Voces del Periodista Diario
Abraham García Opinión

Antes pasará un camello por el ojo de una aguja, que un rico al reino de los cielos

Sinfonía Telúrica

Por Abraham García Ibarra

Vamos a poner la ecuación de este tamaño: 20 jefes de Gobierno con finanzas menos insolventes se convocan a fin de reunir ocho billones de dólares para salvar la economía; obviamente, la del Primer Mundo.

En medio del pánico planetario, la coordinación de Asuntos Humanitarios y Socorro de Emergencia de la ONU solicita a sus Estados parte a formar un fondo de 90 mil millones de dólares para acudir en auxilio de 700 millones de personas en situación socioeconómica precaria; en muchos casos, en grado de la hambruna.

La excitativa de la ONU puede resultar un llamado a misa a la luz de un hecho socialmente criminal: Donald Trump se propuso castigar a la Organización Mundial de la Salud (agencia de la ONU) retirándole el subsidio de 500 millones de dólares que le dan los Estados Unidos, “por ocultar” -dijo el Babalucas de la Casa Blanca- información sobre el origen y propagación de la pandemia del Covid-19.

Ocho billones de dólares reclaman 20 jefes de Estado de otras tantas naciones para salvar la economía quebrada. Sospechamos que, al final de cuentas, serán  los contribuyentes cautivos los que paguen el pato.

Ca-sual-men-te, este mes Forbes publicó su lista 2020 de los plutócratas más ricos del mundo: Son dos mil 97 multimillonarios entre una población de siete mil millones de terrestres.

Detentan ocho billones de dólares y todavía exigen deducibilidad

Conforme Forbes, ese racimo de potentados detenta en su conjunto una riqueza de 8 billones de dólares.

Si uno revisa la afamada lista, encontrará entre los primeros a aquellos que se disfrazan de filántropos para encontrar deducibilidad fiscal en las agencias recaudadoras de impuestos de sus respectivos países.

Lo que decimos, es que los 20 jefes de Estado o de Gobierno (¿Un nuevo G-20?) ni por asomo proponen un Nuevo Orden Económico Mundial que se ocupe no sólo de sus economías, sino de la atención del infelizaje que ambula por la Tierra. Al menos de los 700 millones a cuyo socorro apela la ONU.

Frente a los Cresos que enlista Forbes, aplica aquello de que, a la hora de la verdad humanitaria, duele más el cuero que la camisa. Nos parece escuchar: No somos hermanas de la caridad.

Lo dicen los antiguos libros: Primero pasará un camello por el ojo de una aguja, que un rico al reino de los cielos. Es cuanto.

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