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Todas las horas hieren; la última es la que mata

Por Abraham García Ibarra

El sentido del título no indica otra cosa: La fatalidad es irrevocable. Entramos a la cuenta regresiva del 1 de julio, el día de las urnas.

Los árbitros electorales tipifican el “suceso” como el “más grande” en la historia de México. ¿Qué tal si nos atrevemos a una fe de erratas? Se trata del proceso más trascendental para la democracia mexicana.

“Más grande”, se dice, por la suma del total de los puestos de elección popular en disputa: Tres mil 400, para los que se han inscrito unos 28 mil beligerantes.

Sin embargo, el número de la suerte es el 638: Jefe del Ejecutivo federal, Congreso de la Unión, y van 629. Ocho gobernadores de estados y el jefe de Gobierno de la sede de los tres Poderes de la Unión.

Potencial reorientación del Pacto Social

En el centro de gravedad de los resultados del 1 de julio, está una eventual nueva correlación nacional de fuerzas políticas, en cuyo caso es de esperarse la reorientación del Pacto Social mexicano, que tendrá que restaurar el modelo de federalismo, ahora sensiblemente atrofiado y deformado.

Apelemos a una vieja usanza que acreditaba al Presidente como “jefe de las instituciones nacionales”. ¿Qué hace el actual Presidente en la ruta crítica hacia el 1 de julio?

Una crónica del pasado 31 de junio nos reproduce la imagen presidencial en un coloquio con sonrientes jóvenes estudiantes. Del texto rescatamos una expresión de suyo reveladora: El mensajero hace una exaltación del individualismo, santo y seña del modelo neoliberal.

Habla el orador del esfuerzo de cada generación en la construcción de México, similar a la de la felicidad.

Puesto que se trata de una recapitulación histórica, lo que observamos por nuestra parte es que, desde el movimiento de Insurgencia de 1810, los dos grandes movimientos posteriores -la Reforma y la Revolución de 1910- fueron jalonados por el espíritu gregario.

Ese rasgo sicológico de los iniciadores y líderes de aquellas hazañas caló fuertemente en el alma colectiva de los mexicanos. La energía social en acción acrecentó las luchas nacionales de liberación e hizo posible la consecución de sus objetivos. No es, pues, el voluntarismo individualista el que define el curso de la Historia. Lo sabe hasta Pero Grullo.

90 millones de mexicanos convocados a las urnas

Para las elecciones generales de 2018 se ha convocado a casi 90 millones de ciudadanos mexicanos. De quienes atiendan el llamado a las urnas, depende la formación de nuevos poderes públicos. Esto es lo que codificamos como trascendental.

El fútbol, “una filosofía de vida…”

Por lo menos tres formaciones políticas nacionales programaron sus cierres de campaña en la Plaza de la Constitución (El Zócalo) en la sede de los tres Poderes de la Unión. El jefe suplente de Gobierno de la CDMX, José Ramón Amieva -que en estricto rigor carece de mandato popular directo- negó las solicitudes.

José Ramón Amieva. (Wikipedia)

No es un dato accesorio recordar que las elecciones se dan en el marco en el que la Ciudad de México estrena el próximo mes de septiembre su propia Constitución Política, publicitada por los constituyentes y el propio gobierno citadino como obra seminal de nuevos derechos y prerrogativas sociales, por la que los habitantes de la capital “dejaron de ser ciudadanos de segunda”.

¿Cuál fue la coartada del jefe de Gobierno de la CDMX para tratar justificar su negativa al uso de la plancha del Zócalo para cierres de campañas electorales?

Quien fuera consejero jurídico del Distrito Federal, se plantó en este argumento: La plancha está reservada “a pantallas gigantes para la recepción de las trasmisiones de los partidos del mundial de fútbol (negocio disputado por los traficantes privados de ese espectáculo comercial.)

“El fútbol está muy arraigado en la cultura de México; veremos una representación nacional que participará” en el mundial.

Lo que no tiene desperdicio es otra caracterización dictada por el jurista José Ramón Amieva: Para muchos, incluso el fútbol no es sólo un deporte, es una filosofía de vida. (Sic).

