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“Cuando él estaba en casa era como estar en una prisión”: la violencia contra las mujeres aumenta durante el confinamiento en México

* Durante la actual pandemia del coronavirus, se dispararon las llamadas de emergencia al 911 por casos de violencia de género y las solicitudes de ayuda a la Red Nacional de Refugios.

MÉXICO (RT) 06 de agosto de 2020.- El confinamiento por el coronavirus ha sido para muchas mujeres mexicanas una pesadilla, ya que se han visto obligadas a permanecer encerradas en casa con su agresor, que en muchos casos es la propia pareja, quien las vigila, les impide comunicarse con personas de su confianza y las agrede constantemente.

Una mujer a quien llamaremos Estefanía, cuyo testimonio anónimo fue compartido por la Red Nacional de Refugios, narró las constantes agresiones que sufrió de su pareja.

“Cuando él estaba más de cuatro horas en la casa era muy feo, era estar en una prisión, y bueno, incrementó la violencia sexual, ahora sé que se llama sexual. Me insultaba. No me dejaba hablar con mis amigas”, contó la mujer.

“De los insultos pasaba a jalarme el cabello, a pegarme en el estómago y otras cosas”

Estefanía describió como una pesadilla estar encerrada en casa con su agresor. Cualquier cosa que ella dijera, era respondida con brutal violencia. “De los insultos pasaba a jalarme el cabello, a pegarme en el estómago y otras cosas”, narró esta mujer, que logró escapar de la violencia diaria con la ayuda de la Red Nacional de Refugios.

Como Estefanía, otra mujer a quien nombraremos Silvia para proteger su identidad, tuvo que arriesgar su vida y la de sus hijos para poder escapar de su agresor, ese que le había roto dos costillas y que mandaba a otras personas a vigilarlos. Ella y su familia recibieron ayuda de la asociación e ingresaron a una casa de emergencia.

Silvia contó que, al ingresar a la casa de emergencia de la Red Nacional de Refugios, lo primero que le dijo su hijo fue: “Ya estamos seguros”. “Y yo me solté a llorar porque sentí mucho alivio. Llevaba dos semanas sin dormir”, dijo.

Incremento de violencia

Los testimonios de Estefanía y Silvia son solo una muestra más de la violencia machista instalada en el país latinoamericano, que como sucedió en otras naciones, se disparó durante el actual confinamiento por la pandemia del coronavirus.

La Secretaría de Gobernación (Segob) informó que las llamadas de emergencia al 911 por casos de violencia de género se dispararon 45.8% durante el confinamiento. De enero a junio de este año, reportaron 131,224, una cifra que contrasta con las 89,998 llamadas registradas en el mismo período de 2019.

Entre marzo y junio de 2020, que fueron los primeros cuatro meses de confinamiento, la Red Nacional de Refugios atendió a 14,599 mujeres con sus hijas e hijos. Esto representó un incremento del 81% respecto al mismo período en 2019.

Además, la Red Nacional de Refugios atendió 23 rescates de familias que tuvieron que salir huyendo de sus casas para salvar su vida. En cuatro meses de confinamiento, realizaron los auxilios que usualmente harían en un año.

Wendy Figueroa, directora de la Red Nacional de Refugios.

“El Covid-19 vino a hacer visibles estas violencias, a que las mujeres cuestionaran el ‘ya no es solamente que no vaya con mi mamá, sino que no le hable por teléfono, me quita el celular, empiezan los empujones o los insultos’

El Gobierno mexicano también reconoció un alza del 7.7% en los feminicidios durante el primer semestre del año, al pasar de 448 a 489 denuncias respecto al mismo período de 2019.

“El Covid-19 vino a hacer visibles estas violencias, a que las mujeres cuestionaran el ‘ya no es solamente que no vaya con mi mamá, sino que no le hable por teléfono, me quita el celular, empiezan los empujones o los insultos'”, dice Wendy Figueroa, directora de la Red Nacional de Refugios.

En entrevista con RT, Figueroa dice que para muchas mujeres, salir de casa implica “iniciar un proceso de duelo múltiple”, por dejar un espacio y cosas personales que lograron conseguir, y también, por el “amor romántico que se trunca cuando identificas que estás en una situación de violencia”.

Espacios de la Red Nacional

La Red Nacional de Refugios ofrece ayuda telefónica y cuenta con 69 espacios de atención a las mujeres y sus hijos en 21 estados del país, en donde reciben atención psicológica, médica, jurídica y psicopedagógica.

Están los centros de atención externa; las casas de emergencia como a la que ingresó Estefanía y en donde se mantienen a salvo de la violencia machista mientras la asociación contacta a las redes de apoyo; y las casas de transición, en donde las mujeres y sus hijos pasan hasta un año sin pagar renta, mientras reciben capacitación que promueva el empoderamiento y el ejercicio de autonomía.

Para las mujeres que no deciden entrar a los refugios, la asociación realiza un monitoreo constante de la situación e implementa un plan de seguridad para que disminuya la situación de riesgo estando cohabitando con el agresor, según explica Figueroa.

Violencia en niñas y adolescentes

La directora de la Red Nacional de Refugios explica que la mayoría de las agresiones contra las mujeres que se registran al interior de los hogares son cometidas por sus parejas, esposos o concubinos. Sin embargo, también hay casos de violencia cometida por otros integrantes de la familia, como el padre o el hermano.

El confinamiento por la pandemia del coronavirus también ha representado un creciente riesgo contra niñas y adolescentes. El 46% de las hijas e hijos de las mujeres que pidieron apoyo a la Red Nacional de Refugios fueron víctimas de violencia en casa, según la asociación.

Además, más de 500 niñas y adolescentes que ingresaron a los distintos refugios de la organización fueron víctimas de violencia sexual. “Esto tiene muchos factores, entre ellos que esta cuestión de quedarse en casa y de estar en confinamiento, llevó a que llegaran a casa el tío, el hermano, el padre, el padrastro, el abuelo”, explica Figueroa, y agrega que muchas de estas violencias perpetradas contra los infantes ocurrieron cuando las madres salieron a trabajar.

Figueroa concreta que la mayor parte de las personas que ingresan a los refugios son niñas, niños y adolescentes, quienes deben llevar tratamiento psicológico, e incluso psiquiátrico en algunos casos, por las distintas violencias de las que fueron objeto. Aunque la especialista advierte que el impacto de la violencia trastoca todas las esferas de su vida (física, emocional, cognitiva, social), las niñas y adolescentes son “maravillosamente resilientes”, destaca.

VP/Nacional/EZ

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