Una sombría estación en el camino correcto

Una sombría estación en el camino correcto

EL LECHO DE PROCUSTO Por: Abraham García Ibarra

Hijo predilecto de Tampico -Tamaulipas-, donde nació en mayo de 1950, según la lente con la que se le retrate José Ángel Gurría Treviño puede ser presentado como paradigma o como estigma del sistema político mexicano.

Expuesto a las mudanzas que en la mente humana provoca el burococo, Gurría Treviño, hijo de servidor público, se hizo al modo de gobiernos que él mismo codificó más tarde como populistas.

Con asombrosa capacidad de adaptación, que algunos llaman oportunismo, Gurría Treviño escaló hasta ser hombre indispensable en los planes de la tecnoburocracia  mexicana que abrazó  a título de fe el neoliberalismo.

Gurría Treviño cumple en 2017 medio siglo de bregar por su ascenso en el escalafón del gobierno federal. Empezó como analista financiero de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en 1967.

Hoy, Gurría Treviño despacha como secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), multinacional en la que México fue aceptado después del asesinato de Luis Donaldo Colosio en marzo de 1994.

Sus detractores le llamaron El ángel de la dependencia

Podríamos datar 1989 como el año en que Gurría Treviño declamó su profesión de fe en El camino correcto, carta de ruta impuesta por los tecnócratas neoliberales. Era entonces subsecretario de Asuntos Financieros Internacionales de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), en la que había sido director general de Crédito Público, después de haber transitado por la Nacional Financiera (Nafinsa)

Era su jefe el titular de la SHCP, doctor Pedro Aspe Armella, quien en mayo de 1990 (cuando Gurría Treviño cumplía 40 años de edad) se presentó en San Lázaro para convencer a la Cámara de Diputados de darle luz verde a la desnacionalización del sistema de banca y crédito mexicano.

En aquel sexenio, Gurría Treviño fue exegeta del acuerdo de renegociación de la deuda externa de México, por el  que se salvaría a “nuestros hijos” de ese yugo.

En el sexenio siguiente, fue secretario de Relaciones Exteriores. Sus detractores le dieron el título de Ángel de la dependencia.

Pero en el mismo sexenio, fue también titular de la SHCP. No se conoció entonces ningún diseño fiscal para liberar el erario público de la perniciosa dependencia del patrimonio de Petróleos Mexicanos (Pemex), aunque sí el presidente Ernesto Zedillo hizo los primeros intentos de privatización de la CFE -de la que Gurría Treviño fue analista financiero en sus mocedades burocráticas-, que fueron rechazados por el PAN, que en esos días trataba de chantajear al Presidente, exigiéndole la presidencia municipal de Huejotzingo, Puebla.

Por fin, José Ángel Gurría Treviño se convirtió en jefe de la burocracia multinacional enquistada en la OCDE.

Desde 2013 hasta 2017, Gurría Treviño ha sido requerido un día sí y otro también como fiador de las grandes reformas transformadoras de Enrique Peña Nieto, y lo ha hecho con una estulticia sólo concebible en alguien que vive en Europa con ingresos nominados en euros, alejado del mundanal ruido mexicano.

A principios de semana, Gurría Treviño apareció en las pantallas de la televisión mexicana, gesticulando en apoyo a los gasolinazos. Sólo hizo un  reproche: “Pero si es lo que estábamos proponiendo  desde hace diez años”.

Ayer, el Banco Mundial bajó las expectativas de crecimiento económico anual de México a 1.8 por ciento. Por abajo del promedio de los últimos sexenios.

Ayer mismo, Gurría Treviño hizo un alto en la estación del Camino correcto. Lo acompañó el nuevamente secretario de Hacienda y también ex canciller, José Antonio Meade Kuribreñas. 

En esa sombría estación, el actual responsable de las finanzas nacionales habló mucho y entre las cosas destacables que dijo fue esta: La posibilidad del gasto público como palanca del desarrollo, “se empieza a agotar”. Y cómo no, si las cajas de la Federación  están vacías. Es cuanto.

Redacción Voces del Periodista

Redacción Voces del Periodista


Artículos relacionados

Corrupción, El ángel exterminador

EL LECHO DE PROCUSTO Por: Abraham García Ibarra   Hoy, el Consejo Mexicano de Negocios (CMN), en voz de su






1988: Las cosas fueron así

  EL LECHO DE PROCUSTO Por: Abraham García Ibarra   Las cosas fueron así: En la más alta curva de






Los cuadros de “excelencia” de la universidad privada

EL LECHO DE PROCUSTO Por: Abraham García Ibarra   ¿Qué pasa en la UNAM? La interrogación nos parece insidiosa. Pasa






Sin comentariost! Usted puede ser el primero en comentar esta nota!

Escribir comentario

Your e-mail address will not be published.
Required fields are marked*