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César Duarte Jáquez: El último recurso

Foto amplificada de don Abraham García IbarraEl lecho de Procusto

Por: Abraham García Ibarra

¿Qué le queda a aquél que, pillado con las manos en el botín, siente que su preciada libertad está en riesgo?

La opción más difícil, es la cristiana resignación. La más facilona, es transferir las culpas propias a terceros, al modo de José Juan tenorio Zorrilla: Llamé al cielo y no me oyó/ más si sus puertas se cierran/ de mis pasos por la Tierra/ Responda el cielo, no yo.

Aplica esa grave circunstancia al ex gobernador priista de Chihuahua, César Horacio Duarte Jáquez, en jaque ante la justicia terrenal.

Los abogados de don César Horacio tienen buen rato asistiendo como gestores frecuentes a los juzgados de distrito mexicano en solicitud de amparos para su cliente.

La más reciente tentativa la hicieron ante la jueza Guadalupe Rocío Neri Reynaga, que tiene su sede en Naucalpan, Estado de México.

En el alegato se afirma que su defendido ha sido amenazado por agentes de la ley de ser sometido a mal trato contra su integridad personal. ¿Torturas?

¿Qué pasó con la comunicación con el Sagrado Corazón de Jesús?

Algo falló a don César Horacio en su comunicación directa con el Sagrado Corazón de Jesús.

El 20 de abril de 2013, el ex gobernador de Chihuahua se había presentado en culto público multitudinario en el que, contrito, elevo rogativas a lo alto: Yo me consagro a mi mismo, a mi familia y a mi servicio público a la sociedad. Pido al Sagrado Corazón de Jesús que escuche y acepte mi consagración.

No paró ahí el consagrado: Pidió también perdón a Dios, por mi mala actuación como gobernador de Chihuahua. Amén. (“Llamé al cielo y no me oyó”).

Debe ser que Dios -que, obviamente, no es laico- da señales de que es, sin embargo, respetuoso del estado de derecho.

Violación tumultuaria de la Constitución

Aunque la secretaría federal de Gobernación es indulgente, el altísimo debe haber tomado nota de la transgresión a la Constitución en materia de normatividad religiosa, casualmente, sonsacada por su vicario en Chihuahua, el arzobispo  Constancio Miranda Weckemann, quien dejó constancia del despropósito.

En aquel plural evento se dieron cita en pleno los representantes de los tres poderes constitucionales del estado. Para que nada faltara, se agregó Enrique Seáñez Sánez, rector de la Universidad de Chihuahua, en cuyo estadio se celebró la gran fiesta de consagración.

La suposición teórica es que el Tribunal Superior de Justicia de Chihuahua es depositario de la responsabilidad de velar por la observancia de la Constitución. Su presidente, Javier Ramírez Benítez se sumó al jolgorio.

Dios perdona, dice la conseja popular: El tiempo, no.

Ya para julio de 2016, Duarte había perdido la gobernación a manos del candidato del “partido de los católicos”, Javier Corral Jurado. No hay nada de justicia inmanente en ello.

Los periódicos se hicieron para matar moscas

Aun antes de las campañas electorales,  los medios de comunicación locales y nacionales se hacían eco de las sospechas de que don César Horario padecía de enriquecimiento ilícito y de haber despilfarrado unos 50 mil millones de pesos sustraídos al erario público. Tal era el monto calculado de la deuda del gobierno del estado.

Ya derrotado electoralmente el priista César Duarte, en agosto del año pasado la secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, Rosario Robles Berlanga, célebre ex presidenta nacional del PRD, se apersonó en Chihuahua.

 Ahí, en presencia de Cesar Duarte declaró, palabras más, palaras menos, (no te preocupes) los periódicos se hicieron para matar moscas y limpiar  vidrios. Es muy fácil destruir con la palabra…

Hizo alusión Robles Berlanga a un accidente aéreo previo en que Duarte y su esposa resultaron heridos: Dios les da una segunda oportunidad. Eso es lo importante.

Parecería en ocasión de ese accidente, que Dios, tal como se lo pidió César Duarte en el servicio de consagración del 20 de abril de 2013, había concedido el perdón solicitado.

Es absolutamente posible que, por estos días, Dios tenga una agenda muy cargada. Será por eso que los abogados de César Duarte se juegan un recurso más ante la jueza Neri Reyna, ahí, en el muy terrenal juzgado con sede en Naucalpan.

Por mis pasos en la tierra/ responda el cielo, no yo. Es cuanto.



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