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¿Qué salvó a la Tierra de la gravitación de Júpiter?

CIUDAD DE MÉXICO, (Sputnik) 13 de Octubre de 2018.- Superficies con cráteres, órbitas desalineadas y los chorros de escombros interplanetarios que abundan en el espacio relatan la historia del caótico inicio que tuvo la familia planetaria que lleva el nombre de sistema solar.

Hay muchas pistas en el espacio que señalan la existencia de un hermano perdido: un noveno planeta del sistema solar que no es Plutón, informa la revista Scientific American.

Actualmente, el exterior del sistema solar es dominado por cuatro planetas gigantes como Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno.  Más lejos se encuentra el cinturón de Kuiper que es un campo de escombros de hielo que incluye también a Pluto.

“Nosotros no tenemos que caer en la trampa de mirar el sistema solar y pensar que siempre fue así”, comentó a la revista el científico David Nesvorny, del Instituto de Investigación del Sudoeste en Boulder, EEUU.”

Nesvorny es miembro del equipo de científicos que está tratando de entender cómo evolucionó el sistema solar en sus primeros cientos de millones de años de vida. Ellos creen que este podría haber incluido a un noveno planeta que posteriormente fue expulsado por la enorme gravedad de Júpiter.

Durante su investigación, los científicos recrearon los posibles miles de escenarios con ayuda de un simulador de cómo se generó el sistema solar.

Uno de los escenarios que más se adapta a la realidad, según los científicos, señala que en el pasado había un planeta que se situaba entre las órbitas de Saturno y Uranoo. Este cuerpo celeste podría haber sido tan masivo como Urano o Neptuno y podría haber superado el tamaño de la Tierra 16 veces. Los astrónomos creen que este planeta podría haberse enredado con la órbita de Júpiter y habría sido expulsado por su gravedad del sistema solar.

En 2005 los investigadores realizaron simulaciones que indicaron que los planetas gigantes podrían haber sufrido un fenómeno denominado “inestabilidad dinámica”. En otras palabras, las cosas se pusieron  feas aproximadamente hace un millón de años.

La causa de esta inestabilidad podría haber provenido de una serie de acercamientos entre Saturno, Urano y Neptuno. A medida que este presunto planeta se aproximaba a ellos, su gravedad lo empujaba hacia Júpiter. Como consecuencia, Júpiter se desaceleró y ocupó la órbita más baja alejando al planeta pequeño del Sol.

Este altercado fue un tipo de golpe gravitacional para el sistema solar. Mientras Júpiter dio un salto al interior del sistema solar los demás planetas salieron en dirección contraria.

Un exoplaneta (imagen referencial)

Estos movimientos podrían haber retorcido las órbitas de planetas gigantes y podrían haber salvado de la injerencia gravitacional de Júpiter y Saturno a los planetas que se encuentran en el interior del sistema solar como Mercurio, Venus, Tierra y Marte.

Actualmente, este planeta podría encontrarse en el cinturón de Kuiper. La colocación de objetos que componen el cinturón de Kuiper hizo a los científicos pensar que Neptuno se había formado más cerca del Sol que la posición que tiene ahora.

Aparte de eso, muchos de los objetos que componen el cinturón de Kuiper se agrupan en órbitas concéntricas que se asemejan vagamente a las ranuras y vinculadas directamente con la órbita del Neptuno.

VP/Ciencia y Tecnologia/CVSR

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