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Algunas dudas razonables sobre Fuerza México

Foto amplificada de don Abraham García IbarraEl lecho de Procusto

Por Abraham García Ibarra

Una reacción inmediata, digamos, es la que se asume frente a contingencias que violentan la normalidad cotidiana.

Quienes acometen esas prontas respuestas, invariablemente proceden conforme a protocolos establecidos con anterioridad para ese efecto.

Esos protocolos, agreguemos, según su naturaleza se basan en leyes, reglamentos y normas vigentes para garantizar su eficacia. Sus operadores  no pueden ser improvisados. Son capacitados por especialistas en las materias en las que tendrán aplicación.

Los protocolos responden a una estrategia previamente diseñada.

La “reacción inmediata” del Consejo Coordinador Empresarial.

Todo viene a tema porque a unas cuantas horas de los terremotos del 19 de septiembre, en la Ciudad de México se dio a la publicidad la suscripción y registro de un fideicomiso con la denominación Fuerza México.

Ahora ese logo se ve en las pantallas de televisión de varias cadenas, que empezaron a implantarlo visualmente, asociándolos a la imágenes del desastre provocado por los terremotos en la capital y siete estados de la República.

Decantados los trágicos sucesos, hoy se puede colegir que Fuerza México no es producto de la instantaneidad. Sospechamos que empezó a concebirse después del 7 de septiembre en que los terremotos afectaron entidades del sureste y se comenzaron a anunciar los primeros presupuestos para la reconstrucción.

Si no estamos equivocados, la experiencia nos informa que ese tipo de logos para identificar determinadas cruzadas, tienen como fuente    el Consejo Mexicano de la Comunicación. En estricto rigor, no nos consta que sea el caso. Pero, cuando el río suena…

Para entrar en materia, Fuerza México fue presentado en sociedad nada más, pero nada menos, por el Consejo Coordinador Empresarial que preside nominalmente Juan Pablo Castañón.

¿Fuerza México está amparado por el secreto fiduciario?

Para la gestión de Fuerza México se instituyó un comité directivo integrado el propio Castañón y Alejandro Ramírez Magaña, Manuel Herrera Vega, Vicente Yáñez Solloa, Marcos Martínez Gavica, Frederic García y Gustavo Arballo Luján, entre otros, de distinguida presencia en las crónicas de las secciones de Economía y Finanzas de medios mexicanos y extranjeros.

Se trata, a final de cuentas, de un fideicomiso. En su presentación se subrayó que Fuerza México es el nombre de un fideicomiso que empresarios del país crearon para apoyar la reconstrucción de las zonas afectadas por el sismo de este martes (19 de septiembre) y en donde se podrán hacer donaciones desde el extranjero y el interior del país con el beneficio de deducir impuestos.

Se añadieron en el comunicado números de cuentas bancarias en pesos y en dólares.

Con independencia de si ese ente está amparado por el secreto fiduciario, lo que llama la atención es que es hora de que no se conocen los montos de las aportaciones suscritas al menos por los personajes arriba listados.

Sí se saben dos que tres cosas en cambio: 1) que el fideicomiso surgió aparentemente fast tracks: 2) que el fideicomiso, privado, tiene cauce institucional en Nacional Financiera;

3) Que antes de 48 horas, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público lo certificó y autorizó, “a través de la publicación de una regla”, la posibilidad de que las donatarias puedan realizar donativos a otras donatarias, aún cuando no esté contemplado dentro de su objeto (¡!). Eso dice el comunicado del CCE.

Si tiene plumas como pato, nada como pato y grazna como pato: Es un pato

Con esa última precisión se dio por cumplidos los requisitos ante el Sistema de Administración Tributaria (SAT).

Ipso facto, Hacienda hizo un llamado a los tres Poderes de la Unión  y a los tres niveles de gobierno a sumarse a ese esfuerzo.

Todo lo anterior nos anima a preguntar: ¿Es admisible la sospecha que, aun antes de su liberación, los recursos públicos para reconstrucción han quedado de antemano privatizados y los recursos donados por particulares   expuestos a la máxima publicidad, ya que son deducibles fiscalmente? Es pregunta. Y es cuanto.



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