Espacios del Club de Periodistas

Temeraria incitación a los cazadores de populistas

El lecho de Procusto

Por Abraham García Ibarra

Aun con la mayor disciplina mental, resulta difícil digerir la montaña de caracteres que han producido las mesas temáticas de la XXII Asamblea del PRI, cuyos dictámenes serán aprobados mañana por aclamación en la sesión plenaria de clausura.

A los participantes en esas jornadas les ha faltado espontaneidad. Se les impuso lo que  en esos menesteres de conoce como la Ley del hierro de la oligarquía. Los delegados disidentes fueron, de plano, acotados.

La redacción y reparto en machote digital de los textos prefabricados de lo que serán los “nuevos documentos básicos” del tricolor, hicieron visible la consigna uniforme, a cientos de kilómetros de distancia entre una mesa y otra: Combatir la amenaza del populismo (de izquierdas o derechas, se dijo en algunos de esos choros).

Es de risa la mesa donde se trata de la Ética del militante. Ya no existen más los requisitos de tener un modo honesto de vivir y gozar de buena reputación como condición para ser candidato a puestos de elección popular. Algunos delegados llegaron a la defensiva: ¡No todos los priistas somos corruptos! No quisieron decir cuántos sí. El síndrome de “mi niña está un poquito embarazada”.

Inserta la Asamblea en el calendario electorero con vistas a 2018, la mesa que todos quisieron fue la de Estatutos. Registró más delegados que las otras cuatro en conjunto.

¿Para qué tanto brinco, estando el suelo tan parejo? Lo que se aprobó fue eliminar tiempo de militancia en el PRI o incluso invitar a un “simpatizante” a ser candidato presidencial. Lo cierto es que, desde Miguel de la Madrid, los tecnócratas abominaban de aparecer en actos masivos del priismo.

Nunca tuvieron el carnet y sólo cuando pretendían alguna candidatura se apresuraban a poner al corriente las cuotas nunca pagadas.

No fue casual que, llegado el caso, pretendieran “derrocar” la dictadura de los sectores, aludiendo a la prole reclutada por las centrales campesinas y obreras, exigentes siempre de justicia social.

La unanimidad fue el signo en cuatro mesas. Hasta las votaciones fueron económicas para no perder tiempo contando los votos individuales. Los que despotricaron lo hicieron en las banquetas.

Revolución es compromiso con los excluidos del desarrollo

¡Un momento! Reparamos la omisión: La Quinta Mesa, que tuvo algo resistencia generacional ¿gerontocrática? Fue la de Programa de Acción. La presidió Francisco Buenaventura Labastida Ochoa (75 años. Todavía no se fundaba el PRI). El ponente que no pudo ser silenciado: José Narro Robles (69 años).

No obstante estar en Toluca, estado de México, el doctor Narro exigió al PRI una Profunda Reforma Social. Aquella donde la “pobreza, la ignorancia, la muerte evitable, la injusticia, la corrupción y la impunidad dejen ser parte de nuestra realidad”.

¡Cuidado! doctor: Decir en Toluca que Revolución es el compromiso “con los que han sido excluidos del desarrollo; dejar atrás el sistema con privilegios para algunos y que alcanzamos otro (sistema) de derechos exigibles para todos”, es una temeraria incitación a los cazadores de populistas. Es cuanto.


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