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“La ceguera no es un trampolín”, obra contra el miedo que nos detiene

* Escrita y dirigida por David Gaitán, la puesta en escena combina disciplinas artísticas y cuenta con elenco mexicano

* Ofrecerá temporada hasta el próximo 19 de mayo en el Teatro El Galeón Abraham Oceransky del Centro Cultural del Bosque

Por Eder Zárate

CIUDAD DE MÉXICO, 05 de mayo de 2019.- Tres personajes  temerosos de no poder cambiar de opinión y con pánico de tener una buena idea, están convencidos que la parálisis les dará libertad, así que dedican su vida a escapar de todo lo que pueda ser un lugar definido, en La ceguera no es un trampolín, obra que ofrecerá temporada hasta el próximo 19 de mayo en el Teatro El Galeón Abraham Oceransky del Centro Cultural del Bosque, con funciones los jueves y viernes a las 20:00 horas, sábados a las 19:00 horas y domingos a las 18:00 horas.

Se trata de un espectáculo de la compañía Cardinal que oscila entre lo teatral y lo performático y que tuvo su primera temporada con un elenco alemán y un equipo creativo mexicano, en Berlín, Alemania, en 2014. Más tarde, ese mismo año, se presentó en la 35 Muestra Nacional de Teatro en nuestro país.

En nueva oportunidad, David Gaitán, autor y director, pondrá en escena su obra con algunas variaciones, como el elenco que estará conformado por tres mexicanos: Harif Ovalle, Michelle Betancourt y Raúl Villegas.

“Se trata de tres actores que han visitado distintas estéticas en su quehacer actoral, hecho que les da la amplitud necesaria de pensamiento para abordar el tema de la identidad artística, además de haber comprobado sus capacidades técnicas y de equipo en distintos montajes. Todos son actores que han colaborado conmigo, por lo que tenemos un vínculo sólido para potenciar el trabajo creativo”, compartió Gaitán.

El texto de esta puesta en escena, que combina disciplinas artísticas como el video, la actuación y el performance, es un ejercicio metalingüístico que tiene al teatro como protagonista del montaje y ofrece una serie de metáforas.

“Si bien el universo conceptual es el mismo en la primera versión del montaje, buena parte de la carga visual estaba construida alrededor del subtitulaje y en la manera de proyectar el lenguaje. Ahora, tanto escenografía como video, giran en una órbita nueva, pero circundando objetivos similares con el espectador; las metáforas no cambian, pero sí el modo de plantearlas en escena”, concluyó el autor y director.

Tres distintas conversaciones en el escenario, que van desde lo absurdo hasta lo filosófico, suceden en esta obra que transcurre entre lo dramático y la ficción. David Gaitán rompe con los convencionalismos del teatro y aproxima al espectador a la paradoja de un arte que parece limitado y que en la práctica estaría sujeto a estructuras arbitrarias y poéticas obsoletas. 

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