz y de Literatura, el Cervantes de la Lengua Española, etcétera.

Desde el Diario de los debates en los antiguos palacios legislativos de Donceles y Xicoténcatl, intervenciones ante asambleas de la ONU y la OEA o ante parlamentos extranjeros, hasta los mensajes presidenciales y de líderes de partidos políticos, qué caudal de pensamiento en el que se puede abrevar para enterarnos de que alguna vez, ya muy lejana, la lucha de los contrarios tuvo como herramienta la idea antes que el spot.

En lo personal, tenemos preferencia por el discurso del pensador tuxpeño don Jesús Reyes Heroles, lo mismo en la academia que en el foro legislativo o en la confrontación (no enfrenamiento) ideológica-partidaria pero, por la naturaleza misma de sus destinatarios, el pronunciado en su carácter de secretario de Educación Pública.

La obra de Reyes Heroles contiene una doble atracción para el lector: La divulgación y análisis de pensadores universales y mexicanos -en cierto grado también universal- y la construcción de un cuerpo doctrinal y literario propio.

Solía decir Reyes Heroles que la forma es fondo. En esta tesis, don Jesús trataba de ser congruente. Ilustramos esta afirmación con un ejemplo: Durante casi seis décadas, el Partido Comunista Mexicano fue sometido a una proscripción de facto.

Al diseñar la gran Reforma Política de 1977-1978, que incluyó la Ley de Amnistía, el entonces secretario de Gobernación concibió y logró la institucionalización de las formaciones de izquierda, sin hacer exclusión de las que habían optado por la lucha armada.

El monopolio legítimo de  la violencia

En estricto rigor, aquella reforma política sentó los fundamentos de lo que debería de ser la transición democrática, estropeada por los tecnócratas que, desde su asalto al poder político, empezaron a invocar el monopolio legítimo de la violencia a cargo del Estado.

La transición democrática se quedó atorada en la mera alternancia partidista en Los Pinos, compartida entre el PRI y el PAN. Hoy México vive la brutal realidad contra la que advirtió en su momento Reyes Heroles: Despertó el México bronco.

De Educación se trata. De la pública, democrática y gratuita es el tema. Desde los años cincuenta del siglo pasado, abortado ya el ensayo de Educación Socialista, particularmente en Guerrero se gestó el Movimiento Revolucionario del Magisterio (MRM) para defender la gratuidad de la enseñanza y los derechos de los docentes.

Puede afirmarse que el MRM fue placenta de lo que, a partir de 1979, sería la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), frente de lucha contra el charrismo en el interior del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), del que aún los centistas siguen siendo parte orgánica, si bien disidente.

De 1982 hasta su muerte, Reyes Heroles quiso y pudo lidiar con la CNTE, evitando que la sangre llegara al río. Aun en los gobiernos de los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón, que contemporizaron con la vitalicia líder del SNTE, Elba Esther Gordillo, prisionera ahora del Peñismo, la negociación mantuvo a raya la CNTE.

Pero llegó un campeón de la negación versus negociación, el egresado de la privada Universidad Iberoamericana (UI), Aurelio Nuño Mayer: Ha convertido la institución creada por José Vasconcelos en Secretaría de Inquisición Pública.

Se nota que el pasado por el posgrado de la Universidad Oxford (del Reino Unido), no ha leído a don José Ortega y Gasset, el filósofo español que sostenía que no se puede luchar cuerpo a cuerpo con la Historia. Qué pena por la niñez mexicana.

Redacción Voces del Periodista

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