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La “ayuda invisible” para la comunicación gubernamental

Jorge-Santa-Cruz.-Foto-para-redes-sociales-tamaño-normal-3-349x218_cLas cosas, como son

Por Jorge Santa Cruz

La comunicación gubernamental está saturada de números y de exhortos. De números para justificar su trabajo tras las emergencias provocadas por los terremotos del 7 y el 19 de septiembre. De exhortos, para tratar de asumir un liderazgo social que no tiene.

Con el alud de cifras, los funcionarios involucrados (federales, estatales y municipales), tratan de demostrar que están haciendo bien su trabajo. Habrá quienes sí; habrá quienes, no. De algo, sin embargo, estamos ciertos: cumplir con el deber no es una gracia, sino una obligación.

En cuanto a la convocatoria lanzada a la población civil, hay que reconocer que está dentro de sus atribuciones y que es necesaria. Lo que llama la atención es que la ayuda brindada por los gobernados no figura en la comunicación gubernamental.

La ayuda de cientos de miles, de millones de mexicanos, no se ve, no aparece, en la comunicación gubernamental preocupada -hay que decirlo- por capitalizar la emergencia en las elecciones del 2018.

Podrán decirnos que en, estos momentos de tragedia, lo que urge es la ayuda, y asentiremos. Sólo queremos dejar constancia de que, en esa decidida y generosa ayuda civil, se cifra la esperanza del resurgimiento de nuestra gran Nación.

Gracias a todos los que ayudan, de una manera o de otra.

Gracias, también, a nuestros esforzados policías, rescatistas, paramédicos, soldados y marinos que han puesto su inteligencia y sus manos al servicio de la vida.

Gracias a los camilleros, a las enfermeras, a los médicos, a los trabajadores sociales, a los universitarios que dictaminan daños en inmuebles..

Gracias a todos los no mencionados aquí, pero que, con su generosidad, han contribuido a paliar el dolor y a dar consuelo y esperanza.

Gracias a los periodistas y comunicadores que han informado con objetividad, respetando a cada persona, sin incurrir en el fácil recurso del sentimentalismo manipulador.

Gracias a las brigadas internacionales.

Gracias a los perritos de rescate.

Gracias a todos los que han estado a la altura de las circunstancias.

Gracias por recordarnos que nuestra misión, aquí, es la de hacer el bien, sin más interés que el de servir al que lo necesita y ayudarle en su búsqueda de la plenitud.

Es la ayuda que sí se ve, aunque sea hecha a un lado en la comunicación gubernamental.



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