Voces del Periodista Diario
Abraham García Opinión

Al diablo con la laicidad del Estado mexicano

La Piedra en el Zapato

Por Abraham García Ibarra

Aun dirigentes y legisladores del muy católico PAN, según discursos y textos editoriales que tenemos a la vista, con base en el estudio de la Historia nacional y las dolorosas experiencias del siglo XIX y la primera mitad del XX de Guerra cristera, han alertado sobre los peligros de mezclar la religión con la política.

Entre los materiales consultados, encontramos uno que sale al paso a la pretensión de afiliar al PAN a la internacional Demócrata Cristiana, de factura europea y sudamericana. “La democracia”, se lee en un artículo editorial, “no soporta apellidos ni adjetivos”, ni siquiera el de “ciudadana”. Es democracia a secas como una idea- fuerza, cuyos matices se presentan en la praxis, según la corriente y la parcialidad política que la postule.

Incluso en cierto largo periodo, la Constitución mexicana prohibió expresamente a los partidos políticos presentarse con denominaciones religiosas, o hacer campañas electorales con esas alusiones.

Estados confesionales y regímenes teológicos

Ahora mismo, tenemos al Medio Oriente, con ramificaciones en regiones de los diversos continentes, sumido en una permanente espiral de barbarie desencadenada por la pretensión de imponer Estados confesionales o regímenes teológicos, inspirados en el fundamentalismo doctrinal, no siempre bien entendido o deliberadamente distorsionado y desnaturalizado.

Ilustremos el tema en un corto periodo, a partir de finales de los setenta, hasta la fecha. La irrupción, en 1980 de los talibanes en Afganistán, autodenominándose soldados de Dios y comprometidos a hacer del Corán una suerte de Constitución moral y política de observancia general e inapelable.

Hace una década, particularmente los medios de comunicaciones occidentales se gratificaron con la explosión de las primaveras árabes, en las que dieron crédito y aliento a Los hermanos musulmanes, facción a la exaltan como revolucionaria y combatiente por la democracia.

No se requieren operaciones de Inteligencia para encontrar nexos de ambos movimientos con Al Qaeda. Tampoco, para identifica la mano que mueve la cuna en esos fenómenos subversivos, extremistas, en los que no se deslinda al musulmán del islamista. En última lectura, los mismos que sonsacan el espíritu guerrerista de los árabes radicales, tomando partido, asestan a la segunda corriente el calificativo islamofascismo.

La mano peluda de Washington-CIA por el opio y el petróleo

De la mano peluda hablamos: La de Washington (los departamentos de Estado y de Defensa, y la imprescindible Agencia Central de Inteligencia). En Afganistán, para expulsar a los soviéticos y recuperar el territorio a fin de relanzar la industria del opio. En el resto de Medio Oriente, para dar pretexto a la injerencia militar con la intención de controlar el monopolio petrolero. Todo en nombre de las filias religiosas y acatamiento de las “enseñanza” y mandatos del incontestable e infalible profeta Mahoma.

Hace unos días, en este mismo espacio, se hizo un recuento de las muertes ocasionadas por el intervencionismo y la acción de las   fuerzas armada estadunidenses. A como van las cosas, los saldos de la Segunda Guerra Mundial quedarán como un inocente juego de párvulos. Es la brutal consecuencia de agitar el coctel religión y política, o al revés; el orden de los factores no altera el producto.

Toda esa relatoría viene al caso porque, hace un mes, la senadora zacatecana, Soledad Luévano Cantú -paisana y compañera partido de Ricardo Monreal Ávila-, anunció la presentación de una iniciativa para revisar la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto a fin de despojar al Estado mexicano de su naturaleza laica. La puntita legislativa, nomás, para tirarse por todo lo alto contra la Constitución en la materia correspondiente.

Himno liberal: Cangrejos al compás, marchemos hacia atrás

Una insensata provocación que humilla uno de los símbolos retratados en el logo de la cuarta transformación: El de Benito Juárez. (Coro liberal, cangrejos al compás/ marchemos hacia atrás/ tras, tras, tras.)

Que la legisladora sea socia del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) pasa. A final de cuentas, todas las formaciones políticas se dejan penetrar por Caballos de Troya. Lo que vale subrayar, es que Monreal Ávila la tiene colocada en las comisiones de Puntos Constitucionales y de Estudios Legislativos. Escaño para procurar indulgencias plenarias. Y esto sí calienta. Es cuanto.

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