INE: Los debates presidenciales seguidos por 20 millones

Salvo los monitoreos de los partidos de futbol en los medios electrónicos, no existen datos confiables sobre el número real de asistentes en los estadios ni de los que forman audiencias de las trasmisiones.

Sí existen, en cambio, reportes del Instituto Nacional Electoral (INE) en los que se asegura que los dos primeros debates de los candidatos presidenciales fueron seguidos, en la suma de las dos emisiones, por más de 20 millones de mexicanos.

Consejo General del INE. (Notimex)

La hipótesis puede ofrecernos una significativa diferenciación de calidad: Las trasmisiones de los partidos de fútbol son atendidas por aficionados de diversas edades, leales al deporte del hombre, según tipificación de algunos cronistas.

Los debates electorales de los presidenciables fueron seguidos, según los reportes del INE, por millones de adultos con derecho al voto que tienen interés expreso en conocer las plataformas de gobierno de los candidatos en pugna.

Construir el futuro de las nuevas generaciones de mexicanos, ¿no entraña en el fondo una filosofía de vida?

Brutales manifestaciones de la subcultura de la muerte

Nos encontramos en el actual momento histórico para la vida de los mexicanos ante las brutales manifestaciones de una subcultura de muerte.

No se trata solamente del clima general que sobrecoge y humilla a la sociedad toda, y altera las actividades social, económica y política comunes.

Según estadísticas originadas en diversas fuentes, en lo que va de los calendarios previos y las actuales de las campañas electorales, han sido perpetradas 382 agresiones contra actores políticos en 252 municipios de 31 entidades federativas.

Imagen ilustrativa. (Pixabay)

De acuerdo con registros de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales de la Procuraduría General de la Republica (FEPADE/PRG), desde 2016 se han abierto carpetas referidas a más de 200 casos denunciados oficialmente.

De septiembre de 2017 hasta finales de mayo pasado, se ha dado cuenta de 110 asesinatos contra actores políticos; 41 de ellos aspirantes a un puesto de elección popular: 17 mujeres entre ellos.

Si las elecciones de 2018 serán -por el número de puestos y candidatos en disputa, las “más grandes” en la historia electoral de México-, empiezan a serlo ya por el número de atentados contra los contendientes. El signo de la impunidad prima la gran tragedia política mexicana.

De cómo se incubó el huevo de la serpiente

El precedente de la degradación de la lucha de los contrarios en México data de 1988.

En junio de aquel año, precisamente, a escasos días de cerrarse las campañas presidenciales, fueron ejecutados dos estrategas electorales de un candidato de la oposición.

No es un dato rescatado fortuitamente: En el siguiente ejercicio del poder presidencial, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) denunció que 600 de sus militantes habían sido asesinados a lo largo del sexenio.

Ese mismo sexenio fue marcado por la denuncia de la restauración de los crímenes de Estado, según se codificaron las muertes del cardenal de Guadalajara, Posadas Ocampo, el candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio y otro prominente militante de ese partido, el flamante diputado federal José Francisco Ruiz Massieu.

Para octubre de 1989, murió en un “conveniente” accidente carretero, Manuel de Jesús Clouthier del Rincón, conspicuo empresario que participó como candidato presidencial por el PAN en 1988.

La mortal secuela ha continuado cuando han pasado ya dos décadas de darse por implantada en México la transición democrática.

Crispación e impotencia de algunos actores políticos

Restan escasas tres semanas para el cierre de las campañas presidenciales de 2018: La crispación y la impotencia de algunos partidos y candidatos están en su clímax: Las encuestas sobre la intención del voto para el 1 de julio sólo varían para consolidar las tendencias en favor de los mejor posicionados.

A punto de llegar el 1 de julio, es cuando y donde adquiere su sentido cabal el título con el que presentamos esta entrega, tomado de la base de un viejo reloj europeo: Todas las horas hieren, la última es la que mata.

Si no, que lo diga el líder del Partido Popular español y presidente de Gobierno de España, Mariano Rajoy, enviado hace unos días al basurero de la historia. Es cuanto.

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