Voces del Periodista Diario
Abraham García Opinión

2021: Año eminentemente electoral

Sinfonía Telúrica

Por Abraham García Ibarra

Desde el punto de vista cuantitativo, las elecciones de 2021 serán las más grandes de la historia de México. Por la calidad de esos procesos, nadie responde, a pesar de la solidez en letras de molde del régimen que norma la formación de los poderes públicos.

En diverso grado y medida, en el total de las 32 entidades federativas habrá algún tipo de cambio en sus administraciones; 15 gubernaturas entre ellas. El PRI expondrá a la voluntad de los votantes ocho (dos tercios de las que regentea ahora); el PAN cuatro, el PRD su último tren en Michoacán, Morena en Baja California y en Nuevo León una independiente.

La oposición va sobre la ciudadela de San Lázaro

Por las casas de gobierno de los estados prima básicamente el interés individual. Desde la perspectiva institucional, el conjunto de cuatro partidos nacionales  de oposición pujará por la joya de la corona: La mayoría en el Palacio Legislativo de San Lázaro: 600 curules. Ahora tiene el control Morena con sus aliados: 368 sillas.

El interés de los adversarios de la cuarta transformación en la Cámara de Diputados federal radica en que San Lázaro es recinto de origen de la mayoría de las iniciativas de ley que convienen al Ejecutivo.

Ahora, el Poder Legislativo federal cuenta con representaciones de ocho partidos en su Cámara baja; si bien el octavo, Encuentro Social, tiene bancada, pero perdió el registro en proceso anterior.

Para agosto se conocerán los nuevos partidos nacionales que entrarán a la lid de 2021. Parecen tenerla cincho Redes Sociales Progresistas (Elba Esther Gordillo Morales; ex priista y ex aliancista) y México Libre (pareja Calderón-Zavala; ex panistas).

En las estructuras regionales actúan 31 partidos con registro local y agrupaciones políticas en gestión de sus propias franquicias. En algunas entidades se promueve el derecho de esas formaciones a participar en los comicios federales -para el caso diputaciones y en su oportunidad senadurías- del que ahora están privadas. Tendrían que hacerse reformas a la Constitución General y las correspondientes de los estados. Por hoy, el plazo legal está agotado.

Los viejos sectores del voto duro, desplazados

Con independencia de las alianzas entre partidos registrados, autorizadas por la norma electoral, sectores de la comunidad empresarial coquetean con dos patentes nacionales: El PAN y Morena.

Los viejos sectores obrero, agrario y popular, garantes del voto duro que favoreció al PRI corporativo, se han perdido en la noche de los tiempos.

En 2021 serán convocados a las urnas unos 94 millones de mexicanos con sus derechos a votar a salvo; esto es, con credencial de elector. El listado electoral nacional equivale a la población de diez republicas latinoamericanas.

Legiones disputarán más de 21 mil puestos de elección popular

Ese año serán puestos en el piso de remates electoral 21 mil 368 puestos de elección popular. Si eventualmente fueran diez partidos nacionales y 31 locales, libres o asociados, los que cubran la nómina total (general y estatales), de entrada se estima que serían casi 240 mil las nominaciones titulares. Sólo para las 15 gubernaturas ya queman etapas más de mil 200 postulantes, incluidos los independientes.

En 2018, el listado nominal federal tuvo inscritos a 89 millones de ciudadanos: 33 millones no asistieron a las urnas. En 2019 hubo comicios en seis entidades: La abstención promedió 64 por ciento, aunque hubo un estado (Quintana Roo) donde se disparó hasta 78 por ciento.

Dada la numeralia, vamos al aspecto de la calidad de la democracia, que quiere decir calidad del proceso electoral.

Del desencanto y El suicidio de las democracias

Para situarnos en un cuadrante (1975), consultamos El suicidio de las democracias, investigación y análisis del periodista y editor francés Claude Julien. Trata de las democracias occidentales, en cuyo centro de gravedad el autor coloca las de los Estados Unidos, Inglaterra y aleatoriamente la de Francia.

Son, aquellos, el modelo de la democracia representativa con su variable parlamentaria en dos de dichos países. Se subraya este punto porque en los últimos tiempos algunos intelectuales orgánicos han insistido en su trasplantación a México bajo el esquema bipartidista, contrario al sistema de partidos doméstico.

El enfoque de Julien parte de la observación de los factores socioeconómicos que inciden en el proceso político y su desnaturalización.

La data de la obra de Julien nos indica el paso de medio siglo, a cuya mitad se disolvió el modelo soviético: El del centralismo democrático.

El neoliberalismo ha mandado a casa al ciudadano

Ese expediente nos remite a un segundo: Con la implantación del Estado neoliberal, se exacerbó el individualismo: El hombre viendo sólo a su ombligo.

Otros autores expresan ese cambio de actitud moral como el repliegue del ciudadano a su vida privada, en la que no existe más preocupación e  interés que los propios.

Citado el caso de los Estados Unidos en El suicidio… vale el dato de que, en sólo veinte años recientes, dos elecciones presidenciales han sido resueltas, no por el voto popular, sino por la voluntad de los grandes delegados electorales reunidos en selecto petit comité. El primero de esos procesos, fue tipificado abiertamente como fraudulento. Y eso es que hablamos de un modelo de democracia.

En lo sucesivo, investigadores latinoamericanos han documentado lo que genéricamente se denomina desencanto en o por la democracia. Incluso, algunos estudios de la ONU para América Latina tratan la figura del votante desechable: Aquél que, después de emitir su sufragio, es mandado de nuevo al olvido con todo y sus aspiraciones y reclamos.

Una institución chilena aplicada en la región a la especialidad, en algunas de sus encuestas ha dado como resultado que un alto porcentaje de ciudadanos consultados en algunos países (arriba de 20 por ciento) preferiría la dictadura.

La sombra de la pandemia y del crujiente espectro económico

En México, 2018 es aún tipificado como el Año del despertar de la democracia. Decantado el nuevo poder, dado el retorno a la salvaje lucha de los contrarios, quién sabe si se pueda sostener aquella ilusión.

Las elecciones más grandes de la historia de México. Sí, en números. Pero a 2021 le antecede la profundización de las estructuras de la desigualdad socioeconómica, agravada en 2020 por los remesones de la pandemia sobre el espectro económico.

Al que quiera apostar en 2021 por la democracia se le puede advertir desde ya: No te arriendo las ganancias. Tenemos a galope el México bronco, que prefiere las balas sobre los votos. Es cuanto.

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