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¡Cancelar el Nuevo Aeropuerto Internacional de México!

Demandan los pueblos originarios, organizaciones, académicos y personas afectadas.

Ambiente y desarrollo

Por Juan José Agustín Reyes Rodríguez (*)

La Cuenca del Valle de México era un monumento natural y cultural que descubrieron los conquistadores. Al ser una cuenca cerrada, rodeada por la Sierra Nevada al oriente, la Sierra del Chichinautzin y el Ajusco al sur, las Sierras de Monte Alto y Monte Bajo al poniente y la Sierra de Pachuca al norte, todos los ríos, arroyos y barrancas vierten hacia la parte más baja, formando un sistema lacustre de aproximadamente 100,000 hectáreas originales, ocupada por los lagos de Chalco, Xochimilco, Texcoco, Xaltocan y Zumpango. Ahora están reducidas a poco más de 25,000 hectáreas.

El establecimiento de la Gran Tenochtitlán en el “Islote donde las tribus migratorias encontraron al águila posada en un nopal, devorando a una serpiente”, constituyen los símbolos patrios de nuestro país.

El Rey Poeta de Texcoco, construyó una albarrada para separar las aguas dulces de los otros lagos de las aguas saladas del Lago de Texcoco. Posteriormente en la colonia comenzó el desastre ambiental al iniciar los primeros drenajes del sistema lacustre hacia la cuenca del río Panuco, con el fin de evitar las inundaciones a la Ciudad de México. La misma estrategia se continuó durante el crecimiento anárquico de la capital del país, hasta la fecha.

Todas esas acciones han respondido a políticas centralistas del poder económico, político, cultural, industrial y urbano que, a pesar de las alertas de la naturaleza, de los numerosos sismos, inundaciones y sequías, para no continuar con esa concentración, no se pone atención y sigue el crecimiento anárquico.

La pérdida del sistema lacustre está llevando a los cambios de la regulación hidrológica de la cuenca y de los pocos espejos de agua que aún se forman en tiempos de lluvias y al impacto en las costumbres y tradiciones de los pueblos originarios.

La belleza de los bosques, ríos, montes, valles, áreas de cultivos, se ha venido perdiendo lamentablemente. Por fortuna aún encontramos algunos sitios poco alterados que se conservan en las partes altas y lomeríos de la cuenca, que de no detenerse ese crecimiento anárquico, estarán destinadas a su desaparición.

Jagüeyes y ríos que aún se pueden encontrar en la parte media de la cuenca. (JJARR)

Mucho se ha argumentado, desde el punto de vista técnico, ambiental, social, cultural, histórico y económico, en contra de la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), construyéndose en el centro del Lago de Texcoco. Sin embargo, el gobierno federal bajo la responsabilidad de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y operado por el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, no escucharon a los expertos en diferentes áreas y contra viento y marea, consiguiendo a sus propios “expertos” y con una manifestación de impacto ambiental hecha a modo, sin una planeación integral del propio aeropuerto y sus impactos en la región, se lanzaron a la construcción de este megaproyecto de muerte.

Diferentes pueblos de la región, como Atenco, Texcoco, Tezoyuca, Acolman, Tepetlaoxtoc, Otumba, Temascalapa, Teotihuacán, San Martín de las Pirámides, Ixtapaluca, Amecameca, Chimalhuacán, entre otros muchos, han estado luchando aisladamente para cancelar el aeropuerto, lo cual no ha tenido impacto en los funcionarios responsables de este monumento a la corrupción y devastación ambiental. Son más de 40 municipios de la cuenca, los afectados directa e indirectamente por este aeropuerto y por otras obras monumentales que han venido realizando en el Estado de México durante la presidencia de Peña Nieto y con su Secretario de Comunicaciones y Transportes Ruiz Esparza, como el tren México- Toluca.

Andrés Manuel López Obrador, cuando era candidato se manifestó abiertamente en contra de la construcción del NAIM, con lo que abrió el tema a la discusión. Sin embargo, ya siendo Presidente Electo, ante la presión de los empresarios y sus organizaciones, moderó su posición inicial, planteando que someterá a la consulta del pueblo tres opciones: que siga el aeropuerto como está, es decir inversión pública privada; que sin recursos públicos se concesione a empresarios; y que se construyan dos pistas en Santa Lucia y que siga operando el actual aeropuerto.

La discusión se ha centrado exclusivamente en el sitio donde estaría el NAIM, desde el punto de vista técnico, de corrupción, económico, financiero y de su impacto local. Sin embargo, no se ha tocado para nada el costo social, económico, cultural y ambiental que está ocasionando en los municipios vecinos de la región, al causar pérdida de tierras y manantiales; DESAPARICIÓN de cerros; deforestación; destrucción de vestigios y sitios arqueológicos; demanda de aguas tratadas, pluviales, superficiales y del acuífero de Texcoco que está sufriendo contaminación por los lodos tóxicos que están vertiendo en los socavones de minas, entre otros impactos negativos,

Apenas el lunes 23 de este mes de julio se abrió una puerta para el diálogo, con el equipo de López Obrador. El Ingeniero Javier Jiménez Espriú recibió a una comisión de representantes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, Pueblos Unidos Contra el Nuevo Aeropuerto y la Plataforma Organizativa contra el Nuevo Aeropuerto y la Aerotrópolis; esta última es la plataforma que está integrando a los diferentes grupos, pueblos, organizaciones, académicos y personas que están contra el nuevo aeropuerto.

La reunión se llevó en términos cordiales y Jiménez Espriú reiteró lo expresado por López Obrador y que se obtendrá un dictamen técnico de sus expertos para confrontarlos con los del aeropuerto y posteriormente se harán foros o consulta pública, lo cual no tienen claro todavía.

Pueblos, organizaciones y académicos atentos a la reunión con Jiménez Espriú. (JJARR)

El grupo representante de los pueblos y organizaciones dejó muy clara la posición que no está de acuerdo con el nuevo aeropuerto, hablando por todos sus representados. Así que AMLO está en un dilema político y tendrá que tomar una posición clara al respecto.

Por otra parte, quienes tienen la responsabilidad o irresponsabilidad de la continuación, suspensión o cancelación de este aeropuerto de muerte, son el presidente Peña Nieto, el Secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza y el Director del Grupo Aeroportuario de la CDMX, Federico Patiño, quienes siguen otorgando contratos a sus amigos y socios y podrán seguir haciéndolo hasta el 30 de noviembre del presente año.

Creo que por lo pronto, las organizaciones de los pueblos deberían enfocar sus baterías contra las actuales autoridades federales y aeroportuarias, porque cuando llegue AMLO a la presidencia, ya será un poco tarde.

(*) Ingeniero Agrónomo Especialista en Bosques, de la Escuela Nacional de Agricultura, Chapingo, México; Maestro en Ciencias y Candidato a Doctor de la Universidad de Michigan, Ann Arbor, Mich. EUA; Consultor en Recursos Naturales, Ambiente y Desarrollo.

Anteriormente colaboró con los diarios El Universal Gráfico y Vértice de Chilpancingo; participante en los programas radiofónicos de Fórmula Universal, en Radio Fórmula, Radio 13 y Radio Mexiquense, conducidos por Alfonso Anaya Maya, cerrados por ser voces críticas.

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