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Opinión

A don Gustavo se le queman las habas por la Presidencia

Ruta México

Por Álvaro Aragón Ayala

Por más que ahora a algunos intransigentes hombres de negocios les cueste reconocerlo, fue el satanizado Lázaro Cárdenas del Río quien (1936) dotó al capital privado organizado de personalidad jurídica al través de cámaras especializadas por ramas económicas, a las que les dio el rango de instituciones de interés público, que en la práctica tienen el papel de consultoras del Estado.

El dato no carece de significación, habida cuenta que, al aclimatarse en México el modelo neoliberal, se tipificó al Gran Expropiador como populista.

Cárdenas, a cuya gestión se le atribuye el diseño del Estado moderno, promovió la Ley de Cámaras de Comercio y de Industria en el marco de la Economía mixta, catalogada por algunos detractores como capitalismo tardío.

Principios éticos para combatir la corrupción

En dicho ordenamiento se introdujo un imperativo: Dichas instituciones tendrán como misión promover entre sus asociados principios éticos y prevenir acciones de corrupción.

Miguel de la Madrid confirmó el estatuto de la empresa organizada al impulsar la Ley de Planeación Democrática para el desarrollo, al darle el mismo peso al Estado y los sectores social y privado.

Durante medio siglo, no sin conflictos ciertamente, en ese expediente se basó el modus operandi de la relación política y económica Estado-capital privado.

Fue precisamente en la década de los ochenta, incitados por la presidencia de Ronald Reagan desde su primer mandato, en que los empresarios mexicanos se lanzaron a la pugna electoral para disputar el poder político.

Mensaje patronal para Manuel de Jesús Clouthier

A mediados de aquella década, desde la dirigencia nacional de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), don José María Basagoiti se vio precisado a hacer una puntualización: Los liderazgos de los empresarios organizados están para defender los intereses de sus representados, no para negociar con fines personales con los hombres del poder político.

El mensaje fue cifrado para al ex presidente del sindicato patronal, Manuel de Jesús Clouthier del Rincón, en 1985 embarcado en la lucha por la gubernatura de Sinaloa. (Después, en 1988, por la Presidencia de México.)

Enrique Peña Nieto abrió la Caja de Pandora

La ley de cámaras y confederaciones de inversores y empleadores fue desnaturalizada por Enrique Peña Nieto con la expedición de la Ley de Asociaciones Público-Privadas, por la que se favoreció selectivamente el contratismo de obras y servicios públicos; una concesión que abrió La caja de Pandora de la corrupción.

Viene a tema la cuestión, porque desde Chihuahua, concretamente desde Ciudad Juárez, se inició un movimiento para formar una asociación alterna a la Coparmex, cuyo estatuto como sindicato patronal está amparado por el artículo 123 de la Constitución.

Uno de los convocantes es Carlos Chavira Rodríguez, presidente de la filial regional de Coparmex, quien argumenta que las representaciones empresariales no son para hacer grilla político-electoral.

Gustavo de Hoyos usurpa Coparmex para fines personales

 La dedicatoria es expresa para el actual dirigente nacional del sindicato patronal, Gustavo de Hoyos Walther, a quien Chavira Rodríguez acusa de entorpecer el diálogo entre empresarios y gobierno en busca de concertar inversiones para reactivar la economía.

Asegura el dirigente patronal chihuahuense que el bajacaliforniano ha desatendido la representación para lograr, primero, la diputación federal y más tarde la presidencia de la República en 2024.

En efecto, Gustavo de Hoyos, con el soporte nominal de la membresía de Coparmex, ha ocupado los últimos meses en promover talleres de formación de nuevos líderes políticos, casualmente uno por cada uno de los 300 distritos electorales federales.

Bien que, entre los derechos de los mexicanos, esté el de votar y ser votados. Pero para esto están los partidos políticos, que también son entidades de interés público, o las candidaturas independientes, no las asociaciones de hombres de negocios, cuya naturaleza y fines son de otra índole.

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