Espacios del Club de Periodistas

Cárceles y darwinismo social

Voces del Director

Por Mouris Salloum George (*)

De las memorias de campaña 1987 del candidato del PRI a la Presidencia, Carlos Salinas, son recuperables dos datos ahora que el tricolor se lanza a la pugna electoral 2018.

Para qué coños se montan estos espectáculos, si este país “está sobrediagnosticado”, expresó en corrillo de asesores José María Córdova Montoya. Se refería a la primera asamblea temática convocada en Morelia.

Se colige de ese exabrupto que esas asambleas de consulta serían innecesarias toda vez que los tecnócratas de la Secretaría de Programación y Presupuesto tenían la fotografía socioeconómica de México y, por supuesto, las soluciones a su problemática.

El segundo dato nos da pie a estos comentarios: Tomó la tribuna un representante obrero y espetó al candidato:

“Si no se reorientan socialmente las políticas económicas, no alcanzará el presupuesto para construir tantos hospitales como requerirá la demanda de tanta gente enferma; ni las cárceles serán suficientes para confinar a tanto paria lanzado a la criminalidad”.

Ahora se sabe que los presupuestos de Salud han sido agandallados por los gobernadores y la falta de una eficaz política penitenciaria tiene las prisiones atiborradas, bajo control bárbaro de los propios reclusos. Derechos Humanos las considera inhabitables y la pretendida reinserción social de los delincuentes es un propósito fallido.

Mortales motines todos los días, operación celular de extorsiones y secuestros desde el interior mismo de los reclusorios, tráfico de drogas y hasta de elementales medios de subsistencia, colusión de autoridades y celadores en actos de fuga, etcétera, son el santo y seña tanto de penales de alta seguridad como de aquellos para reos del fuero común.

El mundo salvaje de las calles se reproduce exponencialmente en los establecimientos concebidos para la rehabilitación de los criminales.

El gobierno no apela a otra acción, tras cada violento disturbio, que no sea el reacomodo de población en otras cárceles donde, nuevamente y a su hora, la furia homicida dará tema a los medios de comunicación.

Tres fuentes inagotables alimentan ese universo de inhumanidad y deshumanización: La incesante reproducción del crimen, la sobrepoblación en los presidios y el amontonamiento de procesos que los jueces mantienen sin sentencia, aun se trate de indiciados cuyo delito fue el robo de un pan, que no merecería pena de privación de la libertad y sin embargo tienen años prisioneros.

No es de sorprender esa tragedia: El régimen practica en sus políticas públicas el darwinismo social. Las cárceles son la consecuente y lógica expresión de esa forma excluyente de ver el mundo. Y no hay para cuando.

*Director General del Club de Periodistas de México, A.C.


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