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El mundo feliz de Alfonso Navarrete Prida

El lecho de Procusto

Por Abraham García Ibarra

A como vemos las cosas, según el registro mediático, todo indica que el secretario de Trabajo, Alfonso Navarrete Prida  debiera ser inscrito en la nómina priista de presidenciables; parece ser un reclamo subconsciente, o procesado conscientemente, por el funcionario.

Ninguno de sus compañeros de gabinete blasona como él de los históricos logros acreditados durante su gestión.

Dos de sus resultados, serían la creación  de casi cien empleos formales cada hora; al año, 800 mil y, sobre todo, el mantenimiento de la paz laboral mediante el impedimento de “estallidos” de huelga.

Existe, sin embargo, un negrito en el arroz que despintaremos con el siguiente ejercicio: Aseguran los expertos en economía que la inflación es uno de los impuestos ocultos que se descarga sobre el ingreso de los menos favorecidos.

Según los incuestionables conocimientos y veredicto de los tecnócratas neoliberales, un factor que acelera la inflación  son los costos laborales. Con este argumento, decretaron los topes salariales.

El poder adquisitivo de los salarios ha perdido 76.3 por ciento

Consultando a los mismos expertos no alineados, nos informan que el poder adquisitivo de los salarios mínimos ha tenido en los últimos 25 años una pérdida 76.3 por ciento. Quién sabe cuántos salarios mínimos se requieren ahora para adquirir la canasta básica alimentaria.

Aquí es donde nos parece que patina el eficaz secretario del Trabajo.

Sobre todo desde el gobierno de la Ciudad de México, iniciativa en la que coincide la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex); esto es, el sindicato de empleadores, se ha planteado que es necesario y factible mejorar los salarios mínimos para ponerlos entre 85 y 90 pesos diarios, a fin de estimular el mercado interno.

Navarrete Prida asegura que, en lo que va de su gestión, el salario mínimo se ha recuperado en 12 por ciento. Sospechamos que el secretario no hace más que sumar los irrisorios incrementos aprobados por la Comisión Nacional de Salarios Mínimos en lo que va del sexenio.

Ahora resulta que el orondo declarante dice que, hasta que la inflación se estabilice, ni pensar en variar los criterios sobre los incrementos a los mínimos.

La inflación se ha disparado en los últimos meses hasta más de 6.50 por ciento. Incluso, el Banco de México, autoridad en la materia, sostiene que le cuelga para que el índice vuelva al 3 por ciento que cada año establecen los Criterios de Política Económica.

De ello se colige que, mientras la inflación se mantenga en el mismo rango, la esperanza de que se mejoren los mínimos salarios es un sueño guajiro. Como cantaba Álvaro Carrillo, cuando tú te hayas ido… me envolverán las sombras. ¡Que negro asunto! Es cuanto.

 



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