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Los tiempos de Meade; no, los de México

JSC con bandera de MéxicoLas cosas, como son

Por Jorge Santa Cruz (*)

Desde muy, muy temprano, comenzaron a llegar miles de acarreados, procedentes de toda la República, a la sede nacional del PRI. Decenas y decenas de camiones de pasajeros fueron contratados por la maquinaria priista para “testimoniar” su apoyo al nuevo dios: José Antonio Meade.

Gobiernos estatales, municipales y delegacionales obedecieron la instrucción dada desde Los Pinos y obligaron a sus trabajadores a acudir al plantón, aunque no militaran en el PRI o, que, incluso, tuvieran otra ideología política.

Sindicatos, como el petrolero, también obedecieron y mandaron a miles y miles de personas, mismas que entendieron que desobedecer era tanto como arriesgarse a quedarse sin empleo.

A los acarreados les entregaron camisetas blancas, gorras rojas, trompetas, matracas, cartulinas: “…presentes con nuestro nuevo presidente”, “…estamos con Pepe Toño”, “CDMX está con Meade”, “Meade, amigo, Jalisco está contigo”, etcétera.

Se armó una ruidosa fiesta…, pero hueca. 

Una vez que Meade, el candidato del Estado Profundo mexicano -una de cuyas cabezas visibles es Claudio X. González– se registró como aspirante independiente del PRI, la prensa cuestionó al todavía presidente nacional de este partido, Enrique Ochoa Reza:

-¿Son otros tiempos?

Son absolutamente los tiempos de Pepe Meade y son los tiempos de una alianza con la sociedad, con apertura y con determinación. Vamos al diálogo, vamos a la inclusión, vamos a la campaña de propuestas, con respeto a la pluralidad que vive el país, pero sobre todo unidos en que a México le vaya mejor.

Y sí, en efecto, son los tiempos de Meade, pero no los de México. El nuevo dios operará a favor de los intereses de la plutocracia mexicana y de su mentor, el actual canciller Luis Videgaray, quien -a su vez- está subordinado a Jared Kushner, yerno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

De este modo, aunque el todavía presidente formal de México, Enrique Peña Nieto, piense que los mexicanos somos “despistados”, lo cierto es que sabemos que la influencia de Meade tiene que ver con el manejo de los préstamos a los poderosos y el rescate de sus bancos, cuyos costos fueron endosados -injustamente- pueblo mexicano.

(*) Contacto: jlsc.ua@gmail.com



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