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El rey reina, pero no gobierna

El lecho de Procusto

Por Abraham García Ibarra

Si, verbigracia, de lo que se acusa al régimen venezolano es de atentar contra la democracia, ¿qué es lo que está en juego en España después del referéndum independentista en el que el pueblo de Cataluña votó mayoritariamente por la soberanía de su patria propia?

En eso de la democracia, los románticos abuelos solía decir que la voz del pueblo, es la voz de Dios. Un tanto metafísica la pretensión, sobre todo en aquellos países en que se da título de fe a la democracia “representativa”, como la mexicana.

Ayer, como “jefe de Estado”, Felipe VI de España arrojó un flotador al “presidente de gobierno” Mariano Rajoy, horas después de que éste, que  empleó toda la fuerza del Estado para “disuadir” a los catalanes, resultó abrumadoramente derrotado.

Vale recordar que Rajoy pasó una buena temporada sudando sangre para acreditar la legitimidad de su mandato. El propio Felipe (que está en la condición de Lipe, porque ha perdido la Fe de muchos peninsulares), convocó varias veces a los partidos a formar gobierno. De panzazo Rajoy ha pasado la prueba del ácido.

Si de pueblo hablamos -dejamos para otra ocasión la presidencia imperial “a la mexicana”-, vale recrearnos en lecciones que nos deja la madre y maestra Historia.

La arrogante insolencia de Juan Carlos de Borbón

En el siglo XIX, el trono de Francia era ocupado por Carlos X, viva encarnación del absolutismo. Mordió el polvo cuando Adolfo Thiers dictó su fulminante catilinaria: ¡El rey reina, pero no gobierna”.

En lo sucesivo, cambió el cuadro cuando se instituyó la Monarquía parlamentaria, que supuso la representación del pueblo. Incluso en la misma Francia, llegó a insinuarse La República de los diputados. Así de grueso el asunto.

¿Cómo saber si Felipe VI está enterado de ese proceso histórico? Después de todo, en célebre ocasión, en Reunión Iberoamericana, su padre, Juan Carlos de Borbón, espetó al bolivariano Hugo Chávez, en uso de la palabra, ¿Por qué no te callas?

Así se las gastan los reyes que siguen creyendo que lo son por voluntad divina. Lo dijo Thiers: El rey reina, pero no gobierna. Es cuanto.


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