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Japón no sólo pierde los Olímpicos, también economía y salud

Por Víctor Ortega

TOKIO (Notimex) 25 de marzo de 2020.- El 24 de marzo, el primer ministro de Japón, Shinzo Abe, dio, casi al término del día, la noticia que muchos vaticinaban: las justas olímpicas quedaban aplazadas hasta 2021 debido al COVID-19. Tan pronto el Comité Olímpico Internacional (COI) lo hizo público, así como el mandatario, la noticia dio la vuelta al mundo.

No obstante, desde inicios de febrero, miembros del consejo olímpico rumoreaban a las cadenas locales que las competiciones serían pospuestas debido a la nula certeza de un evento que garantizase la salud de los espectadores y los atletas.

Cada día, durante ese mes, los rumores se hacían más fuertes. Aun así, el COI hacía lo propio, conservar el estoicismo y comunicar de manera oficial que aquello filtrado carecía de veracidad. Incluso pedía a los miembros del comité, que supuestamente pasaban por debajo las diferentes versiones de la cancelación, una disculpa pública, tal y como lo hicieron con el exnadador Dick Pound.

Todo seguiría de acuerdo con el cronograma de actividades, que, de no existir la emergencia, impondría el comienzo de los juegos el 24 de julio. Ahora, los nipones perdieron una inversión millonaria. Sólo en la edificación del evento, la inversión fue de 13 mil 954 millones de dólares, según datos de los organizadores hace siete meses.

Sin embargo, reportes de medios japoneses, en el mismo periodo, estimaron que la cifra de dinero destinado a la competición asciende a 28 mil millones de dólares. Según lo informó The Japan Times, la cifra del máximo evento deportivo se multiplicó 3.8 veces del presupuesto inicial, lo cual hubiera colocado a la edición nipona como la segunda apuesta olímpica más cara en la historia.

De acuerdo con el gobierno de Tokio, habían estimado que los juegos serían un impulso a la economía del país, que hubiera obtenido ganancias a nivel nacional por un valor de 32 trillones de yenes (unos 289 mil millones de dólares). Ahora, tanto grandes como pequeños empresarios se quedarán con las manos vacías debido a un patógeno infinitamente menor a cualquier suma de dinero.

Este miércoles 25 de marzo, Estados Unidos intercedió en el tema sobre el aplazamiento de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Tokio, que iban a celebrarse el verano. Shinzo Abe y el magnate Donald Trump hablaron por teléfono en la mañana, hora de Japón, durante unos 40 minutos. La conversación tuvo lugar a petición de la parte japonesa.

En las charlas, según medios locales, Abe comentó que la decisión tiene por objetivo que los deportistas dispongan de las mejores condiciones posibles para competir y que los juegos sean seguros. Trump, por su parte, congratuló la decisión, a la que tildó de buena.

Según la Cadena NHK, pese al mensaje positivo a la comunidad internacional ofrecido por el presidente del COI, Thomas Bach, de: “mantener viva la llama olímpica porque será la luz al final del túnel”, la halterófila japonesa Hiromi Miyake, que consiguió dos medallas consecutivas en sendas olimpiadas, consideró que sus quintos Juegos están en entredicho. Dice que está muy deprimida porque un año es mucho y supone una gran carga.

La Salud, en pie de lucha contra el coronavirus

Al momento, en el archipiélago japonés el COVID-19 ha cobrado la vida de 45 personas, de un total de mil 307 infectados, en un país que tiene una población por encima de los 126 millones de habitantes. La mayoría de los afectados se encuentra en la capital. Aun así, de acuerdo con el gobierno de Abe, Japón se mantiene a la cabeza en la contención de la enfermedad.

Debido al incremento de los contagios por coronavirus, Yuriko Kioke, la gobernante capitalina, anunció que los ciudadanos tendrán que permanecer en sus casas a partir de este fin de semana y hasta nuevo aviso.

Esto, después de que la propia Kioke confirmara que los nuevos contagios se estaban duplicando de un día a otro. “Es una fase importante para prevenir una explosiva escalada en los números de infecciones”, aseguró en conferencia de prensa.

Por otra parte, como medida de prevención, Japón se sumó a la lista de países que restringen la entrada de vuelos provenientes de 18 países europeos e Irán, que ocupa el sexto lugar en contagios, con más de 27 mil reportes de infectados.

En tanto, Shinzo Abe dijo el 14 de marzo que Japón tiene la capacidad de realizar más de seis mil pruebas por día. Los datos del Ministerio de Salud mostraron que el número de pruebas realizadas entre el 18 de febrero y el 19 de marzo fue de 37 mil 726.

«Creemos que no hay tanta necesidad de pruebas en Japón (como en otros países)», dijo Takuma Kato, subdirector de la división de control de enfermedades infecciosas del Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar, el 11 de marzo.

Subrayó que Japón no está experimentando una explosión de números de infección con síntomas graves, como se ve en países como Italia y Corea del Sur.

En Japón, la proporción de personas que dan positivo por coronavirus «nunca es alta», dijo Kato, quien además aseguró que la nación se mantendrá así debido a las «altas» medidas de prevención que manejan. Pese a ello, y amén de todas las visiones positivas, el daño del COVID-19 está hecho y puede seguir incrementándose.

Además de la postergación de los Juegos Olímpicos, el país del sol naciente sufre en materia de salud y economía, la que, al igual que en otras muchas naciones impactadas por el virus, tardará en reponerse y recuperar los niveles previos a la pandemia.

VP/Internacional/EZ

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Redacción Voces del Periodista

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