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Los caminos de la vida, no son como yo esperaba

El lecho de Procusto

Por Abraham García Ibarra

Apenas dio el primer paso en la Oscura caverna del porfirismo, y a las pocas horas el procurador federal suplente, Alberto Elías Beltrán, abrió uno de los siete círculos dantescos y los demonios salieron de estampida.

No hay quien pare a los satánicos malandros. El presidente de la directiva del Senado, Ernesto Cordero Arroyo, sin poderes de exorcistas, prefirió suspender la sesión de hoy por no saber qué hacer con el fiscal cesadito Santiago Nieto Castillo.

El cese fulminante del Fiscal Especial para la Atención de Delitos Electorales de la PGR por el Profeta Elías, ya está en todos los medios del mundo. ¿Víctima o victimario? Esa es la gran cuestión de nuestra hora.

Identificación de Operaciones con recursos de procedencia ilícita

Alberto Elías Beltrán es un burócrata todoterreno. Ya pasó por la Procuraduría General de Justicia cuando era del Distrito Federal. Puso su planta en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

En la secretaría de los antes grandes dineros, don Alberto fue nada menos que director general de Asuntos Normativos y de la Unidad para la implementación de la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita.

Desconocemos cuál fue el balance de sus resultados en esa Unidad, pero el cese de Nieto Castillo es producto de sus indagatorias, pre-ci-sa-men-te sobre presunciones de que lana de la trasnacional brasileña Odebrecht se trasegó en la campaña presidencial del PRI en 2012.

El Derecho no puede ser seducido ni adulterado por el poder

La Escuela Libre de Derecho (ELD) tiene como lema-doctrina: El derecho no puede verse influenciado por el favor, seducido por el poder ni adulterado por el favor pecuniario.

Cuando un alumno de la ELD llega a su examen de fin de carrera, seguramente merece mención honorífica por su fidelidad a aquel juramento.

Si eso logró Alberto Elías Beltrán, queda en el ámbito de la privacidad. Lo que es público, y muy notorio, es que de aquella institución educativa han  sido recientemente rectores, los doctores Ignacio Morales Lechuga y Fauzi Hamdam Amad.

Hamdam Amad tiene mucha fama pública. Entre otros méritos, se le nombra, por ejemplo, como miembro del selecto grupo que el investigador Esteban David Rodríguez denomina Los dueños del Congreso en México. Los identifica individualmente o por clanes familiares.

Durante su paso por el Poder Legislativo federal, ese personaje habría avalado la conversión del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa) en Instituto de Protección del Ahorro Bancario (IPAB), proceso por el cual la deuda contingente acumulada en ese engendro sería asumida como deuda pública a cargo de los contribuyentes.

Del historial de Ignacio Morales Lechuga

Ignacio Morales Lechuga tiene otro historial: Fue Procurador General de Justicia del Distrito Federal y, entre 1991 y 1993, Procurador General de la República.

En el DF, la PGJ se hizo cargo de la investigación, entre otros casos, de los asesinatos de don Manuel Buendía y de la reportera de El Día, Elvira Marcelo Esquivel. Un tercer caso fue el de Felipe Medrano Soriano, comandante del Partido Revolucionario Obrero Clandestino Unión del Pueblo (Procup), implicado en el asesinato de dos vigilantes del diario La Jornada.

En obviedad de análisis, diremos solamente que el desenlace de aquellos procesos dejó más preguntas que respuestas.

Carlos Salinas de Gortari reclutó a Morales Lechuga para encomendarle la titularidad de la PGR. Fue en ese periodo en el que se registró un memorable hecho: La matanza de Llanos de la Víbora, Tlalixcoyac, Veracruz, en un confuso evento relacionado con el narcotráfico, en el que siete agentes de la PGR murieron a manos de miembros del Ejército, uno de cuyos activos resultó herido de bala.

“Asunto de Estado” el anterior, al decantarse el proceso, los móviles se perdieron en la noche de los tiempos.

Más grueso fue otro expediente. Indiciado federalmente, el ex delegado de la PGR, Fernando Vázquez Chelius, en 1998 presentó en su defensa un legajo de 700 fojas en el que aseguró que Morales Lechuga habría estado vinculado al Cártel del Golfo.

Eso fue materia de propaganda negra en la campaña de aquel año por la gubernatura de Veracruz, en la que el ex priista Morales Lechuga contendió abanderado por el Partido del Trabajo y del PVEM. Quedó en cuarto sitio en los resultados finales.

En el escalafón, hay semejanzas maravillosas

Escuela Libre de Derecho-Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal-Procuraduría General de la República. La misma ruta recorrida por Alberto Elías Beltrán.

Son historias que nos incitan a ilustrar nuestro optimismo. ¡Qué le vamos a hacer! Es cuanto.


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