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¿A quién beneficia el crimen?

¿A quién beneficia el crimen?

VOCES OPINIÓN Por: Mouris Salloum George

 

Muy a la flamenca, a los burócratas mexicanos les encanta salirse por peteneras para rehuir a sus responsabilidades públicas. Otros, más callados, prefieren imitar al avestruz.

Para continuar con el símil zoológico, vemos que, actuando como chivo en cristalería, Donald Trump ha puesto en ardiente agenda el mentado cambio climático, de cuyo acuerdo de París el republicano ordena la retirada de los Estados Unidos.

Diversos enfoques del combate al cambio climático se plantean en México, pues los “transformadores” de la hora están preocupadísimos por sus riesgos.

Fuera los montajes gubernamentales, hay sectores que de veras tienen conciencia de los peligros que entrañan los ataques a la Naturaleza.

A principios de semana, por ejemplo, expertos de diversas instituciones mexicanas se manifestaron sobre los factores que inciden ya en la pérdida de la soberanía energética en México.

El centro de gravedad de esas deliberaciones, radica en que no hay para cuando el gobierno mexicano adopte políticas efectivas y eficaces para impulsar la producción sustentable de energías alternas como la solar, eólica, geotérmica, oceánica y de biocombustibles.

En ese sector, el gobierno sigue aferrado a la explotación de minerales fósiles para la generación de hidrocarburos. ¿No son éstos, tributarios del cambio climático?

Como el cambio climático no tiene vocero que hable por él, en su contra lo hacen las voces de la administración pública. Para eso sirven los montajes mediáticos.

Pacchiano y Ramírez de la Parra a escena

No en cualquier barato recinto de la Ciudad de México, sino en el paradisiaco Cancún, el lunes pasado se instaló el 16 Congreso Mundial del Agua convocado por el gobierno mexicano.

En tan internacional escenario, a mitad del foro se colocó el secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Rafael Pacchiano Alamán,  y de su ronco pecho soltó: La reducción de la disponibilidad de agua, es la principal consecuencia del cambio climático en México.

A dúo, el hídrico director general de la Comisión Nacional del Agua, Roberto Ramírez de la Parra descubrió el agua tibia, afirmando que la presión a la que someten a la naturaleza “el crecimiento demográfico” y “el cambio climático” obliga a encontrar estrategias que complementen y contribuyan a minimizar los impactos ambientales.

Ponen el coco y luego se asustan de él

Declaraciones para alimentar boletines, no bastan. Se nos ocurre que, más que estrategias, lo que el sentido común recomienda son contraestrategias.

Una contraestrategia, verbigracia, podría diseñarse y ejecutarse contra la actual estrategia del gobierno mexicano.

No digamos en Iztapalapa (Ciudad de México) donde el clamor de El agua de cada día, dánosla señor, no tiene respuesta.

Vayamos a Sonora, Zacatecas y Michoacán, donde la correlación territorio-población no tiene la misma proporción que en Iztapalapa. Y sin embargo, a los seres humanos y a la agricultura de esas entidades les falta agua limpia.

Sólo en esos tres estados (dos situados en zonas semidesérticas), el gobierno ha dado por lo menos 14 concesiones para que empresas mineras “mexicanas” y extranjeras privadas acaparen la descomunal suma de 206 millones de metros cúbicos al año. En un quinquenio, son más de mil millones de metros cúbicos.

La mayor parte de ese volumen concesionado se utiliza especialmente para “lavar” minerales y luego lanzarlo, con  todo y residuos tóxicos, a la vecindad territorial, con destino final al mar.

Sonora es un caso: Ahí, el Grupo México, de la favorita familia Larrea Mota-Velasco, provocó hace poco un monstruoso desastre ecológico que arrasó con ganado y agricultura, y dejó con males físicos potencialmente irreparables a cientos de familias.

Hasta con sicarios se defienden los privilegios

Michoacán es otro caso: Ahí ya se sabe que la minería se convirtió en otra división de los negocios del crimen organizado, que incluso emplea sicarios para aplastar la resistencia de comunidades despojadas.

¿Quién otorga esas concesiones? La Comisión Nacional de Aguas. Luego, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales anda dando licencias de “impactos ambientales” favorables.

¿Por qué culpar de esas deliberadas y criminales acciones de gobierno al “cambio climático”? Que alguien  me explique.


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