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Trump necesita el escándalo para combatir influencia de Putin

Una de las hipótesis sobre la decisión de reconocer a Jerusalén como capital de Israel la vincula con el deseo de recuperar el papel de mediador perdido por Estados Unidos en los últimos años.

EE.UU., (RT), 9 de diciembre de 2017.- ¿Por qué Donald Trump proclamó Jerusalén la capital de Israel? El que se plantea esta pregunta es el analista ruso Piotr Akópov, quien se muestra insatisfecho con las respuestas que proponen gran parte de los medios europeos, los cuales tachan de loco al presidente de EE.UU. o la atribuyen a una afección desmesurada por Israel o a la influencia de la comunidad judía del país norteamericano.

Después de que bloquearan o intentaran bloquear en el Congreso y en los tribunales casi todas sus iniciativas, Trump recurrió a una estrategia que solía utilizar en el mundo de los negocios: “jugar a lo grande, farolear, presionar al socio-rival“. De esta manera es cómo enfoca ahora el conflicto palestino-israelí, afirma Akópov en un artículo publicado el periódico digital Vzgliad, y de igual forma actúa con respecto a Corea del Norte: llevando la tensión al máximo.

La declaración del mandatario en torno a Jerusalén ha hecho que lo “estén maldiciendo 1.500 millones de musulmanes”, admite el columnista. La prensa se está expresando mayoritariamente en el mismo sentido, con indignación, condena y acusaciones de “ignorancia”. Sin embargo, a Akópov la decisión de Trump le parece muy racional y se origina en la necesidad de ganar el ‘terreno perdido’ ante el líder de otra potencia mundial con gran influencia en la región: Rusia.

Moscú también otorga gran importancia a la elevación de la Ciudad Sagrada a capital: para los palestinos en Jerusalén Oriental, y para Israel en la parte oeste, recuerda el columnista. Sin embargo, la palabra ‘occidental’ desapareció del discurso de Trump.

Akópov mantiene que esto no equivale a que proclamara la indivisibilidad de la ciudad, sino que lo hizo porque quiso “atraer la atención pública, provocar un escándalo“. El propio discurso presidencial contenía una sugerencia de deslindar los barrios urbanos por medio de negociaciones, señala.

Por medio de su declaración sobre la capitalidad de Israel, Donald Trump “revienta la situación y redirige hacia su lado la atención que atraía Putin, quien ha blindado últimamente sus posiciones en Oriente Medio”. A continuación, el analista explica que “no se trata de una mera competición con el presidente de Rusia; es el deseo de recuperar para EE.UU. la condición de principal moderador en la región”.

Akópov considera que sin este escándalo, Washington no habría tenido ninguna oportunidad para recuperar este papel de moderador. La ocasión aparecerá, pero dentro de algún tiempo, cuando se calme la indignación de la comunidad musulmana e Israel acepte las negociaciones, pronostica el experto.

El analista admite que si Trump hubiera anunciado solo el traslado de la Embajada, pero a Jerusalén Occidental, eso habría provocado una indignación popular en las tierras palestinas de grado inferior a la que ha creado ahora al no mencionar la zona exacta de la ciudad. Entre otros efectos de su movimiento, Trump “ha atrapado en el anzuelo a Netanyahu, a quien ahora le será difícil decir ‘no’ a un ‘gran defensor de Israel’ como el mandatario estadounidense”.

VP/Internacional/GR

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Redacción Voces del Periodista

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